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domingo, 09 de mayo del 2021

La vivianada en medio de la pandemia

Comienzo mis cursos universitarios de escritura con una simple asignación: responder la siguiente pregunta sin mencionar las pupusas, las playas ni que somos trabajadores, “¿qué significa ser salvadoreño?”

Lector: te pido que pausés un momento en la lectura y medités en la pregunta. ¿Qué significa ser salvadoreño para vos? ¿Es acaso ser más vivo que el otro? ¿O será tener la excusa más creativa por llegar tarde a un evento o al trabajo?

Leí un editorial donde Hinds decía que ya no valía la pena seguir en cuarentena pues Bukele había expuesto a miles de salvadoreños con su fallido plan de mandar a la gente a los Cenade y que con eso nos ha condenado a millones a contagiarnos del virus. Esto último no es una percepción  descabellada debido a la rápida propagación de este virus. ¡Pero Bukele no mandó a la gente a cobrar al Cenade! Es cuestión de la vivianada del salvadoreño. Yo SÉ que no califico, sé que gano más del mínimo, sé que tengo lo suficiente para mantenerme en cuarentena, pero sé que si llego a hacer cola y a decir que tengo hambre tal vez me dan el dinero. Es cuestión de idiosincracia y de no ser solidarios con los que en realidad lo necesitan.

Nunca he sido fan de los subsidios ni de las remesas pues en muchos casos genera conformismo y propaga la vivianada. Ser vivián no es ser vivo, es aprovecharse del que no tiene la capacidad ni la astucia de hacer lo que vos hacés. Ayudemos al que tiene menos posibilidades no solo económicas sino físicas, emocionales, intelectuales, de edad. Ayudemos a la gente de clase baja a entender que los $300 que les da el gobierno no son eternos. A entender que no deben pedir comida a domicilio porque eso es lo que sugiere la tele. ¡Hay que entender que ese dinero se acaba y que hay que hacer lo más que se pueda con lo que se tiene!

El presidente pide que “por favor” se respete la cuarentena y me recordó a mi estudiante aquel que no traía la tarea y que me decía que mejor le pegara como lo hacían en su casa sus padres. Me aseguraba que solo así se recordaba de hacer las tareas. ¿Es eso lo que esperamos los salvadoreños? ¿Qué tal si en lugar hacemos un “hoy no circula” a lo mexicano? El programa cuyo objetivo es reducir el impacto ambiental en la Ciudad de México. Los salvadoreños no entienden muy bien el “por favor” del presidente y es por eso que él insta a las autoridades a ser más estrictos. Eso se puede descarrilar como en la época de los 80. Nadie quiere volver al autoritarismo, pero con medidas como la mexicana y con multas se puede solucionar este desfase cultural. No es justo, dijo Nayib, que por la irresponsabilidad de algunos mueran muchos. Hay que denunciar a todos esos vivianes que se vienen por puntos ciegos exponiendo a los demás. Sé solidario: esa vivianada de algunos hay que exponerla.

Hay esfuerzos para encontrar los nexos epidemiológicos a fin de encontrar al ya famoso Pedro. Entiendo que los salvadoreños por su cuenta no cooperarían y que es necesaria la presencia de la PNC y la FAES para imponer seriedad en el asunto. Ojalá que esto no se salga del guacal y que no regresemos a los días oscuros de ir a buscar a alguien para desaparecerlo. En lo personal me gustaría ver que tomásemos el ejemplo del trabajo detectivesco como el que se hace en Islandia. En dicho país no hay cuarentena ni restricciones, pero sí hay detectives buscando a los nexos de los infectados. La diferencia es que la gente allá sí colabora.

Ahora, Clasemedia: tené humanidad, así como vos estás tranquilo viendo “Neflis” en casa y sabés que no te van a descontar, ¡dejá que tu empleada de servicio se vaya para su casa con goce de sueldo! Si tuviste hijos, ahora es el momento de demostrarles tu amor y tu atención. No dejés todo en manos de la muchacha que te ha ayudado mientras trabajabas. No es necesario que salgás a comprar un kit de depilación de cejas o que vayás a tu finca por unos racimos de guineos. Ya habrá tiempo para eso.

Me duele vivir en una sociedad fracturada donde por unos cuantos likes se propagan rumores y se confunde a la población. No todo lo que dice el “YuTu” es de fiar. Cualquier charlatán crea un canal y se pone a hablar sandeces del fin del mundo, que Bukele no usa máscara porque él sabe algo que nosotros no, que habrá miles de contagiados con un centro de contención en Soyapango y miles de estupideces más. 

Los vivianes permean todos los niveles sociales: hay YouTubers engañando gente, políticos aprovechándose de la pandemia, borrachos manejando, gente de pic nic en la casa de campo, doñas que dicen ir al súper y van a la casa de la cosmetóloga o a chambrear con la vecina.

No seás vos la causa de infección o de la muerte de muchas personas.

No seás vos quien prolongue la cuarentena.

Nos reencontraremos solo si acatás el confinamiento.

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Nelson López Rojas
Columnista Contrapunto

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