miércoles, 11 de mayo del 2022
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La ingobernabilidad de Pedro Castillo. Si, otra vez

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"Paros de transportistas, protestas nacionales, saqueos en Lima, 5 muertos en provincia... vandalismo y más saqueos", han sido las respuestas ciudadanas contra el presidente de Perú, Pedro Castillo, informa Hans A. Herrera.

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Por Hans Alejandro Herrera Núñez

Paros de transportistas, protestas nacionales, saqueos en Lima, 5 muertos en provincia, toques de queda anunciado por mensaje a la nación cuando la mayoría de peruanos ya se fue a dormir, porque era lunes, más protestas, vandalismo, más saqueos. Ah, y como si no fuera poco, elogios a Hitler de parte del primer ministro peruano que se volvió noticia internacional. ¿Cómo aguantan los peruanos?

. Ah, y como si no fuera poco, elogios a Hitler de parte del primer ministro peruano que se volvió noticia internacional. En fin, la ingobernabilidad de Castillo llevado a la apoteosis. Tres voces peruanas nos dan sus perspectivas de que está pasando en Perú frente a la crisis política más importante desde 1992. Y la pregunta clave es: ¿Cómo aguantan los peruanos?

Ana Masías de Tola, es una joven madre, artista plástica y docente limeña que desde su cuenta en sus redes sociales posteaba lo que sintió después de la tormenta del lunes 5 de abril.

“Cuento mi versión de la historia desde mis privilegios de persona de clase media con educación de post grado y con la contigencia genética de tener piel clara en un país racista. Antes que roben el espejo de mi auto, se me hacía extraño que cada vez que iba al grifo a poner 50 soles de gasolina, me duraba apenas para un viaje de ida y vuelta y cada vez menos. Mi auto es un sedan. No tengo idea lo que puede costar llenar el tanque de combustible de un camión de carga o de un bus de transporte, pero supongo que es un montón de dinero y cada día más con el alza del combustible. Hay gente que me dice que “es la guerra de Ucrania”, no soy economista pero creo que le corresponde al estado de cada país regular esos precios según la realidad de cada sociedad. Evidentemente y con todo derecho, hubo paro de transportistas y paro agrario. Hubo disturbios en provincia, pero no en Lima. Hubo cinco muertos. Un ministro tuvo el descaro psicopata de decir: “son cuatro muertos nada más”.”

“El presidente de la republica, mientras los peruanos estábamos, en su mayoría, dormidos, declaró toque de queda en Lima y Callao el 5 de abril, donde no hubieron disturbios, pero era el día que la manifestación iba a llegar a Plaza San Martín para poder llegar a acuerdos que, en teoría, beneficiarían a todos, inclusive a mí, la señora con el sedan. El toque de queda, yo no entiendo porqué fue, ¿quería evitar la manifestación? ¿Que no se repitan los disturbios? Esas son mis hipótesis menos conspiranoicas. Los manifestantes pasaron e hicieron bulla por toda la vía expresa en su legítimo derecho, yo los escuché y el ruido de desvaneció conforme se alejaban. Más tarde comencé a escuchar otro tipo de ruido: de cacerolas. En la tarde noche prendí el noticiero y vi que todo estaba fuera de control. Los que llamaremos “pituquitos” estaban siendo empujados fuera por una nueva horda de gente que también había llegado: los que llamaremos “vándalos”. Y comenzaron a atacar a la policía de manera agresiva y violenta, arrancando los arbolitos jóvenes de la av Abancay para lanzarlos como proyectiles, lanzando ladrillos, hiriendo policías, periodistas y hasta paramédicos. El presidente con una sonrisa entre nerviosa y psicopata salió a decir que quedaba sin efecto el toque de queda. Los “pituquitos” comenzaron a decir que los “vándalos” eran gente de las barras bravas que se estaban aprovechando de la situación, ¿saben qué? no les creo. Esta gente inflamada de violencia que no se quiénes son llegaron a destrozarlo todo, atacaron hasta a los caballos de la policía montada, robaron los equipos de los periodistas, atacaron patrimonio de la nación como la Iglesia de Concepcion que está, hace muchos años en reparación, y aprovecharon los andamios para seguir atacando y destruyendo. Destruyeron y saquearon edificios emblemáticos del centro de Lima, robaron hasta las computadoras. Saquearon tiendas. Destruyeron una estación de transporte público.”

Pierina Pighi es periodista y escritora. Desde hace unos años radica en EE.UU. Desde fuera nos ofrece una perspectiva de un país, el suyo, a la deriva.

“Cada crisis política que ocurre en mi país (cambios de presidente, nombramientos de ministros más que cuestionables, partidos opuestos actuando de manera muy similar) me hace pensar en la frase “En el Perú siempre es muy probable que ocurra lo improbable”, que leí en el libro “Ciudadanos sin República”, del politólogo Alberto Vergara, y en una frase atribuida al escritor peruano Martín Adán ante el golpe de estado de 1948: “Hemos vuelto a la normalidad”. Al recordar esas citas uno no puede evitar caer un poco en el pesimismo. Y al leer las noticias de los muertos, sentir dolor e indignación. ¿Estamos condenados a que la conmoción política y la tragedia sean la regla en Perú? No lo creo. Pero sí creo que solo hay una forma de empezar a salir del atolladero: una reforma política profunda que asegure la existencia de partidos más sólidos y mejor fiscalizados, como propuso recientemente el expresidente Francisco Sagasti y muchos expertos. Eso sin mencionar las mejoras urgentes en educación y salud. Espero que en algún momento al menos empecemos.”

Darinka Nestorovic es psicóloga y poeta. El mismo día de la marcha, 5 de abril, 30 aniversario del autogolpe de Alberto Fujimori, Darinka escribía:

“ ‘Somos libres seámoslo siempre’. 5 de Abril. Me uní al grupo “Marcha por la libertad”, hace tiempo no tenía telegram. Me provocaba salir a la calle, solo para manifestar, y así lo hice caminando cerca a policías, serenos y transeúntes, todos unidos en contra de Castillo… a quien no solo el sombrero le queda grande. Scrolle mi twitter, país creativo donde la información política también viene en forma de meme, país emprendedor e inteligente, creativo y perseverante al cual uno dice “mesias” y piensa que con sus falsas promesas podrá robarnos de pies a cabeza. Pedro Castillo se esconde entre su sombrero enorme y su falsa vocación de profesor. Se proclama “mesías”… un presidente más a la lista de corrupto estafador. Salgo a caminar, a marchar y hasta a cantar el himno nacional…. y me dueles Perú, porque no aprendes tu error…tienes costa, sierra y selva, eres rico en todo ¡hazte cargo de tu valor!. No existe presidente que te lleve con honor y la gente ya se canso de tanta traición. Nos inmovilizaron por pandemia, la economía en el piso, el dólar sube y me dueles Perú, mi país creativo, mi país emprendedor…una vez más golpeado, por las riendas mal llevadas, nadie a tu altura, país bendito, país hermoso, amo a mi nación. La salud colapsa…. el sistema en pedazos y el presidente escondido que también nos esconde porque sabe lo perseverante que somos unidos y lo que logramos cuando tenemos todos juntos un mismo objetivo. Hazte cargo Castillo ¿amas a tu patria? O solo estás ¿por el chicharrón?…. Estoy harta de ver a mi país hermoso sufriendo y tocando fondo, cuando los peruanos lo somos todo, inteligentes, emprendedores y unidos hacemos siempre las cosas mejor. Somos la mejor hinchada del fútbol, ahora nos toca ponernos la camiseta no solo por el gol.”

Cabría preguntarse cuando recibiremos una buena noticia de Perú, porque así como va la próxima vez que escuchemos del país andino será otra moción de vacancia, o Dios no quiera, algo peor. Lo cierto es que con Perú podemos estar seguros de una sola cosa: que todo es posible en el país de los imposibles, otra vez.

Hans Alejandro Herrera
Consultor editorial y periodista cultural, enfocado a autoras latinoamericanas, Chesterton y Bolaño. Colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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