Texto y Fotos: Wilfredo Díaz / Facultad de Ciencias Agronómicas UES
El Salvador, es el país más pequeño de Centroamérica y frecuentemente registra fenómenos geológicos como: terremotos, deslizamientos,
erupciones volcánicas, inundaciones y tsunamis, todo por estar geográficamente en el Cinturón de Fuego del Pacífico, frente a la
costa del Océano Pacifico, zona de gran actividad sísmica y volcánica.
Geólogos de las Facultades de Ciencias Agronómicas, Multidisciplinaria de Santa Ana y Ciencias Naturales y Matemática de la Universidad de El Salvador, UNAM de México y Kyoto-Japón, desarrollan el proyecto SATREPS “Reducción del Riesgo de Desastres Compuestos Asociados a Grandes Terremotos y Tsunamis en la Costa del Pacífico de Norte y Centroamérica”, en la zona del puerto de Acajutla, para investigar los
fenómenos naturales de tsunamis y terremotos, que suceden en el lugar.
En la investigación, participan 70 geólogos de las tres universidades, cada uno tiene su función importante que cumplir. Por el momento,
hacen muestreos en diferentes zonas del lugar, para caracterizar el suelo y rocas donde está construido el puerto de Acajutla y sus
alrededores. El estudio, determinar los sismos relacionados a la vibración que generan los terremotos en ese tipo de suelo, que podría
desencadenar tragedias naturales a futuro.
Para tener resultados positivos de la investigación, la cooperación JICA Japón y los geólogos, instalaron en Acajutla el equipo DAS
(Detección Acústica Distribuida), una tecnología avanzada a nivel mundial para la detección de sismos, en el puerto de Acajutla. Para
determinar donde quedará instalado el equipo, los geólogos realizaron pruebas en diferentes puntos, con el uso de geófonos portátiles,
equipo donado por Japón. Ya hicieron 25 muestreos en diferentes puntos del lugar, a una distancia de 500 metros cada una de ellas.
El DAS, es una tecnología que detecta sismos por un láser que viaja a la velocidad de la luz a través de un cable de fibra óptica suspendida
en el aire. El apoyo de la Empresa Transmisora de El Salvador (ETESAL S.A. de C.V.), fue clave en proporcionar el cable, que tiene una
longitud de 55.9 kilómetros desde Acajutla a la ciudad de Ateos en el valle de Zapotitán.
Definieron dejar el DAS en la subestación de Acajutla, por su cuido, seguridad y mejor señal. Minutos después de la instalación del equipo,
se registraron sismos ocurridos en El Salvador y Guatemala. La información obtenida, ayudará a comprender las amenazas naturales de
tipo geológicas que vive el país. Rodolfo Olmos, docente e investigador de la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador, asegura que desarrollar el proyecto SATREPS, “Reducción del Riesgo de Desastres Compuestos Asociados a Grandes Terremotos y Tsunamis en la Costa del Pacífico de Norte y Centroamérica”, requiere tiempo, paciencia y es financiado por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón JICA y la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología JST.
El monitoreo de la zona continúa, los geólogos desde muy temprano se desplazan a diferentes lugares con el geófono triaxiales portátiles,
que miden movimientos del suelo en tres dimensiones, vertical, longitudinal y transversal. Esta técnica geofísica se llama Nakamura,
determina la profundidad de la base rocosa y la vulnerabilidad del terreno.
“Estos equipos, Identifican la frecuencia de resonancia, resistencia, características estructurales del suelo y trayecto donde está
instalada la fibra óptica, para detectar vibraciones ambientales, naturales y artificiales del sitio, de manera que se pueda eliminar
del análisis sísmico con el DAS. El uso de esta tecnología, es un experimento piloto que estará por un año en el país, monitoreando
sismos y tsunamis, luego se trasladará a México para hacer otras pruebas científicas”.
“El Proyecto SATREPS-Tsunamis es de importancia estratégica para el país, fortalece el conocimiento de la amenaza sísmica a docentes y
estudiantes de la carrera de Ingeniería Geológica de la Facultad de Ciencias Agronómicas del Alma Mater, ayudando a la gestión de riesgos
de desastres. Para esta investigación, nos preparamos en Japón, ya tenemos dos años de trabajar en ella”.
“Esta tecnología de primer nivel, ayuda a detectar tsunamis, terremotos, movimientos de agua subterránea, velocidad de viento,
movimiento del suelo, sonidos, nivel de sensibilidad y amplitud de la señal. El trabajo continúa, realizaremos estudios en los municipios de
Caluco, San Julián y Armenia de Sonsonate”, afirma el investigador de la UES, Rodolfo Olmos.
Por el momento, el equipo DAS continúa trabajando con normalidad, recogiendo datos científicos y para la transferencia de los datos se
utilizará una plataforma instalada en la UES, a un disco duro de gran capacidad, para que el público tenga acceso a ellos. Es la primera vez
que esta tecnología es utilizada en América Central. La Universidad de El Salvador está a la vanguardia con la tecnología aplicada a
Geociencias.
“Los datos que ya se tienen, indican que el suelo del puerto de Acajutla, puede soportar fenómenos naturales de gran magnitud, es resistente. Está construido en un depósito de avalancha de escombros volcánico, que corresponde al volcán de Santa Ana, que ocurrió
aproximadamente hace 40 mil años”.
“Hay un historial importante de grandes terremotos, que han ocurrido en el país, como el 13 de enero de 2001, en la zona de subducción, que ocasionó pérdidas humanas y daños materiales. También el del 26 de agosto de 2012, que desencadenó un pequeño Tsunami con daños en las costas de Usulután”, afirma el Dr. Hernández, docente y coordinador local del Proyecto SATREPS-Tsunamis.
El proyecto SATREPS-Tsunamis, se desarrolla desde el 2024, está programado para cinco años. Además de instalar el sistema DAS, también
colocarán por primera vez en la historia de El Salvador, una red de siete sismógrafos en el fondo del mar, cercano a la trinchera
mesoamericana a 130 km de la costa salvadoreña y a una profundidad de 5 kilómetros.
Estos sismómetros anfibios, estarán sumergidos un año, para registrar pequeños y medianos sismos, deslizamiento lento de la corteza y mega terremotos, sucedidos en el límite de las placas tectónicas Cocos y Caribe. Además, en tierra se instalará una red de sensores geodésicos GNSS de alta precisión, tecnología vía satélite, que medirá la deformación de la corteza terrestre por efecto de la tectónica.
Con toda esa información, se podrá analizar la dinámica de la corteza continental y podrán generarse modelos numéricos y escenarios de
riesgo con mayor precisión para mejorar la gestión de riesgos de desastres por grandes terremotos y tsunamis y reducir la vulnerabilidad de la población costera en Acajutla.












