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jueves, 4 junio 2026

La paradoja de la paz como provocación en el siglo XXI

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“Apostar por la paz como provocación: una paradoja político‑filosófica del siglo XXI”

Por Francisco Vicente Flores Graniello

Resumen

Este artículo desarrolla una hipótesis político‑filosófica central: en el orden internacional contemporáneo, apostar explícitamente por la paz tiende a interpretarse como una provocación o una desventaja estratégica, más que como una virtud política. En particular, los discursos y prácticas recientes de la Unión Europea, en articulación con Estados Unidos, revelan una inversión normativa en la que la paz deja de ser un fin inmediato y se subordina a la lógica de la disuasión, la seguridad y la preservación del poder. Mediante el diálogo con la teoría realista, el liberalismo institucional, la filosofía política clásica y enfoques críticos del sistema‑mundo, se argumenta que una paz efectiva amenaza estructuras de poder, privilegios geopolíticos y economías del conflicto. En este sentido, la paz se configura como un acto radical y contracultural en el siglo XXI.

Palabras clave: paz, paradoja política, poder, Unión Europea, multipolaridad, filosofía política contemporánea.

  1. Introducción: cuando la paz se vuelve incómoda

La paz ha sido históricamente concebida como el horizonte normativo de la política. Desde la eirēnē griega hasta el ideal moderno de la paz perpetua formulado por Immanuel Kant, la ausencia de guerra ha funcionado como fundamento ético y jurídico del orden político (Kant, 1795). Sin embargo, en el contexto actual —marcado por conflictos prolongados, rearme acelerado y retóricas securitarias— defender la paz sin condiciones previas comienza a percibirse como ingenuidad, debilidad o incluso complicidad.

En el discurso político dominante, particularmente en Europa, la paz ha dejado de ser un principio organizador del sistema internacional para convertirse en una promesa diferida, condicionada a la derrota del adversario o al mantenimiento de la disuasión armada. Esta transformación revela una paradoja profunda: la paz ya no legitima el poder; lo incomoda.

  1. Hipótesis y marco teórico

La hipótesis que guía este trabajo es la siguiente:

En el sistema internacional del siglo XXI, apostar por la paz inmediata y universal se percibe como una provocación política porque cuestiona estructuras de poder, privilegios geopolíticos y economías del conflicto que dependen de la continuidad de la tensión y la guerra.

Desde el realismo político, el sistema internacional se define por la anarquía y la competencia entre Estados (Morgenthau, 1948; Waltz, 1979). En este marco, la paz solo es concebible como equilibrio temporal de fuerzas. Por el contrario, el liberalismo institucional sostiene que la cooperación y el derecho internacional pueden mitigar el conflicto (Keohane, 1984). Sin embargo, ambos enfoques resultan insuficientes para explicar por qué la paz misma se vuelve sospechosa.

Aquí resulta clave el aporte de la teoría crítica y del análisis del sistema‑mundo, que subraya cómo el orden internacional reproduce jerarquías estructurales de poder y dependencia (Wallerstein, 2004). Desde esta perspectiva, una paz auténtica no es funcional al statu quo, sino potencialmente desestabilizadora.

  1. La Unión Europea: proyecto de paz y lógica de seguridad

La Unión Europea surge como respuesta histórica a la devastación de la Segunda Guerra Mundial, con la paz como principio fundacional. No obstante, en la coyuntura actual se observa una contradicción estructural entre este origen normativo y su praxis política:

Incremento sostenido del gasto militar.

Dependencia estratégica de la OTAN y, por ende, de Estados Unidos.

Normalización del lenguaje bélico en el espacio público.

Marginalización del pacifismo como postura política legítima.

Esta evolución confirma lo que Jürgen Habermas ha señalado como la erosión del proyecto normativo europeo frente a la primacía de la lógica tecnocrática y securitaria (Habermas, 2012). La paz deja de ser un principio activo y se transforma en un horizonte retórico subordinado a la seguridad.

  1. La paz como amenaza al orden internacional

Desde una lectura estructural, la paz no es neutral. Una paz efectiva implicaría transformaciones profundas: redistribución del poder global, revisión de alianzas militares y debilitamiento del complejo militar‑industrial. Como advierte C. Wright Mills, las élites de poder tienden a reproducir escenarios que legitiman su dominación (Mills, 1956).

En este sentido, la paz se vuelve subversiva, no por generar inestabilidad social, sino por cuestionar los fundamentos materiales y simbólicos del poder global. Apostar por la paz significa, paradójicamente, desactivar los mecanismos que garantizan posiciones dominantes.

  1. De Hobbes a Kant: seguridad, miedo y razón

Thomas Hobbes concebía la paz como un resultado frágil del miedo y de la fuerza soberana: sin amenaza, el orden se disuelve (Hobbes, 1651). Immanuel Kant, por el contrario, entendía la paz como un proyecto racional y jurídico, sustentado en instituciones y normas universales (Kant, 1795).

El siglo XXI parece haber optado por una lectura hobbesiana radicalizada: la seguridad precede a la justicia y la fuerza precede al derecho. En este contexto, la paz kantiana es reinterpretada como una anomalía peligrosa, incapaz de responder a un mundo concebido como permanentemente hostil.

  1. Multipolaridad y paradoja sistémica: EE. UU., UE, China y Rusia

La interacción entre las principales potencias refuerza esta paradoja. Estados Unidos concibe la paz como estabilidad bajo hegemonía; la Unión Europea oscila entre valores normativos y dependencia estratégica; China propone una narrativa de desarrollo pacífico basada en la interdependencia económica; y Rusia privilegia una lógica clásica de equilibrio de poder y esferas de influencia (Mearsheimer, 2014).

En conjunto, estas dinámicas configuran un sistema en el que la paz deja de ser un bien universal y se convierte en un recurso estratégico, administrado según intereses de poder.

  1. La coyuntura salvadoreña: paz, seguridad y legitimidad política

La paradoja de la paz como provocación adquiere en El Salvador una expresión particular. En el contexto reciente, el concepto de paz ha sido progresivamente sustituido por el de seguridad, entendida principalmente como control territorial, disciplinamiento social y neutralización del enemigo interno. Este desplazamiento semántico no es menor: implica que la paz deja de concebirse como un estado de justicia social, reconciliación y dignidad, para reducirse a la ausencia de amenaza inmediata.

El amplio respaldo social a políticas de excepción y mano dura revela una lógica similar a la observada en el plano internacional: la paz estructural resulta incómoda porque exige reformas profundas, mientras que la seguridad coercitiva ofrece resultados rápidos, simbólicamente potentes y políticamente rentables. En este marco, cuestionar el paradigma de la seguridad total puede interpretarse como una provocación, una falta de compromiso con el orden o incluso una traición al interés nacional.

Desde una perspectiva político‑filosófica, esta coyuntura reproduce una lectura hobbesiana del poder: el Estado garantiza orden a cambio de obediencia, y la paz se redefine como sometimiento al Leviatán. Sin embargo, como advierte la tradición crítica latinoamericana, una paz sin derechos, sin justicia social y sin participación democrática es, en el mejor de los casos, una paz incompleta.

El caso salvadoreño dialoga así con la paradoja global analizada en este artículo. Tanto en el sistema internacional como en el ámbito nacional, apostar por una paz integral —que incluya memoria, equidad y derechos— se vuelve un gesto políticamente disruptivo. Precisamente por ello, la reflexión sobre la paz sigue siendo central para pensar el futuro democrático del país.

  1. Conclusión: la paz como acto radical

La hipótesis desarrollada permite comprender una inversión normativa central del orden contemporáneo: en el siglo XXI, la paz no es conservadora, sino radical. No preserva privilegios; los cuestiona. No consolida jerarquías; las pone en crisis.

Por ello, apostar por la paz se ha convertido en un acto paradójico y contracultural, casi provocador. Precisamente por esa razón, defender la paz sigue siendo una de las tareas filosóficas y políticas más urgentes de nuestro tiempo.

Referencias bibliográficas

Habermas, J. (2012). The Crisis of the European Union. Polity Press.
Hobbes, T. (1651). Leviathan. London.
Kant, I. (1795). Zum ewigen Frieden [La paz perpetua].
Keohane, R. (1984). After Hegemony. Princeton University Press.
Mearsheimer, J. (2014). The Tragedy of Great Power Politics. Norton.
Mills, C. W. (1956). The Power Elite. Oxford University Press.
Morgenthau, H. (1948). Politics Among Nations. Knopf.
Wallerstein, I. (2004). World‑Systems Analysis. Duke University Press.


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Francisco Vicente Flores
Francisco Vicente Flores
Licenciado en Ciencias Políticas, Facultad Cesare Alfieri, Florencia Italia. Estudio libre de Filosofía, Historia y Arqueología (UES).

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