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viernes, 30 de julio del 2021

La salud bajo la perspectiva intersectorial

Será necesario complementar este pensamiento en salud con marcos regulatorios que privilegien y favorezcan la salud

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El anhelo de toda persona es vivir bien, responder apropiadamente a los desafí­os de su cotidianidad y aspirar a condiciones de vida que lo hagan disfrutar de la misma con plenitud. En este marco, la salud se convierte en una aspiración legí­tima para el bienestar del individuo, su familia y su comunidad, además de un derecho fundamental consignado en tratados internacionales y marcos polí­ticos nacionales.

Sin embargo este derecho, que se vuelve una aspiración para muchos ciudadanos y ciudadanas, se sitúa en un horizonte muy lejano y desesperanzador, principalmente cuando debe enfrentarse como individuo a situaciones que por su condición de pobreza, género, etnia, lugar de vivienda, nivel educativo o nacionalidad, lo hace más vulnerable ante factores sociales, ambientales y económicos. Situaciones que deben considerarse injustas y evitables.

Debemos partir del hecho que enfermar o morir no es producto del azar, del destino o de una decisión propia equivocada y tampoco significa que por las condiciones particulares del entorno, el individuo deberá aceptar incondicionalmente el riesgo y posibilidad de enfermar.

Cada persona es responsable de su salud y de la salud de su colectividad y que cada demanda de atención en salud que haga o cada servicio de salud que reciba deberá ser el incentivo para reflexionar sobre el cumplimiento de esa responsabilidad.

Problemas de salud que hoy enfrentamos como las enfermedades infectocontagiosas o las enfermedades crónicas tienen en su causalidad la conjugación de estos factores sociales, económicos y ambientales que encuentran su sustrato reproductor en las desigualdades e inequidades sociales. Se suman a este perfil epidemiológico otros problemas sociales que tienen repercusión o son atendidas por los sistemas de salud, tal es el caso, por ejemplo, del embarazo en adolescentes o la obesidad infantil, expresiones reales de la interacción de diversos factores en su causalidad y que encuentran elementos favorecedores en lo social para su reproducción.

El abordaje de la problemática de salud de los paí­ses de la región de Centroamérica exige una reflexión crí­tica que sitúe los problemas de salud como el producto de la interacción de estos factores, los cuales están más allá del campo de acción propio del sector salud y que más bien responden a una dinámica social o económica que profundiza las desigualdades e inequidades en salud. Se espera que esta reflexión crí­tica permita una mirada diferente para abordar la salud, trascendiendo, por un lado, el enfoque curativo, y por otro, poniendo en perspectiva la participación de otros sectores a favor del bienestar y satisfacción de las aspiraciones colectivas en salud.

La intersectorialidad que demanda la situación de salud y sus determinantes implica una participación y liderazgo conjunto en intervenciones complementarias entre diversos sectores y actores, potencializando capacidades y recursos y evitando duplicidades. Esto se traducirá en polí­ticas, estrategias y planes de acción diseñados y ejecutados conjuntamente y que tendrán como norte el bienestar de la población. Seguramente la población irá teniendo gradualmente más contacto con experiencias de trabajo intersectorial a favor de su bienestar.

El Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana (COMISCA ) y su Secretarí­a Ejecutiva como órgano e institución del sector salud en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) han plasmado este pensamiento en salud en dos instrumentos, la Polí­tica Regional de Salud del SICA 2015-2022 y el Plan de Salud de Centroamérica y República Dominicana 2016-2020, asumiendo un enfoque poblacional en las decisiones y acciones en salud en los paí­ses de la región mediante el abordaje de la Determinación Social de la Salud y el fomento de la intersectorialidad, propiciando el análisis y decisión polí­tico estratégico con un enfoque regional.

Existen diversas experiencias en la institucionalidad del SICA que demuestran la voluntad polí­tica por establecer una dinámica de trabajo intersectorial en el abordaje de problemas sociales que afectan a los centroamericanos y que desde ya adelantan un mayor impacto que si se realizaran de manera aislada.

Será necesario complementar este pensamiento en salud con marcos regulatorios que privilegien y favorezcan la salud, la inversión incremental del gasto público en salud, ojalá con menos destino asistencialista, la formación de recursos humanos en salud pertinente a las necesidades de las grandes mayorí­as, la gestión del conocimiento que permita explicar la situación de salud y su determinación social, y la participación plena de la sociedad en la decisión y acción en salud. Para todo ello la integración regional centroamericana es el espacio favorable para el análisis y el impulso polí­tico estratégico.

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Julio Valdés
colaborador
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