Por Alonso Rosales
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, afirmó que el bloque no tiene una comprensión completa de las acciones de Washington en el estrecho de Ormuz. En declaraciones a BBC, señaló: “No está del todo claro cuál es la acción de Estados Unidos”, subrayando además que la Unión Europea no respalda ninguna medida que restrinja la libre navegación. Kallas insistió en que el bloque no apoya la imposición de peajes ni bloqueos en una ruta que históricamente “ha estado abierta para todo el mundo”.
La incertidumbre en torno a las acciones de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz abre la puerta a un impacto económico global de gran escala. Expertos advierten que cualquier restricción prolongada en esta ruta estratégica elevaría drásticamente los costos energéticos, afectando directamente la producción de fertilizantes, cuyo precio depende en gran medida del gas natural. Esto golpearía con especial dureza a África y América Latina, regiones altamente dependientes de importaciones agrícolas, agravando el riesgo de crisis alimentaria.
Además, la interrupción de cadenas logísticas encarecería materias primas clave como el helio, esencial para sectores médicos y tecnológicos, y los derivados del petróleo utilizados en la industria del plástico. Este efecto dominó podría desencadenar una inflación global acelerada, presionando economías ya vulnerables. Organismos internacionales alertan que el encarecimiento de insumos básicos podría traducirse en una reducción de la producción agrícola y, en consecuencia, en un aumento del hambre en regiones en desarrollo.
La falta de claridad estratégica y coordinación internacional añade volatilidad a los mercados, elevando el riesgo de una crisis sistémica que trascienda el ámbito energético y afecte la seguridad alimentaria global.
Fuentes: FAO; análisis de mercados energéticos internacionales; informes económicos globales recientes.


