Por Alonso Rosales
El avance del humo generado por cientos de incendios forestales en Canadá y el norte de Estados Unidos ha encendido las alarmas sanitarias y deportivas en la antesala de la final de la Copa del Mundo, prevista para este domingo en Nueva Jersey. Al mismo tiempo, miles de descargas eléctricas registradas en los estados de Washington y Oregon amenazan con agravar una temporada de incendios que ya mantiene bajo fuerte presión a los equipos de emergencia.
Durante los últimos tres días, una densa capa de humo ha cubierto extensas zonas del Medio Oeste y el noreste de Estados Unidos, deteriorando la calidad del aire hasta niveles considerados peligrosos para la salud. Las autoridades mantienen alertas que afectan a más de 100 millones de personas, mientras ciudades como Minneapolis, Chicago, Detroit, Cleveland, Pittsburgh, Filadelfia y Nueva York permanecen bajo condiciones atmosféricas desfavorables.
La preocupación se intensifica debido a que la final del Mundial se disputará en Nueva Jersey, una región que continúa recibiendo humo impulsado por los vientos procedentes de Canadá. El Servicio Meteorológico Nacional prevé que las corrientes de aire continúen trasladando partículas contaminantes hacia el noreste durante el fin de semana.
Especialistas en salud pública advierten que, si las condiciones no mejoran, las autoridades deberían evaluar la posibilidad de aplazar el encuentro deportivo para proteger a jugadores, aficionados y personal involucrado en el evento.
Jonathan Overpeck, decano de la Escuela de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad de Michigan, señaló que la exposición a este tipo de contaminación representa un riesgo significativo para todas las personas, especialmente para niños, adultos mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Un episodio comparable con la crisis ambiental de 2023
Investigadores consideran que este episodio podría convertirse en el más grave desde la histórica crisis de humo registrada en 2023, cuando Nueva York llegó a presentar la peor calidad del aire del planeta debido a los incendios forestales ocurridos en Quebec.
Robert Field, investigador de la Universidad de Columbia especializado en física atmosférica, explicó que la magnitud del fenómeno responde a una combinación poco frecuente entre incendios de gran intensidad y patrones atmosféricos que transportan enormes cantidades de humo hacia las zonas más densamente pobladas del país.
Aunque los científicos aún analizan si el impacto superará al registrado hace tres años, coinciden en que la situación representa uno de los episodios de contaminación atmosférica más severos de la última década.
Ola de calor agrava la emergencia
El humo coincide con una intensa ola de calor que afecta al Atlántico Medio y al noreste estadounidense, creando un escenario especialmente peligroso.
Los expertos explican que los llamados “domos de calor” modifican la circulación atmosférica, favoreciendo que el humo permanezca estancado durante más tiempo sobre las ciudades, mientras las altas temperaturas secan la vegetación y aumentan el riesgo de nuevos incendios.
Además, el cambio climático continúa siendo señalado como uno de los principales factores que favorecen temporadas de incendios más largas, frecuentes e intensas. El incremento sostenido de las temperaturas reduce la humedad del suelo y de los bosques, creando condiciones ideales para la propagación del fuego.
Paradójicamente, los propios incendios contribuyen al calentamiento global al liberar enormes cantidades de dióxido de carbono y metano, intensificando así el ciclo de calentamiento climático.
Oregon y Washington enfrentan una nueva amenaza
Mientras el este del país combate el humo, el noroeste estadounidense enfrenta un escenario igualmente preocupante.
Casi 9,000 descargas eléctricas de nube a tierra fueron registradas en Oregon y Washington en apenas un día, provocando al menos 19 nuevos incendios de gran magnitud, según los organismos responsables de la coordinación de emergencias forestales.
Los meteorólogos calificaron el fenómeno como excepcional debido a la combinación de tormentas eléctricas, sequía prolongada y escasas precipitaciones, condiciones que favorecen que los rayos enciendan nuevos focos de incendio.
Más del 88 % del territorio de Oregon y cerca del 64 % del estado de Washington presentan condiciones de sequía, agravadas por una temporada con una de las menores acumulaciones de nieve registradas en años recientes.
Las autoridades advierten que el verdadero alcance de los incendios podría conocerse hasta inicios de la próxima semana, cuando las condiciones meteorológicas se tornen aún más secas y ventosas.
Recursos federales bajo presión
La creciente actividad de incendios mantiene a Estados Unidos operando en el Nivel de Preparación 4, el segundo más alto dentro del sistema nacional de respuesta a incendios forestales, lo que refleja una importante escasez de recursos humanos y materiales.
Washington ya solicitó el apoyo de brigadistas provenientes de otros estados ante la posibilidad de una rápida expansión de los incendios.
Aunque el Servicio Forestal asegura que el número de bomberos especializados continúa siendo sólido, la agencia cuenta actualmente con aproximadamente 6,200 empleados menos que en 2024, tras los recortes de personal realizados por la administración del presidente Donald Trump.
Diversas encuestas internas revelan además una disminución en la moral de los combatientes forestales y una creciente preocupación por la disponibilidad de recursos para enfrentar una temporada que apenas comienza y que ya muestra señales de convertirse en una de las más complejas de los últimos años.
Un desafío ambiental de alcance continental
Especialistas coinciden en que la contaminación provocada por los incendios forestales está modificando el panorama ambiental de América del Norte. Los avances logrados durante décadas en la reducción de emisiones industriales y vehiculares están siendo parcialmente contrarrestados por el incremento del humo generado por incendios cada vez más frecuentes e intensos.
La evolución de las condiciones atmosféricas durante las próximas horas será determinante no solo para la celebración de la final de la Copa del Mundo, sino también para millones de personas que permanecen expuestas a una calidad del aire considerada peligrosa y para los equipos de emergencia que enfrentan una creciente ola de incendios en distintos puntos del país.
Fuentes: NBC News, Noticias Telemundo, Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS), Centro Nacional Interagencial contra Incendios (NIFC), Centro de Coordinación del Noroeste, Universidad de Michigan y Universidad de Columbia.


