Por Alonso Rosales
El próximo 1 de febrero de 2026, alrededor de 3,7 millones de costarricenses están llamados a las urnas para elegir al Presidente de la República y a los 57 diputados del Congreso para el período 2026–2030. Aunque 20 candidaturas han sido inscritas oficialmente, la carrera presidencia se ha concentrado en cuatro figuras con posibilidades reales de competir por la silla presidencial: Laura Fernández, Álvaro Ramos, Claudia Dobles y Fabricio Alvarado — siendo los tres primeros los más mencionados en sondeos y análisis políticos.
Un Partido Oficialista Favorecido… Pero con Grandes Incógnitas
La favorita clara en casi todas las encuestas es Laura Fernández, del oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO), quien hasta finales de enero alcanzaba cerca del 40 % de intención de voto, porcentaje suficiente para ganar en primera vuelta según la legislación costarricense. Esto le daría la presidencia sin necesidad de un balotaje.
Fernández ha capitalizado la popularidad que aún conserva el presidente saliente, Rodrigo Chaves, posicionándose como su continuidad política y apostando por una narrativa de “continuidad y orden”, especialmente en áreas de seguridad y reformas al sistema judicial. Sin embargo, a pesar de esta ventaja, más de un tercio del electorado permanece indeciso, lo que abre una puerta para que rivales consoliden apoyos de última hora.
La alta indecisión (superior al 30 % en varios estudios) no es casualidad: refleja un electorado desencantado con los partidos tradicionales, resentido por repetidos escándalos de corrupción y la percepción de que la política sigue dominada por un “establishment” que ha fallado en responder a necesidades reales de la población.
¿Quiénes Pueden Detenerla? Las Opciones de Oposición
Álvaro Ramos (PLN)
Representante del histórico Partido Liberación Nacional (PLN), Ramos ha sido el principal competidor de Fernández en varias encuestas — aunque con una significativa distancia. Su candidatura simboliza en parte la restauración de viejas estructuras partidarias que, no obstante, arrastran el desgaste de décadas de actuación pública con altos índices de rechazo entre sectores electorales.
Pese a esto, el PLN sigue siendo una bandera tradicional y un referente histórico para muchos costarricenses, lo que le da cierta base electoral sólida. El desafío para Ramos es ampliar significativamente ese apoyo más allá de los círculos partidistas clásicos y conectar con el electorado joven y con los indecisos, que aún constituyen una parte decisiva del padrón electoral.
Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana)
Por su parte, Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana (un bloque centrista-progresista que agrupa al PAC y otros partidos), representa una alternativa de cambio moderado. Su campaña se ha centrado en propuestas técnicas y reformas centradas en justicia social, modernización del Estado y mejor gestión pública.
Aunque las encuestas no la posicionan por encima de Ramos, muchos analistas consideran que si la división del voto opositor continúa, Dobles podría convertirse en la opción más viable para disputarle el segundo lugar a Ramos e incluso forzar un balotaje si Fernández no alcanza el umbral necesario el 1° de febrero.
Fabricio Alvarado y Otros Candidatos
Fabricio Alvarado, de Nueva República, y otros aspirantes como Ariel Robles (Frente Amplio) han tenido presencia en campañas y debates, pero sus porcentajes suelen estar muy por debajo de los principales contendientes, lo que limita su capacidad real de pelear por la presidencia. Sin embargo, en un contexto de altos niveles de indecisión, cualquier movimiento estratégico (alianzas, anuncios de último minuto, eventos mediáticos) podría alterar esta dinámica.
¿Continuidad o Cambio? El Factor de los Indecisos
Una de las características más notables de este proceso electoral es el elevado porcentaje de indecisos. En estudios recientes, más del 30 % de la población aún no ha decidido su voto, incluso en la recta final de la campaña. Este fenómeno no solo complica las predicciones, sino que muestra el alto nivel de desencanto hacia la oferta política tradicional.
Los indecisos pueden ser la clave de la elección. Si el voto anti-oficialista logra consolidarse alrededor de una sola figura (ya sea Ramos o Dobles), podría forzar una segunda vuelta o incluso dar la sorpresa en la primera. Si no, Fernández podría convertirse en la primera mujer presidenta costarricense electa sin necesidad de balotaje desde la adopción del sistema de dos vueltas.
Un País en Búsqueda de Rumbo
Costa Rica se enfrenta a una elección marcada por la desconfianza política, la fragmentación partidaria y una ciudadanía que exige respuestas reales a problemas estructurales como la corrupción, la seguridad y la calidad de los servicios públicos. La carrera se concentra hoy en torno a tres figuras principales:
- Laura Fernández, con la ventaja más sólida en las encuestas.
- Álvaro Ramos, representante de un tradicional partido político aún con capacidad para captar votantes desencantados.
- Claudia Dobles, con la posibilidad de articular una alternativa de consenso si logra canalizar el voto opositor indeciso.
Más allá de nombres, lo que está en juego es la dirección futura de Costa Rica: entre la continuidad de un proyecto político que ha generado adhesión y rechazo a partes casi iguales, y la posibilidad de reconfigurar el mapa político nacional en medio de una coyuntura crítica para la democracia centroamericana.
Fuentes:
– Reuters, EFE, La Nación y medios internacionales sobre las elecciones y encuestas en Costa Rica.


