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martes, 9 junio 2026

Quién será el sucesor de El Mencho

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Por Alonso Rosales

Si el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) hubiera sido una industria legal, y su líder un CEO, sus ingresos habrían competido con gigantes como Apple o Amazon. Su expansión internacional, su capacidad logística y su diversificación criminal —narcotráfico, extorsión, minería ilegal, tráfico de armas y personas— dibujan el perfil de una corporación transnacional, aunque edificada sobre violencia y clandestinidad.

Sin embargo, la vida de su máximo líder, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, distaba de los lujos que asociamos con magnates. No podía viajar en avión comercial, asistir libremente a un concierto ni sentarse en un restaurante frente al mar. Su cotidianidad —según múltiples reportes periodísticos— transcurría entre refugios improvisados, desplazamientos constantes por veredas rurales y un cerco de seguridad permanente.

En sus últimos años, además, enfrentó graves problemas de salud, incluida insuficiencia renal. Paradójicamente, el hombre que acumuló miles de millones en operaciones ilícitas no podía acudir con tranquilidad a un hospital privado de alto nivel. Dependía de clínicas clandestinas, levantadas bajo su propia estructura, sin la garantía tecnológica ni la seguridad médica de un sistema formal. Poder absoluto hacia afuera; precariedad y paranoia hacia adentro.

El vacío del poder: ¿quién podría sucederlo?

El CJNG no es solo un hombre, sino una red. La pregunta sobre su sucesión no es menor: de ella dependerá el rumbo de la violencia en regiones clave de México y su proyección internacional.

Entre los nombres que analistas han mencionado en distintos momentos figuran:

  • Rubén Oseguera González (“El Menchito”): hijo de El Mencho. Fue considerado heredero natural, pero su captura y posterior condena en Estados Unidos complican su papel directo en la sucesión. Aun así, su figura podría seguir influyendo simbólicamente dentro de ciertas facciones.
  • Ricardo Ruiz Velazco (“El Doble R”): señalado como uno de los operadores más violentos del grupo, con control territorial y mando sobre células armadas. Su perfil sugiere continuidad en la estrategia de expansión agresiva.
  • Audias Flores Silva (“El Jardinero”): identificado como operador financiero y logístico en regiones estratégicas. Representaría una línea más estructural que mediática, enfocada en consolidar redes más que en exhibir fuerza.

Algunos reportajes internacionales, incluidos análisis difundidos por France 24, han advertido que una eventual sucesión podría derivar en una etapa aún más sangrienta, especialmente si el liderazgo recae en perfiles con reputación de extrema violencia. Históricamente, los relevos en organizaciones criminales mexicanas han generado fracturas internas y guerras por el control territorial.

¿Más violencia o consolidación silenciosa?

Existen dos escenarios principales:

1. Escalada violenta:
Un sucesor con perfil militarizado podría intensificar la confrontación con el Estado y con cárteles rivales, buscando legitimarse a través del miedo y la demostración de fuerza. Esto implicaría picos de homicidios, desplazamientos forzados y mayor visibilidad mediática.

2. Reconfiguración estratégica:
Otra posibilidad es un liderazgo más pragmático, orientado a blindar rutas internacionales, fortalecer alianzas y reducir la exposición pública. En este escenario, la violencia no desaparece, pero se vuelve más selectiva y menos espectacular.

Los contactos políticos, militares y policiales

Un punto crucial es la presunta red de protección institucional. Diversas investigaciones judiciales y periodísticas han señalado que el CJNG ha logrado tejer vínculos de corrupción en ámbitos municipales y estatales.

La verdadera incógnita no es solo quién sucederá a El Mencho, sino si esa red de complicidades permanecerá intacta. Las organizaciones criminales no sobreviven décadas únicamente por su poder de fuego, sino por su capacidad de infiltración y cooptación. Si esas conexiones siguen operativas, el relevo podría darse sin fractura significativa. Si se debilitan, el grupo enfrentaría fragmentación interna.

 el mito y la estructura

La figura de El Mencho encarna la paradoja del poder criminal: riqueza incalculable y libertad inexistente. Su posible ausencia física no implica necesariamente la caída del CJNG. Las organizaciones de esta magnitud están diseñadas para resistir la captura o muerte de un líder.

El verdadero riesgo no radica solo en si el sucesor será “más sanguinario”, sino en si el Estado mexicano logra cerrar los espacios de impunidad que permitieron la expansión del grupo. De lo contrario, el nombre del líder cambiará, pero la estructura —y sus consecuencias sociales— podrían permanecer intactas.

La historia del narcotráfico en México demuestra que los liderazgos son reemplazables; las redes, cuando no se desmantelan, perduran.

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Alonso Rosales
Alonso Rosales
Periodista y observador internacional.

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