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sábado, 16 de octubre del 2021

La lucha anamnética por el pasado oprimido en el aquí y ahora

“«Justicia» no es dar castigo, es reponerle a cada cual lo que merece y cada cual merece lo que el espejo le devuelve: él mismo. El que dio muerte, miseria, explotación, altivez, soberbia, tiene como merecimiento un buen tanto de pena y tristeza para su caminar. El que dio trabajo, vida, lucha, el que fue hermano, tiene como merecimiento una lucecita que le alumbre siempre el rostro, el pecho y el andar.”

Subcomandante Marcos, La historia de las palabras.

El pasado tiene el nombre de millones de seres anónimos, el pasado nos interpela por la impostergable pregunta por la responsabilidad ante el dolor del que sufre, por la urgencia de interrumpir ese sufrimiento, por poner fin cuanto antes a ese sufrimiento y a la injusticia que devora a las víctimas,  “Cuando eso nos sucede, no lloran los ojos sino la sangre humana y lastimada.”(1) Por tanto, pasado es una herida abierta, el pasado no está clausurado.

La comprensión del presente exige la inaplazable justicia añorada, es decir, la necesidad de interrumpir el tiempo de la catástrofe que tenemos para intentar restituir la posibilidad frustrada de vida buena para las víctimas. La anamnética, la rememoración, el recuerdo del futuro pasado, nos permite vincular los acontecimientos de salvación del pasado oprimido en el ‘ahora’, para interrumpir la catástrofe que tenemos, para poder dejar así sin efecto la violencia fundante de los opresores, y dar oportunidad a lo nuevo, como nos dice Walter Benjamín.

El futuro no es el nuestro, ha sido impuesto, ha sido atrapado por la lógica de la valorización del capital y el fetichismo de las mercancías, por la permanente producción de vida desnuda, sacrificables en nombre del progreso. La rememoración nos dice que la historia no  está cerrada, tampoco está finiquitado el sufrimiento de ese pasado, pero tampoco las esperanzas pendientes de las víctimas de la historia.

Para Benjamín es necesario ofrecer una nueva oportunidad a todo aquello que sido derrotado y olvidado, la esperanza está entonces en esa capacidad de constatar lo que en cada instante permite descubrir la “fuerza revolucionaria” de lo nuevo (Zamora & Bareto, 2020). Esa “fuerza revolucionaria” que se encuentra en el interior de cada ser humano, es decir, en la capacidad de reponer lo que el espejo le devuelve.  

Ese sufrimiento del pasado es ya imposible de tolerar, por lo que “la rebelión contra el presente es también inconformismo ante lo que ha sido.” (Zamora & Bareto, 2020, p. 50). Por lo tanto, necesitamos hacer una ‘antihistoria del sufrimiento’, pero sólo desde la mirada desde abajo, del que sufre, de lxs vencidxs por la historia.

Para que el tiempo no sea más de lo mismo en su trágica repetición, será gracias a la respuesta que demos a la injusticia. Entonces, el punto de llegada ineludible que necesitamos es la relación entre necesidad de justicia y el ‘ahora’, para los que ahora sufren puedan ser felices. Entonces, el momento de la justicia es ‘ahora’.  Pero para ello es necesario abrir los ojos, ‘despertar’, “Sueña Antonio y despierta… Ahora sabe qué hacer” (2) “La historia de abajo abre su cuaderno de otros absurdos (…)  la demanda de la justicia más grande: la de que la injusticia no se repita.” (3)

La injusticia es no poder mirarse en el espejo y descubrir su reflejo, es decir, al otrx. La injusticia es el miedo  infundado por el poderoso y ese miedo se traduce en dominio, conquista, del otrx, en  aniquilación del ‘nosotros’. Entonces, los  victimarios, al no ver el espejo, no se dan cuenta que sin las victimas a sí mismos se condenan, porque también necesitan sanar. Robert Bilbeny (2015) nos dice que la “justicia es el cuidado existencial del vínculo”, pero los de arriba no saben nada de cuidar la vida. Las víctimas, sin embargo, de ayer y de ahora, llevan dentro de sí la verdad, la verdad de la barbarie, pero también la verdad de la Vida por venir.

Barbara Zamora (2010) señala que el vínculo que había entre nosotros se ha roto y, al romperse, “se anuló toda posibilidad de justicia”. Entonces la justicia, la mirada en el espejo de lo que somos, nos permitiría la reparación de los vínculos, “El sueño de una nueva justicia se sostiene sobre la fe en ese sueño. Si no es un sueño colectivo, si no es un sueño que penetre los párpados de todos, el despertar seguirá siendo sangriento. Porque ¿cómo proteger un sueño que no compartimos? Habrá que soñar una justicia que no pase por los castigos físicos, ni por las prisiones, ni por la pena de muerte, ni por la confinación en centros de higiene pública, ni por la condena de los instintos o de los deseos.

El día de hoy 9 de febrero de 2021 muchos colectivos recuerdan y salieron a la calle a expresar un categórico ¡Nunca más!, ahora que la injusticia se recrudece, ahora que el miedo y odio infundado por el poderoso al otrx se exacerba, un ¡Nunca más! se grita a un presidente injusto, es un ¡Nunca más! al sufrimiento de las víctimas de todos los tiempos. Pero para que no sea ¡Nunca más! creo que hay que radicalizar la crítica y la esperanza, es decir, develar la episteme fundamente misma de la violencia y la injusticia, es decir, la modernidad colonial y sus instituciones, y la idea misma del progreso.

Necesitamos liberar el pasado oprimido, trayendo la justicia en el aquí y ahora, es decir, el espejo, es decir, la mirada.

Notas:

  1. Otto René Castillo, Solo queremos ser humanos. En: Vamos patria a caminar, yo te acompaño, 1965.
  2. Subcomandante insurgente Marcos, Los Relatos de El Viejo Antonio, San Cristóbal de las Casas, Centro de Información y Análisis de Chiapas, 1998.
  3. EZLN, Cuando los muertos callan en voz alta, 2013

Bibliografía:

Benjamín, Walter,  La obra de los pasajes. Citado en Mosès, Stéphane (1992). El ángel de la historia. Rosenzweig, Benjamín, Sholem. Ediciones Cátedra, Madrid.

Bilbeny, Norbert (2015), Justicia compasiva, la justicia como cuidado de la existencia, editorial Tecnos, Madrid.

Zamora, José A & Bareto, Daniel (2020), “Una débil fuerza mesiánica… El reino como categoría política”, Revista Iglesia viva, N. 282, abril-junio 2020, pp. 33- 56

Zamora, Bárbara (2010), La nueva justicia y la palabra del EZLN

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