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sábado, 08 de mayo del 2021

Oportunidad para luchar por los derechos humanos de las mujeres

Este 8 de marzo se conmemora otro Día Internacional de la Mujer. Una celebración atípica por la pandemia que nos sigue trastocando, aunque finjamos que no. Pero, a pesar de las mascarillas, las medidas de bioseguridad y el distanciamiento social, las luchas y reivindicaciones de las mujeres por nuestros derechos no deben ser quitadas del renglón de la palestra pública.

Históricamente los movimientos de mujeres y feministas en el país han defendido una agenda: el empoderamiento económico con estrategias vinculadas con la generación de ingresos; los derechos laborales; los derechos sexuales y reproductivos; la erradicación de la violencia de género e incrementar la participación política de las mujeres.

Muchas son las acciones emprendidas, pero no han sido suficientes. Según la Encuesta Nacional de Violencia contra la Mujer- 2017 realizada por la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC), más del 67 por ciento de las mujeres confirmaron haber sido víctima de la violencia machista en algún momento de su vida en el ámbito público y privado. Mientras que el 33,8 % sufrió algún vejamen en los últimos doce meses.

Mientras, el Observatorio de Violencia contra las mujeres de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA) señala que entre los años 2018, 2019 y 2020 las instituciones públicas reportaron 1,126 muertes violentas de mujeres, de los cuales solo 149 casos fueron catalogados como feminicidios, el resto como homicidio agravado: 241; 74 como homicidio simple y 31 casos de suicidio feminicida por inducción.

Los datos son alarmantes. Pero las instituciones encargadas de velar por el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia aún se niegan, inclusive, a tipificar el feminicidio y el proceso de judicialización del mismo es negligente. Según datos de la Fiscalía General de la República entre el 2014 al 2018 los casos catalogados como “muertes violentas de mujeres” por estado de avance del proceso judicial se registraron 3,768, de los cuales: 1,393 se encuentran en investigación y 2,375 fueron archivados por la justicia salvadoreña. Es necesario acotar que el promedio de tiempo del desarrollo de los procesos penales por violencia, por tipo de delito no existe.

La pandemia ha venido a ensombrecer aún más esta realidad. En las condiciones de confinamiento, las mujeres y niñas se han visto obligadas a permanecer con su agresor, con todos los riesgos que eso implica para su integridad física y psicológica, poniendo incluso en peligro su vida. Según la FGR del 1 de enero al 31 de junio del 2020 se recibieron 3,013 casos de denuncia de violencia contra las mujeres: 546 casos de violencia intrafamiliar; 287 de violencia sexual; 301 de privación de la libertad; 372 delitos sexuales contra niñas de 0 a 14 años; 49 contra niños de 0 a 14 años; 2,123 a delitos referentes a la Ley Especial Integral para una Vida libre de Violencia (LEIV) y 57 feminicidios. Las cifras dejan entrever las vulneraciones de lo femenino, lo que se considera inferior, lo que puede ser tomado, violentado, usado y tirado por su agresor.  

Hay que considerar que estos datos no reflejan el resto de vulneraciones que las mujeres están siendo víctimas en esta pandemia, como el aumento de la carga laboral y domestica exacerbado por el cierre de las escuelas y el aumento de actividades dirigidas para niños y niñas; el teletrabajo, y el cuido de personas enfermas de COVID-19 y otras enfermedades crónicas.

Bajo ese contexto de violencias silenciosas es necesario no bajar la guardia. Denunciar, gritar y exigir los derechos humanos de las mujeres, los cuales no deben retroceder. Este nuevo escenario político debe ser una oportunidad para avanzar y consolidar el acceso a las mujeres a una vida libre de violencia, en equidad e igualdad de oportunidades.

(*) La autora es especialista en género, violencia y Derechos Humanos

Johana Peña
Johana Peña
Columnista Contrapunto

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