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La Y es la clave

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“Incorporar la Y en el sentipensamiento desata una corriente fresca en la práxis… produce mayor apropiación de las herramientas científicas para comprender la realidad” indica Wilmar Harley Castillo.

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Por Wilmar Harley Castillo Amorocho


Al contar una anécdota, quien narra expone su perspectiva de los acontecimientos. Si el narrador o narradora tiene además, la posición hegemónica, no rondará la duda en su versión, al contrario, será la voz cantante del relato. Esta voz y su alto volumen dejará enmudecidas o en un segundo plano las otras voces que también cantan, nuestro trabajo recae en no dejar en visto a esas otras voces que también hicieron parte de los relatos para construir en lo más integralmente posible la historia.

Como mi orilla de la vida está a la izquierda, varios juetazos irán para quienes nos hemos movido en esta orilla de la humanidad en términos autocríticos, como forma de honrar la memoria de quienes también han dedicado su vida a luchar con y desde los pueblos, pero por diferentes motivos, la historia no los/as colocó como voces protagonistas. Entonces de la mano, otra vez, de Rosa Luxemburgo le dedicaré este artículo a este sector ninguneado de la izquierda mundial.

En un taller con Hernán Ouviña donde nos explicaba el contexto histórico, chismes históricos y alcances de las obras de Rosa, le dedicó el rato a conversar sobre “Reforma o Revolución” (1899), empezando con el mismo título que según el compañero, fue traducido erróneamente. Como el ejercicio de traducción también es político, el sector revolucionario que tradujo entendía la relación entre reforma y revolución como una disyuntiva de dos caminos paralelos que no se tocarán, por ende, se debe escoger uno de los dos caminos, sembrando uno de tantos rasgos que produjeron las históricas facciones dentro de la izquierda mundial en el siglo XX, y que todavía retumban.

A partir de ahí, la argumentación de esa traducción y el aprendizaje del texto giró en torno a crear dos formas “incompatibles” de lograr los cambios estructurales en la sociedad, la de aplicar paños de agua tibia al enfermo terminal (reformas) o aplicarle el tratamiento que acabe de raíz la enfermedad (revolución). Una manera miope de comprender la realidad misma, pues la complejidad del movimiento de la sociedad y de las relaciones sociales no pueden ser vistos con un solo ojo, hay que comprender todo eso con los dos ojos y de paso, con el resto de los sentidos. Fue así como Ouviña botó la perla que en el idioma polaco, idioma de Rosa, el título de la obra mencionada no se lee una o, sino una y. A partir de ese momento, hubo una explosión en la memoria y las discusiones, reflexiones, prácticas, escisiones, facciones se comprendieron con las gafas de la integralidad y permitieron aumentar el enfoque en la actualidad.

¿Cuántas asociaciones o partidos hubieran sobrevivido cohesionados? ¿cuántos textos se hubieran leído como rompecabezas incompletos y no como biblias?

Las dicotomías clásicas como “organizados/no-organizados”, “masas/intelectuales”, capital-trabajo/reproducción de la vida”, “dirección/espontaneidad”, “hombre/mujer-otres” son algunos ejemplos de enseñar y apropiar en clave de “bueno/malo” dentro de la izquierda, generando las relaciones sociales excluyentes-elitistas-machistas entre compañeros/as. No es gratis que la bolchevización de la lucha popular en Europa haya sido la tendencia después de la revolución rusa de 1917. Se encuentra una razón fuerte para explicar la proletarización del sujeto histórico en Nuestra América. En ese sentido, se entiende la exclusividad de crear y seguir a un partido de izquierda con hombres a la cabeza, ignorando otros tipos de procesos organizativos. Bueno, no puedo omitir la dicotomía inicial del artículo como otro ejemplo, el de escoger entre hacer cambios reformistas o cambios revolucionarios, incluyendo en esa escogencia el paquete de señalamientos.

En otra obra de Rosa donde amplía la observación integral y el uso importante de Y, es en “La acumulación del capital” (1913). En esta obra explica que el colonialismo y el despojo del territorio hacen parte del sistema capitalista, así como el sostenimiento y aplicación de un Estado militarizado, hacer la vista gorda a estas dos otras caras del capitalismo dentro de la lucha popular, sería como dar un paso mientras el otro pie no avanza.

Hay que decirlo, incorporar la Y en el sentipensamiento desata una corriente fresca en la práxis. Desamarra los nudos en el cuello, oxigena los pulmones, aumenta la producción de endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina en el cuerpo individual y en el tejido social. Sin olvidar que produce mayor apropiación de las herramientas científicas para comprender la realidad, al crear más preguntas cuyas respuestas abarcan nuevas ramas de la coyuntura, de la historia, de la abstracción y de la proyección de los acontecimientos, como también permite saludar a otras manos que no estaban en el radar de la ortodoxia, pero que sus vidas también son luchas en sí.

Espero con los siguientes ejemplos que me ayudaron mucho a apropiar lo construido por Rosa, contribuir a cerrar este artículo con una explicación diáfana y a sembrar la suficiente inquietud para que usted se motive a conocer la obra de esta revolucionaria. Al preguntarse ¿qué es lo primero que imagina cuando piensa en un/a intelectual? Si la respuesta es alguien rodeado de libros, en posición reflexiva, escribiendo dentro de un estudio, lamento decir que es un rasgo de colonización eurocéntrica, lo que trae consigo que en el pueblo no existe este tipo de perfil, pues solo personas con ciertas condiciones económicas pueden darse el lujo de vivir de estudiar. Así que voltear la tortilla y encontrar en la señora que cultiva, al joven con algún tipo de discapacidad, a la persona afro o indígena que también es gay o lesbiana, fuentes de intelectualidad popular, estamos dando un paso más en la descolonización integral.

No puedo pasar por alto el gobierno del Pacto Histórico en Colombia para hacer otro ejemplo. ¿son suficientes las reformas planteadas por el gobierno encabezado por Gustavo Petro para lograr cambios sustanciales en la sociedad colombiana? Claro que no, porque son reformas, pero son necesarias esas reformas si se entiende a este gobierno como un paso necesario en el largo camino de los cambios sustanciales. Mientras se apoyan o no críticamente/autocríticamente los cambios gubernamentales, se presiona al gobierno nacional para que vaya más allá de dichos cambios gubernamentales y al mismo tiempo, se construyen a nivel territorial los cambios revolucionarios en perspectiva de seguir acumulando la fuerza social y política que desemboque en un maremoto popular y revolucionario a nivel nacional, continental y mundial.

Y para terminar este cierre de ejemplos, aprendí que no hay personas “feas” sino que todos y todas somos bonitas, pues el nivel de atracción reventará por alguna característica física o sentimental que hará nacer una relación interpersonal. Por lo que señalar a alguien de fea, alimentado principalmente por el patriarcado, es comprender la realidad de manera sesgada e individualista, que bajo lineamientos patriarcales y consumistas se filtra al ser humano por estereotipos. Aquí en Colombia tenemos un dicho machista: “no hay mujer fea, sino mal arreglada”, además de rechazarlo lo cambiaría por: “no hay personas feas, sino personas faltas por conocer”.

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Wilmar Harley Castillo
Wilmar Harley Castillo
Comunicador social, especialista en Política Pública para la Igualdad; comunicador de la Coordinadora Nacional Agrario de Colombia. Columnista y comunicador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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