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martes, 18 de mayo del 2021

Periodismo sesgado de difamación

Esos dos calificativos son con los que la Unión Europea define que se desarrollaron los últimos comicios electorales luego de dos meses de su desarrollo. Se trata de un documento serio que aborda el escenario mediático que vive nuestro paí­s. Afirma que en El Salvador existe un ambiente   mediático con un entorno de medio de comunicación privados, con claros interés polí­ticos y económicos que dominan la mayor parte de la oferta mediática del paí­s y medios estatales que apoyan libremente la oferta del gobierno en turno.”.

En El Salvador la libertad de prensa puede ser respetada los periodistas podemos informar libremente el documento de los observadores de la Unión Europea, sin embargo, registra que los periodistas siguen siendo ví­ctimas de amenazas eventuales y de la violencia común, el documento no oculta la situación precaria de salarios bajos, discriminación, violencia verbal de parte de jefes editores e incluso de la ciudadaní­a que a veces desconoce la naturaleza del rol de los periodistas, esto agravado por la autocensura de los profesionales.

Para nadie es un secreto que en los medios de comunicación existe un elevado í­ndice acoso sexual a mujeres periodistas y que son asumidas como prácticas habituales, que encuentran cómplices con el silencio de las mismas periodistas y la complicidad del medio de comunicación, que para no ver afectada la imagen institucional deciden obviar y denunciar los casos.

La difamación es entendida como los señalamientos negativos que son expresados en público ante la presencia de otros, de la cual no se tienen la pruebas de que así­ han ocurrido, de hecho la ley exige que antes de afirmar el señalamiento debe haber prueba de lo se asegura ocurrió, de lo contrario quien haya emitido esa insinuación o señalamiento está difamado, inmediatamente después de emitir el señalamiento está en la obligación de probar lo dicho, de lo contrario es una difamación.

El informe asegura que, en El Salvador, ocurre esto de manera permanente, las injurias y difamaciones son parte del diario desarrollo del periodismo salvadoreño y ha encontrado su asidero en las redes sociales, esto no permite que los ciudadanos conozcan de manera real, las propuestas reales de sus representantes y limita la labor de los periodistas a condicionar la labor diaria de los periodistas.

En informe nos pone a pensar cuál será el rumbo de los periodistas salvadoreños,  con malos salarios una estigmatización  de una profesión precaria, el surgimiento de academias express que aseguran estar capacitando “profesionales en las comunicaciones”  una profesión que es cuestionada y usurpada por supuestos analistas e investigadores, es lamentable algunos prefieren que no le llamen periodistas y se avergí¼enzan del periodismo, porque creyeron que hacer periodismo en El Salvador es aparecer en la TV o que te escuchen por la radio.

Pero hay que reconocer que hay buenos profesionales, respetables y que luchan para que no muera el verdadero periodismo histórico y profético del paí­s, el de las buenas prácticas. De momento son dos calificativos de un extenso informe que debe de llamarnos la atención y buscar la solidaridad del gremio y renunciar a la vieja práctica de sabotearnos entre nosotros mismos, de lo contrario el último que salga es quien apagará la luz.   

 

 

Rigoberto Chinchilla
Rigoberto Chinchilla
Periodista de APES

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