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jueves, 05 de agosto del 2021

Periodismo: ¡La guerra terminó!

La población no dejó de participar y manifestaba deseos de una paz permanente y duradera con justicia social. La alegría del fin de la guerra de manera oficial era una realidad…

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Tuvimos turno radial ese jueves 16 de enero de 1992,  en la estación conocida como la YSAX  la Radio del Arzobispado de San Salvador. Por acuerdo de la Conferencia Episcopal de El Salvador, a las doce del mediodía las campanas de todas las Iglesias católicas del país hicieron sonar las campanas como anuncio el fin de la guerra. El turno terminó al mediodía con ese repicar de campaña, pero antes de abandonarlo surgieron tres contactos internacionales, radio veritas de Costa Rica, un contacto vía México con Radio Habana Cuba y la Voz de América VOA.

Aún recuerdo como hace 28 años los números de teléfono La Voz Panamericana la YSAX – 239493 y 245099- que todo el día no pararon se sonar, Una radio urbana legado de Monseñor Romero que dio voz a los sin voz, donde por primera vez se escucharon las demandas de las  organizaciones sociales la radio durante la guerra fue  dinamitada nueve veces por mostrar su apego a la doctrina social de la iglesia,  herencia profética que siguió Arturo Rivera Damas, además fue de las pocas radios, por no decir la única que nunca se sometió a los controles de las cadenas nacionales e interés políticos.

La población no dejó de participar y manifestaba deseos de una paz permanente y duradera con justicia social.  La alegría del fin de  la guerra de manera oficial era una realidad… haló, YSAX La voz panamericana  y escuchamos al otro lado …lo tengo…lo tengo, oye te hablamos desde La Habana, necesitamos un relato de cómo están viviendo la Paz en El Salvador en este día tan importante, bueno con gusto, dame unos segundo… muy bien… vamos al aire y se escuchó  una voz sonora con elevada alegría que decía “hemos hecho contacto hasta San Salvador, El Salvador que este día puso fin a la guerra”…  e inició a describir aquel momento, del cual ya pasaron  28 años, finalmente solo escuchó que esa persona detrás del auricular le dijo: “Gracias y que disfruten la paz salvadoreños se lo merecen”.

Entregó el turno a las 12:15 de la tarde y caminó desde la Primera Calle Poniente, a la altura del Seminario San José de la Montaña,  hasta llegar a la Plaza Cívica, esperando encontrar al hermano, al amigo, a la amiga, al familiar y ciertamente así fue, un reencuentro entre hermanos que se enfrentaron.  Fue un día memorable "Inefable"  no se puede explicar con palabras  fue necesario haberlo vivido y observé el momento cuando entraron las fuerzas especiales y los comandos urbanos a la Plaza Cívica  y luego los miembros de la comandancia general del FMLN, y la orden de desmovilización,  mientras en la Plaza Libertad también los sectores conservadores y Fuerza Armada también hacían su celebración a una cuadra de distancia juntarse entre un evento y el otro fue inevitable. Actos culturales, música, alegría lágrimas… la guerra terminó

La tarde-noche nos cubrió con su manto de esperanza, habían temas nuevos, el periodismo igual se desmovilizaba hacia coberturas diferentes, requerirían de más formación e ingenio, para los tiempos futuros, no conocíamos, conceptos como derechos civiles, medio ambiente, igualdad de género, vendría la verificación el cumplimiento del calendario de los acuerdos y el periodismo demandaba nuevas opciones que con el paso del tiempo fuimos adoptando y desarrollando.

Pero este día quiero recordar a los compañeros, que hicimos historia en la YSAX Carlos Romero, Margarita, Mario Pérez, Mardoqueo Cerna, Santiago, Nery, Martín Posada, a los compañeros del programa básico de adultos PEBA, a los del Semanario Orientación, a los Jóvenes de Nueva Generación y a los tantos amigos y radioescuchas que se me escapan de la pila de la memoria, a todos ellos mi aprecio y reconocimiento.

A los periodistas, que por años brindaron cobertura a la guerra civil a los que perdimos a los que vinieron y se fueron y dejaron un profundo recuerdo entre nosotros, los que regresaron y dejaron todo por el oficio de periodistas, a los que enseñaron y aprendieron, a los que jamás volveremos a ver y a los que solo de paso conocimos y a los que desde hace muchos años permanecen en el periodismo desde antes del fin de la guerra a la víctimas y familiares, a los que recordamos hoy como ayer que la guerra terminó. Desde los nuevos y viejos escenarios que los propósitos en tiempos de paz sean fructíferos en sus vidas.

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Rigoberto Chinchilla
Periodista de APES
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