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sábado, 16 de octubre del 2021

Prudencia ante el entusiasmo (Parte II)

¿Gobernabilidad?

Las próximas elecciones legislativas son en el 2018, las Presidenciales en 2019 y en el hipotético caso llegase Bukele a ganar tendrí­a a dos grandes rivales en la Asamblea Legislativa, se le serí­a casi imposible lograr gobernabilidad, serí­an tres años tratando de logar estabilidad para poder llevar acabo sus propósitos como presidente, y tendrí­a que esperar hasta las elecciones de 2021 para colocar su partido polí­tico muy bien afianzado en la palestra y así­ lograr dos años de estabilidad polí­tica, y hacer alianzas con partidos pequeños no le generarí­a nada.

No se puede hablar de una crisis del sistema polí­tico en El Salvador en concreto, dado el caso que, por el momento no hay una fuerza externa palpitante en el espectro partidario sumamente pujante que haga quebrajar a los partidos polí­ticos establecidos. Observemos, el partido GANA en el 2012 con su primera participación electoral logró once diputados, y así­ se posicionó como la tercera fuerza polí­tica, pero la particularidad con la que nace este instituto polí­tico es la crisis interna del partido ARENA en el 2009, Bukele no ha logrado una crisis ni mucho menos una división de tal magnitud en el FMLN, ha creado que ciertos sectores afines o votantes fugaces a dicho partido se sientan incomodos ante su expulsión, (sin embargo existe un sector dentro del FMLN que sí­ da su respaldo a Bukele, pero es muy mí­nimo). GANA en las elecciones de 2015 mantuvo la misma cantidad de diputados, a pesar de ello ARENA sigue fuerte como la principal oposición en la Asamblea Legislativa. 

Con la última encuesta de la Cid Gallup se podrí­a barajear cierto destino del partido ARENA y el FMLN, gracias al efecto Bukele, los números son oro puro para las manos de este personaje, le da una gran ventaja sobre los partidos polí­ticos y también sobre sus posibles aspirantes a candidatos Presidenciables, no obstante, son solamente percepciones. Pero, si esos números son el panorama calcado de las dos próximas elecciones, estarí­amos ante un escenario completamente nuevo en El Salvador.  

Estos dos personajes que están emergiendo quieren ingresar y formar parte del poder polí­tico, para lo cual deben hacerse proyecciones a largo plazo, y con la realidad puesta en que la población salvadoreña aún tiene un arraigo a los dos partidos tradicionales, aunque las encuestas digan lo contrario, simplemente a que remitirse a los resultados de las últimas dos elecciones en el paí­s.

El ingreso de nuevos actores en la palestra polí­tica es muy sano para nuestra democracia, y si Nayib Bukele y Johnny Wright logran quebrajar ese bipartidismo, y no solo ellos, también los que están haciendo esfuerzos de ingresas de forma independiente, serí­a justo reconocerles por haber logrado semejante sisma en el sistema polí­tico. También hay que tomar en cuenta que los lí­deres carismáticos que logran percibir el descontento, se hacen sentir ‘pueblo´, asimilan las demandas, obtienen que la apatí­a de la población sea entendible en ellos; es allí­ en ese punto donde nacen los personajes populistas. 

Se entiende el descontento de la población por los polí­ticos tradicionales, pero si romper con el bipartidismo se quiere, la sociedad debe analizar quien se plantea trabajar de forma seria; y quien solamente mira a un punto de llegada sin planteamientos de trabajo constante en el terreno, y dando “directrices” sin una jerarquí­a de liderazgo, lo que se traduce en desorden. ¡A esto, la sensatez debe prevalecer ante la euforia!

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