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sábado, 4 julio 2026

Ministro de Relaciones Exteriores ruso dice que Rusia no tiene plazo para poner fin a la guerra con Ucrania

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Por Alonso Rosales

En un nuevo episodio de la guerra de narrativas que rodea el conflicto en Europa del Este, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, dejó claro que Moscú no tiene “ningún plazo artificial” para poner fin a la guerra en Ucrania. Sus declaraciones, recogidas por France 24, contrastan frontalmente con el optimismo expresado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró recientemente que un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania “está muy cerca”.

Lavrov fue tajante. Según el reporte, el jefe de la diplomacia rusa subrayó que cualquier negociación debe basarse en lo que Moscú considera “realidades sobre el terreno”, en alusión a los territorios ocupados por fuerzas rusas desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022. Insistió en que Rusia no se dejará presionar por calendarios políticos externos ni por declaraciones que, a su juicio, buscan generar expectativas sin sustento.

La postura rusa llega justo cuando Trump, en un discurso a la nación cargado de solemnidad y triunfalismo, anunció con bombos y platillos que su administración ha logrado acercar a las partes a un eventual acuerdo. El mandatario estadounidense presentó el posible entendimiento como un hito diplomático inminente, destacando supuestos avances significativos en contactos indirectos.

Sin embargo, desde Moscú, el mensaje fue otro. Lavrov prácticamente desmintió cualquier sensación de urgencia o de cierre próximo del conflicto. Recalcó que Rusia prioriza sus objetivos estratégicos y que las conversaciones —si ocurren— deben reconocer lo que el Kremlin define como nuevas realidades geopolíticas.

El contraste no puede ser más marcado. Mientras Trump proyecta una imagen de negociador eficaz capaz de resolver un conflicto que ha desangrado a Ucrania y tensionado las relaciones entre potencias nucleares, la diplomacia rusa enfría las expectativas y deja entrever que la guerra podría prolongarse si sus condiciones no son aceptadas.

El conflicto, que comenzó con la invasión rusa a Ucrania en 2022, ha provocado decenas de miles de muertos, millones de desplazados y una profunda fractura en la arquitectura de seguridad europea. Las sanciones occidentales contra Moscú y la ayuda militar a Kiev han convertido la guerra en un pulso indirecto entre Rusia y la OTAN.

Las declaraciones de Lavrov, tal como las reseña France 24, parecen más que una simple aclaración diplomática: son una señal política. Moscú no reconoce ningún calendario impuesto desde Washington y mucho menos uno anunciado públicamente como si ya estuviera sellado.

Así, mientras en Washington se habla de paz inminente, en Moscú se reafirma la paciencia estratégica. Dos discursos, dos realidades y una guerra que, por ahora, sigue lejos de encontrar un desenlace claro.

FUENTE FRANCE 24

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