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sábado, 24 de julio del 2021

Marzo 1942: Miguel Hernández poeta mártir de España

Hace 78 años, el 28 de marzo de 1942, el poeta Miguel Hernández murió en la cárcel de Alicante, España., víctima de la dictadura de Francisco Franco. 

Nacido en Orihuela en 1910, la vida del poeta, como la de Federico García Lorca, Antonio Machado, Rafael Alberti, Marcos Ana y otros intelectuales de España, son parte de aquella valiente generación de poetas, víctimas de la tiranía franquista.

Como verdadera muestra, membrete o distintivo característico de las dictaduras militares, en 1936, durante la guerra civil española, la Universidad de Salamanca, en presencia de su rector, don Miguel de Unamuno -y en un abominable abuso de poder- fue ocupada por las tropas de Francisco Franco, golpeando con ello  la conciencia del mundo libre,  con la deshumanizada y violenta frase “muera la inteligencia”,

Igual, como triste paréntesis de comparación, los docentes, estudiantes y administrativos de la Universidad  de El Salvador (UES),  nunca podremos olvidar que, en julio de 1972, el presidente de la República, Arturo Armando Molina, invadió con sus tropas nuestra Alma Mater, con similar abuso de poder a la toma de la Universidad de Salamanca. La UES permaneció prácticamente cerrada para todas las actividades académicas, únicamente con funciones administrativas. Asistían docentes afectos al régimen de Molina y, por supuesto, los miembros de la tropa ocupante.

En cuanto a Miguel Hernández, fue un poeta cuya personalidad destacó entre 1936 y los principios de los años cuarenta, por su ardiente poesía con la que Miguel, canana al hombro, arengaba a las huestes revolucionarias. Fue hecho prisionero, torturado y, después de largo y doloroso encierro en la cárcel de Alicante, murió de tuberculosis, el 28 de marzo de 1942.  

Muchos otros intelectuales fueron perseguidos o asesinados durante la guerra civil, como el poeta Antonio Machado, desterrado y muerto en Collioure, Francia; el poeta Rafael Alberti, fallecido tiempo después; y el poeta Marcos Ana, prisionero durante 23 años, entre 1939 y 1961, en las cárceles españolas. Todos ellos, dignos de los mejores recuerdos de la gente noble.

Pero, los recuerdos, la poesía y los poetas,  como chispa encendida de eterna solidaridad, jamás lanzarán al olvido los retazos de aquellas inolvidables por amargas historias de la humanidad. La voz de Nazim Hikmeth, Federico García Lorca, Miguel Hernández, Oscar Wilde, José Santos Chocano, Roque Dalton, Marcos Ana… y tantos otros poetas, eternos presidiarios, siempre estará vigente como luz que apunta hacia un mundo redimido. Memoria histórica sin tiempo ni lugar.

Hace algunos años, una tarde de inciensos literarios, en una conferencia en la Facultad de Humanidades de la Universidad de El Salvador, yo escuché a Oswaldo Escobar Velado, poeta de duras mieles y efervescencia patriótica, referirse a Miguel Hernández, con enorme admiración y acento solidario:

 … – “Miguel Hernández -dijo Escobar Velado- es el poeta tutelar de España. Es el rayo que no cesa, que golpea y taladra y no estará conforme hasta que el hombre universal haya encontrado su verdadero rostro…” y, con emoción hasta el límite, al cierre de su conferencia, citaba parte de un poema que escribió a la memoria de Miguel:

 

 “Para el pastor dormido un blanco hato de cabras

 o alguna flor silvestre.

 Soldado de la cárcel su tumba no la abras

 ahí reposa y duerme un gran dolor campestre…-“

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Igualito que aquí… -repetíamos años después, en la Facultad de Ciencias y Humanidades de la UES, al plantearnos y comparar la invasión a la Universidad de Salamanca en España durante la guerra civil (1936), con la irracional invasión de las tropas represoras a nuestra Universidad de El Salvador, ordenada por el gobierno militar de Arturo Armando Molina, del entonces Partido de Conciliación Nacional (PCN) -ahora más de lo mismo Partido de Concertación Nacional (PCN) – en 1972.

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