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lunes, 06 de diciembre del 2021

Reflexiones del evento electoral: cambiar la realidad del paí­s o regresar al pasado

Quisiera compartir algunas valoraciones sobre los resultados de las elecciones presidenciales en El Salvador. Con mucha antelación he venido diciendo lo que quedó  confirmado y esta vez las encuestas no se equivocaron. A pesar que la afluencia de  votantes fue por debajo de otros años, ganó Nayib  Bukele, un joven y exitoso empresario de apenas 37 años de edad que proviene de la izquierda y ha sido hasta ahora, el mejor alcalde capitalino que ganó por amplia mayorí­a cuando se postuló a esa alcaldí­a, siendo miembro del FMLN. Muy pronto la visión nada renovada  de la dirigencia de izquierda chocó con la visión de este joven, el cual fue expulsado de las filas del partido por sus constantes crí­ticas a la cúpula  que se niega a cambiar.  Ya expulsado creó un nuevo proyecto polí­tico llamado NUEVAS IDEAS que es lo que realmente lo llevó a la victoria y en menos de un año.

 Se puso de manifiesto  un rechazo rotundo hacia el partido tradicional de izquierda  FMLN  y al  partido de derecha ARENA; los dos partidos que han gobernado El Salvador por 30 años, siendo parte de todo un sistema polí­tico que hasta ahora era imposible romper pero que ha quedado derrotado. Es importante señalar que el FMLN carga hoy por hoy con la mayor derrota de su historia, obteniendo menos del 14% y la pérdida de más de un millón de votantes que decidieron no darle el respaldo que siempre tuvieron. Para colmo, se suma que el actual presidente Salvador Sánchez Cerén está catalogado como el mandatario peor evaluado de los últimos 30 años. Otra de las  pesadas cadenas que arrastra el FMLN  se llama Mauricio Funes, el ex primer presidente de izquierda pero responsable de uno de los saqueos más grandes de la historia salvadoreña con el robo de casi 400 millones de dólares provenientes de fondos públicos y que solo fue posible gracias a una sofisticada red familiar y el apoyo de allegados funcionarios de gobierno que hoy guardan prisión. En un acto sumamente impune, miembros de la cúpula del FMLN propiciaron su fuga y hoy es un prófugo de la justicia, protegido del gobierno nicaragüense. Ese hecho también pesó en los resultados de electorales.

Hay otro aspecto que también se suma y es que cuando Funes era el presidente vino la orden de captura  de parte de España para un grupo de ex militares genocidas implicados en la masacre de los sacerdotes jesuitas. El presidente Funes dejo sin efecto esa captura internacional, brindando protección a esos militares genocidas. A esa protección también se sumó el FMLN.

Sin lugar a dudas, habrá que hacer una valoración mucho más profunda de las causas que han llevado al derrumbe de un partido que en los años del conflicto armado, era una organización que se ganó toda la simpatí­a y prestigio a nivel mundial en su lucha en contra del régimen militar.  El FMLN es el único responsable de semejante hecatombe y tendrá que responder ante la sociedad, rendirle cuentas a su gente y también ante el mundo y qué fue de ese gran movimiento prestigioso y heroico en el cual se nos fue parte de nuestras vidas.

El FMLN de hoy está  acabado producto de su sectarismo, de su arrogancia y su negativa a renovarse, su constante recurrir al pasado sin apostarle al futuro. Soy de los que piensa que los revolucionarios que no creen en el futuro, terminan volviéndose contrarrevolucionarios. El FMLN abandonó  muchos principios, entre ellos la ÉTICA REVOLUCIONARIA. Soy de los tantos que piensa  y afirma de manera contundente que el FMLN traicionó  la causa revolucionaria y esto es parte del resultado. De la misma manera  y sin ningún tapujo pienso lo mismo de Daniel Ortega y el gobierno actual de Nicaragua. Porque no se puede aspirar o pretender ser revolucionario y ser corrupto a la vez, una fórmula que algunos supuestos revolucionarios  han pretendido imponer siendo  una de las marcas más visibles de ese derrumbe no sólo del FMLN, sino del resto de las izquierdas latinoamericanas. En el caso del FMLN sobresalió  la corrupción  administrativa y polí­tica, su contribución a la impunidad y el ocultamiento de la verdad, de la misma manera que ha venido obrando impunemente el partido ARENA.  Yo perdí­ parte de mi  familia en esa cruenta lucha y los pocos que sobrevivimos vivimos marcado por las huellas de ese conflicto devastador aún sin ver la justicia merecida. 

El FMLN es el máximo responsable de pisotear e insultar de manera vil la memoria y el legado de mi padre, el poeta Roque Dalton, el haber elegido y protegido a uno de sus asesinos pero hoy ha tenido un serio castigo. No sólo quisieron manchar su nombre, no han querido colaborar en la búsqueda de su cadáver, también pisotearon a mi madre y a mi familia.  Durante estos 10 años fui el único funcionario de gobierno que se reveló en contra su propio gobierno y en mi lucha contra la impunidad y  la búsqueda de la justicia he corrido  un alto riesgo pero que valió la pena y he sido un ciudadano común y corriente que ha contribuido con los resultados electorales. Fui de los que denunció al FMLN por sus malos manejos, su corruptela y su maltrato y atropello en contra de la figura de mi padre y  por su traición al pueblo salvadoreño. 

Estuve siempre convencido que  mi posición crí­tica y ácida, jamás me harí­a ser un traidor como han dicho algunos. No he sido yo ni mi hermano Juan José ni el resto de mi familia los que  han traicionado la causa revolucionaria. Han sido ellos que abandonaron a sus combatientes, que se olvidaron de quienes ofrendaron su valiosa vida, entre ellos mi hermano mayor; el abandono a los que incluso dieron todo por ellos. La maldita fórmula de impulsar proyectos sociales y enriquecerse a la vez, ha quedado derrotada y al descubierto.  La dirigencia del FMLN deberá responder y tener aunque sea un ápice de dignidad y vergüenza. 

No hay que sorprenderse si dirigentes renombrados del FMLN salen implicados en casos de corrupción porque ellos han sido claves en todo eso y la verdad es más dura de lo que uno se imagina. Lo último que el FMLN hizo de manera descarada y vergonzosa fue aliarse al partido ARENA para lograr derrotar a Nayib Bukele; se convirtieron en "amigos estratégicos" en esta contienda. Se aliaron al partido del fundador y asesino de Monseñor Romero. Eso fue el colmo y es lo último que hicieron para cerrar con broche de oro… Todo eso también es parte del resultado de las elecciones.  El ganar Nayib Bukele en primera vuelta sale fortalecido con su nuevo partido NUEVAS IDEAS y no GANA. GANA ha sido el vehí­culo electoral,  un cascarón del cual yo no comparto ni un poquito. El partido GANA jamás hubiese ganado ninguna elección y por lo tanto,  la victoria se le debe a NUEVAS IDEAS y no a GANA. Lo que quiere decir que Nayib ahora si tiene más poder y potestad de elegir quienes lo acompañaran en este gobierno.

Por último queridos amigos y familia, yo creo en el futuro, y por ende, en las nuevas generaciones. No se puede volver al FMLN ya que volver a ellos significa regresar al pasado y al fracaso  y para mí­ el futuro pertenece por entero a los jóvenes.  

También puedo decir que los resultados del domingo tienen mucho que ver con que los salvadoreños están hartos de las principales fuerzas polí­ticas, de su retórica gastada y obsoleta, que son un freno a la prosperidad del paí­s. Estamos hartos de las falsas promesas de un Socialismo falso, idí­lico, irreal que solo está en las mentes mediocres y falsas ilusiones de una dirigencia de izquierda corrupta, subdesarrollada, contrarrevolucionaria y también enriquecida producto de asaltar el Estado como si fuera un botí­n de conquista. De un Socialismo que se derrumbó hace muchos años y estos dirigentes de pacotilla siguen ignorando y pretendiendo engañar a la mayorí­a.

De igual manera o en menor medida, también están implicados en crí­menes atroces en el pasado y se niegan a responder ante la justicia de la misma manera que han obrado los militares genocidas. Han sido parte de todo un sistema de impunidad y hay que recordar que "los menos asesinos, son también asesinos". Como de igual manera, estamos hartos de una derecha subdesarrollada con un pasado muy criminal que sigue viendo a este bello y serio paí­s, como si El Salvador fuera una finca particular, como si fuera una de sus haciendas con ciudadanos de tercera.

Los salvadoreños tendrán el gran reto de comenzar a ponerle fin a semejante panorama en un mundo cada vez mas complejo. Nayib Bukele tiene una gran reto con el equipo de trabajo que elija. No es menos cierto que será sumamente difí­cil y su gobierno estará bajo la lupa como nunca antes. Los salvadoreños solo tienen dos caminos: Comenzar a cambiar la realidad del paí­s o regresar al pasado.

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