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lunes, 17 de mayo del 2021

Las torturas y asesinato del poeta Roque Dalton

Testimonio del ex jefe guerrillero del ERP, Juan Ramón Medrano (Cmdte. Balta), contemplado en su libro "Memorias de un guerrillero". Evidencia, entre otros crí­menes, que el poeta, antes de ser asesinado fue torturado fí­sica y psicológicamente

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Era casi de noche en una casa clandestina de San Salvador, las sombras volví­an aún más tenebrosas las escenas que ahí­ se desarrollaban; un drama que poco a poco se volverí­a más común en nuestro paí­s, solo que con diferentes protagonistas. Lo que estaba sucediendo esta vez no era muy usual.

Un hombre delgado y de mediana edad se encontraba siendo interrogado. Lo acusaban de haber escrito unos poemas que habí­an repartido en la Universidad de El Salvador UES: ¿Verdad que vos escribiste esas babosadas de los tales Poemas Clandestinos, y los mandaste a repartir para que todo el mundo supiera que eran tuyos y que estabas en la guerrilla? ¡No lo negués, pendejo! ¡Ah y no sólo eso, te tenemos una listita de mierdas tuyas que ya vas a ver cabrón!”, dijo uno de los jóvenes que lo interrogaban, al tiempo que le pegaba una patada

Pero no, esta vez la escena no se desarrollaba en una casa de los nefastos escuadrones de las muerte”¦ tampoco eran guardias ni policí­as los interrogadores. Eran sus mismos compañeros quienes golpeaban y acusaban al poeta. Él probablemente los veí­a con rostro preocupado, pero confiado en su inocencia, considerando que las acusaciones de traición eran absurdas, parte de la inmadurez de sus compañeros, y que pronto pasarí­a el mal momento que estaba viviendo. Ignoraba que aquello que parecí­a una broma pesada terminarí­a en tragedia en unos dí­as. 

Era mayo de 1975. Yo estaba en el oriente del paí­s, organizando con el padre Miguel Ventura a los campesinos de Morazán. Me di cuenta de esos hechos unos dí­as después, cuando comenzaron los problemas con la parte del Ejército Revolucionario del Pueblo ERP, que se dividió y formo en esos dí­as una nueva organización guerrillera: la Resistencia Nacional RN. 

Por ese tiempo yo aún no formaba parte del núcleo de dirección del ERP. A los militantes llanos, el reducido grupo de militantes polí­tico-militares de la organización nos presentaron hechos consumados. Nos dieron un informe manipulado. Pero si bien es cierto que no fui protagonista de esa tragedia, bien pronto me vi involucrado en el marasmo de hechos violentos que se suscitaron como consecuencia. 

El asesinato del poeta Roque Dalton y la escisión de la RN, tuvieron en la base una combinación de factores polí­ticos y falencias humanas, donde las posiciones militaristas, la manipulación, maquinación y ansias enfermizas de control y poder no estuvieron ausentes. La constitución de la RN no fue una circunstancia casual y desconectada del proceso interno del ERP. Cuando en 1973 la dirección nacional del ERP decide ampliar el acercamiento a la población, el esfuerzo organizativo de enlace que se conforma lleva el nombre de resistencia. Es a partir de ese empeño, que se logra el acelerado desarrollo del trabajo polí­tico organizativo posterior, vinculado a la organización de masas, el Frente de Acción Popular Unificado FAPU. 

Cuando Dalton ingresa al paí­s para integrarse al ERP en diciembre de 1973, la idea de la resistencia nacional estaba en el debate, planteada por Lil Milagros Ramí­rez, Eduardo Sánchez, Ernesto Jovel y demás miembros del grupo que después serí­a la dirección de la RN. Pero quien ayudo al desarrollo conceptual y enriqueció la definición de la estrategia de resistencia, como enlace entre el ERP y el FAPU fue precisamente Dalton. 

Viví­amos un contexto muy complicado para el joven ERP en aquellos dí­as, ya que además del problema que se generó con el grupo que se separó a raí­z de las ejecuciones de Roque Dalton y Armando Arteaga; la dirección nacional habí­a asumido la lí­nea de provocar un alzamiento militar, apoyado por levantamientos populares. Este modo de acelerar el proceso polí­tico, visto en retrospectiva y considerando la acumulación de fuerzas de aquel momento, no dejaba de ser difí­cil de sostener en cualquier análisis polí­tico, sin saber la información complementaria. 

Después supe que el núcleo de dirección del ERP tení­a contactos con los que llamaban sector institucional del ejército. Por esa razón, contaban con que un grupo importante de oficiales se insubordinarí­a en coordinación con la guerrilla y el movimiento popular. A esas alturas de mi desarrollo polí­tico, todaví­a no podí­a discernir muy bien que pasaba internamente ni sabí­a precisar la viabilidad del proyecto polí­tico-militar que estábamos construyendo. Pensaba de manera más intuitiva que como guerrillero, tení­amos que accionar militarmente y que para subsistir necesitábamos el apoyo popular. 

Para decidir la suerte de Roque Dalton y Armando Ortega se conformó una especie de Consejo de Guerra. En ese extraño juicio las cosas ya estaba previamente definidas: Alejandro Rivas Mira (Sebastián Urquilla), Valdimir Roger (Humberto Portillo), Joaquí­n Villalobos (Atilio), a poyados por Rafael Arce Zablah (Amilcar) y Jorge Meléndez (Jonás), eran parte acusadora; mientras que defensa estuvo únicamente a cargo de Eduardo Sancho (Fermán Cienfuegos). 

Mientras se realizaba este siniestro remedo de juicio, con una sentencia de muerte predefinida, Dalton se hallaba prisionero en una casa situada en el barrio de Santa Anita de San Salvador, esperando el resultado. Habí­a nacido el 14 de mayo de 1935 y morirí­a el 10 de mayo de 1975, cuatro dí­as antes de cumplir los 40 años de edad. Cuando se perpetraron las dos ejecuciones, el grupo de compañeros que formarí­a la cabeza dirigencia de la RN, prácticamente se encontraba en desbandada. 

Creo que a excepción de Rivas Mira, fundador y primer jefe del ERP, los otros participantes no tení­an en el hecho no tení­an total consciencia de las graves consecuencias que provocarí­a lo que estaban haciendo; el resto de jóvenes militantes del ERP mucho menos, nosotros no tení­amos ni siquiera una idea cercana del enorme error polí­tico e histórico que se habí­a cometido. Y por ignorancia o porque coincidí­amos con el planteamiento cargado del componente militar, aceptamos las explicaciones que nos dieron y cerramos filas con el grupo que se siguió llamando ERP, en contra de la nueva organización que tomo el nombre de RN. 

Varios años después en mis primeros viajes a Europa y el resto de América, en las pláticas con otros amigos de Nicaragua, Cuba, Venezuela y España, comencé a tener consciencia de la gravedad de los hechos de mayo de 1975. De que Roque Dalton era un salvadoreño especial, que trascendí­a toda diferencia polí­tica e ideológica, aun después de su muerte fí­sica. Que al asesinarlo, convirtiéndolo en mártir, lejos de liquidarlo, el ERP lo habí­a inmortalizado.

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