Por Álvaro Rivera Larios
Igual que San Pablo
camino de Damasco,
Joaquín Villalobos
se cayó
en plena galopada
de su vieja montura roja.
Dos décadas,
y millares de disparos
con sus respectivos muertos,
tardó en alcanzar
la revelación
y cambiar de potro.
He ahí un giro más
de la siempre sorprendente
caligrafía de la historia.
Aventurera y pragmática,
así retorna a su origen,
a la brillante sensatez,
la pequeña burguesía revolucionaria.
Madrid/07/10/2025


