sábado, 14 de mayo del 2022
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Reflexiones sobre el asunto Rusia-Ucrania

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Por Carlos Velis

Esto está más enredado que un costal de anzuelos. Después de oír, leer y reflexionar sobre la situación, me gustaría compartir algunas de las preguntas que me surgen de este espinudo asunto.

Nuestro mundo, desde la Segunda Guerra Mundial quedó dividido en dos polos de poder, quién lo puede negar. Sin embargo, por la magia del mercado y la globalización, al fin del siglo XX, emergen dos polos económicos que no figuraban en el horizonte. India y China. Mientras que Rusia, en este siglo, después de la quiebra de la URSS y la crisis estructural que eso implicó, ha tenido una reingeniería, de la mano de Putin y ha logrado reconquistar su poderío militar y económico. Así, el mundo se encamina a la multipolaridad.

Antes de tomar partido por Rusia o Ucrania, hay que conocer la historia reciente. Estos son momentos en que, por todo el mundo, la ultraderecha está volviendo por sus fueros. Las religiones más retrógradas, las ideologías más recalcitrantes se convierten en corrientes políticas de todos los países y, en Europa, a pesar de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, el nazismo resucita y vuelve a marchar por las calles de ciudades y pueblos, hace medio siglo teñidas con la sangre de millones de inocentes.

En Occidente, Estados Unidos mantiene su poderío militar a través de la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, fundada después del conflicto mundial, para detener el avance del comunismo. Pero con la caída del muro de Berlín en 1989, la URSS y el comunismo como polo de poder desaparecen. Entonces, para qué iba a servir la OTAN en estos momentos. A no ser que, para imponer al mundo una hegemonía cada vez más débil, sobre todo a Rusia que ha fortalecido su economía y su posición en el mundo. Volvemos a centrarnos en el punto medular, la economía.

El enredo nos lleva a Ucrania, un país que se independizó de Rusia, después de la caída de la URSS. Hasta allí, bien. Los ucranianos tienen una larga y muy noble historia. Basta decir dos detalles: La cuna de Rusia está allí, y que ellos fueron los que, verdaderamente, detuvieron el avance de las tropas alemanas sobre la URSS. Treinta millones de vidas humanas fue la cuota que puso Ucrania. El problema fue cuando, a partir de 2014, se implanta un gobierno títere de Estados Unidos, con pretensiones de ingresar a la OTAN, con lo que Rusia sería totalmente cercada por bases nucleares.

Allí entran a la palestra las milicias de ultraderecha, neonazis de Ucrania. En especial, el batallón Azov, que ha realizado masacres contra la población rusa en las diferentes ciudades ucranianas. Incluida la masacre de cincuenta civiles incinerados vivos en la región de Donbás. Esta situación ha sido denunciada ante todos los organismos internacionales, incluidas las Naciones Unidas, sin ningún resultado. A Ucrania, Estados Unidos la ha seguido apoyando con dinero y armas.

Así llegamos al momento en que Putin invade aquel país, a pesar de todas las advertencias y peligros que implica esa maniobra militar. La maquinaria mediática de todo el mundo se lanza contra Rusia, teniendo cuidado de no mencionar nada de lo apuntado antes. Aparentemente, nunca han ocurrido masacres a civiles rusos y a otras minorías. Tampoco hay matones neonazis, ni salen a las calles a manifestarse con emblemas de la Alemania de la Segunda Guerra Mundial. Y, por supuesto, Estados Unidos envía más armas e impone sanciones económicas a Rusia. De nuevo, tenemos claro el leit motiv de las provocaciones. Detener el avance económico e industrial de uno de los dos polos rivales de su poder.

Desde nuestras regiones, las cosas llegan con poca claridad, muy contaminadas, pero analizando los hechos objetivos, los visibles y los ocultos, se puede ver un esquema muy conocido. Apoyar a los neonazis, como Occidente apoyó a Hitler en 1936, se hicieron de la vista gorda ante las masacres de judíos y otras minorías, curiosamente vuelven a silenciar las masacres en Ucrania; dejaron que Alemania se armara, aun en contra del Armisticio de 1918. ¿Sería ese el próximo paso?

Las bandas neonazis que marchan por toda Europa y Estados Unidos cobraron fuerza a partir de la administración Trump y su ideología es de violencia y muerte. La intolerancia, el odio, el chauvinismo más retrógrado, campea en todo el mundo. Y se sabe respaldado por el poder hegemónico del Norte.

Los especialistas en geopolítica hablan de la necesidad de Estados Unidos de una guerra para salvar su desastre económico. Hablan de que el gasto militar es la manera de salvar el dólar, cada vez más deteriorado. También dicen que Rusia ha ganado la carrera de la nueva generación de armamentos, lo que vuelve inviable una confrontación directa EU-Rusia. Por el otro lado, China, Irán, Paquistán y la India, constituyen un polo de poder, no solo económico, sino militar.

Si nos basamos en este esquema, tenemos que llegar a la conclusión de que Putin, al tomar la delantera para desarmar las bandas neonazis de sus fronteras, a la vez que tira al suelo las pretensiones de Occidente de extender la OTAN, tal vez ha salvado al mundo de la tercera guerra mundial. Por si fuera poco, los analistas concuerdan que las sanciones a Rusia la han fortalecido y con eso, al bloque asiático entero.

Hasta aquí mis reflexiones. Solo he aplicado el método deductivo, incompleto, porque no tenemos todos los elementos y factores, pero haciendo acopio de otras fuentes de información que pintan otros ángulos del asunto.

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Carlos Velis
Escritor, teatrista salvadoreño. Analista y Columnista ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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