miércoles, 11 de mayo del 2022
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Pandillas y Maras, terroristas

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"Pandillas y maras son estructuras criminales formadas finalizada la guerra. El objetivo de su creación fue que El Salvador viviese dominado por terroristas y no le fuera posible alcanzar el desarrollo": Ernesto Panamá.

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Por Ernesto Panamá


Pandillas y maras son estructuras criminales formadas finalizada la guerra. El objetivo de su creación fue que El Salvador viviese dominado por terroristas y no le fuera posible alcanzar el desarrollo.

Estas estructuras criminales se fortalecieron durante más de 35 años con la complicidad de sistema político impe-rante, que en lugar de combatirlos promueve la creación de “compañías de seguridad” debilitando y corrompiendo las instituciones gubernamentales encargadas de la seguridad, el orden y la aplicación de justicia. Creado el ambiente adecuado los terroristas llama-dos maras y pandillas crecen se expande contribuyendo con la distribución de drogas, el resguardo de territorios de tránsito, expandiendo el negocio a la extorsión y el asesinato como sistema disuasivo para empresas y emprendedores que se negaran a pagar los montos demandados. Esta etapa dio paso a una nueva, en la que estos criminales establecen “negocios legales” en apariencia financiado con el dinero de las extorsiones.

El que este proceso se desarrollara debió contar la complicidad de quiénes gobernaron e hicieron fortunas aprovechándose de los corruptos gobiernos que se turnaban, sus miembros y políticos dirigentes quienes establecieron compañías de seguridad contrabandeaban y evadían impuestos. El terrorismo para 1994 cobraba la vida de 29,957 personas por año poco menos la mitad de vidas perdidas durante los 20 años de guerra impuesta, en 1997 la cifra de asesinatos de estos terrorista habían superado los muertos durante la guerra al 2019 el terror, el control territorial de estos grupos estaba sobre el poder de las fuerza gubernamentales policiales y judiciales, jueces y policías servían a estas poderosas estructuras y la miseria, el terror y la deses-peranza estaban fijas en la mente de 6 millones de salvadoreños y los que migraron tenían temor de venir al país.

Los salvadoreños conscientes del sistema corrupto que vivíamos decidimos que era tiempo de tomar nuestro destino en nuestras manos y en el 2019 decidimos que lo viejo conocido era cómplice del sufrimiento, por lo que decidimos elegir a Nayib Bukele, presidente. Dimos el primer paso, reforzando el conocimiento de que la corrupción aún dominaba el poder legislativo y a través de este se elegía al poder judicial, por lo tanto, para que el Ejecutivo que elegimos tuviese los elementos para cambiar el rumbo, debíamos en el 2021 elegir una Asamblea Legislativa que diera apoyo al Ejecutivo y que permitiera la elección de un poder judicial libre corrupción.

La consciencia, la desesperación en que nos encontrábamos fue suficiente para que la votación de diputados resultara histórica y que por primera vez un partido tuviese mayoría absoluta y pudiese elegirse un sistema Judicial que acompañara al ejecutivo y legislativo en la tarea de reconstruir un nuevo El Salvador.

Gracias a la voluntad del soberano y su gobierno los terroristas capturados al iniciar el segundo mes del estado de excepción superan los 21 mil todos ellos enfrentarán procesos judiciales.

La cantidad de capturados en lo personal me parece irreal, pero las capturas aumentan y a la vez me entero de la alegría de las personas que en cantones, caseríos y colonias aplauden las acciones de nuestra policía, Fuerza Armada, Fiscalía y ministerio de seguridad y todos esperamos aplaudir el enorme trabajo que ahora espera al sistema judicial de quienes esperamos se desempeñen acorde a la ley.

Por supuesto quienes dejan de beneficiarse del viejo sistema corrupto nos han dejado claro, luego de asesinar 84 personas en febrero pasado, que se oponen al bienestar de la mayoría de los salvadoreños, pero me permito recordarles que la mayoría con derecho a voto decidimos quien nos gobierna y apoyamos sus decisiones en salud, educación, seguridad, apoyamos proyectos energéticos, puerto y aeropuerto y la utilización del BTC como moneda digital.

Deseo finalizar estas líneas expresando mi respeto y admiración a “los salvadoreños” miembros de la Policía Nacional Civil, de la Fuerza Armada, Fiscalía, sistema penitenciario y esperamos que la rama judicial actúe como corresponde en beneficio de quienes pagamos sus salarios, el pueblo salvadoreño.

Ernesto Panamá
Columnista de ContraPunto, Escritor salvadoreño; Máster en Edición, con 13 obras publicadas

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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