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lunes, 25 de octubre del 2021

Periodismo y Literatura

Sin lugar a dudas, la labor conjunta de los géneros periodí­stico y literario, es tarea que satisface. Hay un doble ejercicio vocacional y, a la vez, de doble creatividad. Periodismo y Literatura. Siempre me interesó y tuve curiosidad por conocer si uno de los dos géneros primaba sobre el otro. La Literatura primando sobre el Periodismo o el Periodismo primando sobre la Literatura: En realidad, yo no deseaba que uno primara sobre el otro.

Desde los inicios, para ir en mi lí­nea de hacer Periodismo y escribir Literatura, en la Universidad de El Salvador (UES) combiné el estudio de ambas disciplinas: Periodismo y Letras. Sabí­a que combinar los dos lenguajes no era nada nuevo, vení­a de muchos años atrás. Por mis lecturas en mis años escolares allá en mi pueblo, Villa El Rosario, Morazán, supe que muchos escritores se habí­an identificado y ejercido la doble actividad, en distintos paí­ses.

En El Salvador, algunos periodistas eran entonces a la vez reconocidos escritores/poetas: Serafí­n Quiteño, Quino Caso, Manuel Aguilar Chávez, Alfonso Morales, Ricardo Bogrand, Luis Mejí­a Vides, Waldo Chávez Velasco, Roque Dalton, Álvaro Menén Desleal, Eugenio Martí­nez Orantes, Mercedes Durand, ítalo López Vallecillos, Rolando Elí­as…. Ya radicado en San Salvador, tuve la oportunidad de alternar y trabajar Periodismo y Literatura, con algunos de ellos.

Ahora, sobre la relación Periodismo-Literatura, René Avilés Fábila, en un extracto de su artí­culo “¿Dónde se extravió el Periodismo cultural?”, refiere:

 

  “Para la década de los sesenta en Estados Unidos comenzaron a aparecer literatos importantes que preferí­an trabajar en diarios y revistas. Tom Wolfe acuña el Nuevo Periodismo para señalar la mezcla de dos lenguajes: el periodí­stico y el literario… Algunas de las mejores caracterí­sticas del Nuevo Periodismo, la ironí­a, el buen humor, el lenguaje coloquial y una sintaxis audaz, se dieron en la segunda mitad del siglo XIX…

… Escritores como Ignacio Ramí­rez, el Nigromante e Ignacio Manuel Altamirano convirtieron el acartonado Periodismo en ágiles notas, que de pronto estaban más cerca de la creación que del informe de hechos precisos. Durante los años de la Revolución Mexicana ocurrió otro tanto. De este modo fue apareciendo nuestro Nuevo Periodismo. La llamada novela de la Revolución Mexicana contiene tantos elementos autobiográficos que resulta imposible no ver la mezcla de Periodismo y de creación literaria…”.

 Por su parte, la periodista argentina Leila Guerriero, en su libro Plano Americano, muestra de manera fehaciente que “…  el Periodismo puede ser también una de las bellas artes y producir obras de alta valí­a, sin renunciar para nada a su obligación primordial, que es informar… los recursos y técnicas de la novela pueden ser utilizados para enriquecer un reportaje o un trabajo de investigación…”

 Norman Sims, en su libro “Los periodistas literarios o el arte del reportaje personal” (El Áncora Editores, Bogotá, 1996),  reune a escritores y periodistas que se han dedicado al Periodismo Literario, demostrando que este género es un arte como cualquier otro. Y cita a Truman Capote, Norman Mailer, Tom Wolfe, Sara Davidson y otros. Debe haber, sin duda, otros autores, de otras corrientes, de otros paí­ses. 

El oficio de estos reporteros-novelistas, o novelistas-reporteros, se sitúa por lo tanto en una zona intermedia entre el Periodismo y la Literatura, entre la realidad y la ficción. “Hay una cierta ambigüedad consustancial en todo buen periodista literario; ella es una de sus caracterí­sticas esenciales y, al mismo tiempo, uno de sus mayores encantos”, dicen atores.

Desde luego, en general, cuando se piense ejercer una o ambas disciplinas conjuntas -Periodismo y Literatura- será imperativo ineludible haber sido y ser buen lector, no de simples publicaciones sino, y de manera sostenida, de autores y libros de alta calidad, para la necesaria cultura general, que permita al escritor/periodista comunicarse correctamente con  el mundo circundante. Sin sectarismo, sin partidismo. De lo contrario, será vano el esfuerzo; y, peor aún, si le faltan la autenticidad y la veracidad necesarias, será simple labor de activismo y no de periodismo, como se dan tantos casos a diario.

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