Por Alonso Rosales
En medio de una de las campañas presidenciales más intensas de Colombia en los últimos años, Iván Cepeda se ha consolidado como la principal figura de la izquierda de cara a las elecciones de 2026. Aunque inicialmente no era el favorito dentro del oficialismo, su victoria en la consulta interna del Pacto Histórico lo posicionó como el candidato a vencer.
Cepeda, senador y figura clave del proyecto político del presidente Gustavo Petro, ha construido su candidatura con una estrategia particular: una fuerte presencia en plazas públicas, contacto directo con sus bases y una notoria ausencia en debates y entrevistas tradicionales. Este estilo ha generado tanto respaldo como críticas, pero le ha permitido mantener el control de su narrativa.
Un perfil marcado por la historia y el activismo
Nacido en Bogotá en 1962, Iván Cepeda es hijo de Manuel Cepeda Vargas, dirigente de la Unión Patriótica asesinado en 1994, un hecho que marcó profundamente su vida y su carrera política. Desde entonces, ha sido una figura asociada a la defensa de los derechos humanos, la memoria histórica y la denuncia de la violencia política en Colombia.
Su formación académica en filosofía y derecho internacional humanitario, junto con su experiencia como activista y legislador, han definido un perfil ideológico firme dentro de la izquierda. Fue exiliado durante varios años debido a amenazas y ha sido protagonista en procesos clave como los diálogos de paz con las FARC y acercamientos con otros grupos armados.
El impulso del caso Uribe
Uno de los momentos determinantes en su ascenso político reciente fue el proceso judicial contra el expresidente Álvaro Uribe. Cepeda, quien participó como víctima y testigo, ganó visibilidad nacional en medio del caso, lo que impulsó su imagen como figura de peso en la política colombiana.
Este contexto le permitió capitalizar apoyos dentro del Pacto Histórico, superando a otros precandidatos y consolidándose como el representante del continuismo del proyecto de Petro.
Sus principales propuestas
El programa de gobierno de Cepeda gira en torno a varios ejes clave:
- Paz total: propone continuar y profundizar la política de negociación con grupos armados, buscando una solución integral al conflicto.
- Derechos humanos: plantea fortalecer su protección y combatir la estigmatización política.
- Política exterior independiente: apuesta por una mayor autonomía internacional, el impulso de la integración latinoamericana y el reconocimiento del Estado palestino.
- Reforma social y económica: promueve una “revolución agraria” y el fortalecimiento de la economía popular mediante redistribución de recursos.
- Transformación democrática: busca consolidar cambios estructurales iniciados por el actual Gobierno a través de reformas profundas pero pacíficas.
Su fórmula vicepresidencial es Aida Quilcué, líder indígena, lo que refuerza el enfoque social y representativo de su campaña.
El panorama electoral y la derecha
Aunque Cepeda lidera dentro de su sector, el escenario electoral muestra una derecha fragmentada pero competitiva. Según encuestas recientes citadas en el contexto de la campaña, los principales candidatos opositores de derecha registran apoyos que oscilan en rangos aproximados entre el 15 % y el 25 %, dependiendo de la firma encuestadora y el momento de medición.
Esta dispersión del voto opositor ha beneficiado a Cepeda en la primera vuelta, al no existir un candidato único que concentre la intención de voto contra el oficialismo. Sin embargo, analistas coinciden en que, de llegar a una segunda vuelta, ese electorado podría unificarse, representando un desafío importante para el candidato del Pacto Histórico.
Fortalezas y desafíos
Cepeda llega a la contienda con el respaldo del oficialismo y una base electoral sólida. Sin embargo, enfrenta retos importantes: su perfil ideológico es percibido como más rígido que el de Petro, su estilo carece de carisma masivo y la gestión del actual Gobierno genera opiniones divididas.
Además, temas como la seguridad, la economía y la efectividad de la “paz total” serán determinantes para convencer a votantes indecisos, especialmente en una eventual segunda vuelta.
En un escenario político fragmentado, su capacidad para ampliar su base más allá del electorado tradicional de izquierda será clave para definir su futuro electoral.
Fuente: CNN


