Por Alonso Rosales
En un momento crítico para la seguridad regional de Oriente Medio, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ha dejado clara su postura estratégica frente a las negociaciones entre Washington y Teherán: Israel no renunciará a su libertad operativa militar, incluso si se alcanza un acuerdo impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump.
Postura estratégica israelí: autonomía operativa total
De acuerdo con fuentes citadas por Reuters, durante una conversación telefónica reciente, Netanyahu subrayó que Israel mantendrá la capacidad de actuar contra amenazas en múltiples frentes, con especial énfasis en el Líbano, donde el grupo chií Hezbolá representa un vector clave de riesgo. Trump, según estas versiones, habría respaldado el principio de “libertad de acción” israelí.
Desde una perspectiva militar, esta postura refleja la doctrina histórica de Israel de ataques preventivos y superioridad operativa regional. Analistas de defensa consideran que Jerusalén busca evitar cualquier restricción estratégica que limite su capacidad de neutralizar amenazas emergentes, especialmente en un entorno donde Irán continúa expandiendo su influencia a través de actores proxy.
El analista militar David Khalfa señala:
“Israel no puede permitirse depender de garantías diplomáticas cuando percibe amenazas existenciales. La libertad de acción es un pilar de su disuasión”.
Tensiones con Washington por el acuerdo con Irán
Mientras tanto, la administración Trump avanza hacia un posible acuerdo con Irán que incluiría la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético global. Sin embargo, el propio Trump ha mantenido una retórica ambigua, afirmando que existe una probabilidad del “50/50” entre un acuerdo o una escalada militar.
El posible entendimiento contempla condiciones estrictas sobre el programa nuclear iraní, particularmente el control del uranio enriquecido. No obstante, para Israel, cualquier concesión que permita a Irán mantener capacidades nucleares latentes representa una amenaza directa.
Según la analista de seguridad regional Lina Khatib:
“El desacuerdo no es solo político, sino doctrinal: EE.UU. busca contención mediante acuerdos, mientras Israel prioriza la neutralización preventiva”.
Escenario regional: riesgo de escalada multidimensional
Las advertencias desde Teherán han elevado la tensión. El comandante iraní Ali Abdollahi Aliabadi advirtió que cualquier agresión estadounidense provocaría una respuesta “devastadora”. Este tipo de declaraciones refuerza el riesgo de una escalada que podría involucrar múltiples teatros: Golfo Pérsico, Siria, Líbano e incluso ataques indirectos.
En este contexto, Israel se prepara para un escenario de guerra híbrida, donde confluyen ataques convencionales, misiles de largo alcance y operaciones asimétricas. La insistencia de Netanyahu en mantener libertad de acción sugiere que el país podría actuar unilateralmente si percibe que el acuerdo entre EE.UU. e Irán compromete su seguridad.
Evaluación militar
Desde el punto de vista estratégico, la situación revela tres dinámicas clave:
- Desacoplamiento táctico entre aliados: Aunque EE.UU. e Israel mantienen cooperación estrecha, sus enfoques hacia Irán divergen significativamente.
- Disuasión preventiva israelí: La insistencia en libertad de acción busca preservar credibilidad militar frente a Irán y sus aliados.
- Alta volatilidad regional: La combinación de diplomacia frágil y amenazas militares incrementa el riesgo de conflicto abierto.
En palabras del exgeneral Amos Yadlin:
“Israel está enviando un mensaje claro: los acuerdos no reemplazan la seguridad nacional. Si es necesario, actuará solo”.


