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sábado, 25 de septiembre del 2021

La falacia del incierto devenir

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Los medios de comunicación han confirmado que la abogada, investigadora y generadora de opinión, Claudia Umaña Araujo, ha asumido la presidencia de la junta directiva de FUSADES para los años 2021-2023. Al momento de asumir el jueves 27 de mayo pasado, Umaña sostuvo que ‘se vienen tempestades (…)’. Afirmó además que ‘el futuro que tiene El Salvador es muy incierto’. Para hilar sus ideas, Umaña usó el planteamiento de la incertidumbre para calificar el futuro del país arguyendo otras condiciones que exige la democracia.

El interés de este ensayo recae enteramente en esa afirmación de Umaña que tiende a ser reiterada por algunos sectores que con tal proposición sentencian nuestro futuro en sociedad a corto y largo plazo.

Para desmontar el planteamiento de que lo venidero es incierto, y por tanto adverso, es conveniente referir que la composición de la totalidad de la realidad es esencialmente incierta. Es decir, todos los eventos y fenómenos que van a ocurrir en el corto y largo plazo no podrán definirse claramente hasta que se desarrollen.

En la gestión de todo ejercicio de gobierno, las decisiones provocan distintas emociones en los variados grupos sociales. No es anormal que los pocos que antagonizan el espíritu de la administración gubernamental padezcan de ansiedades recurrentes, especialmente porque en la nueva configuración del poder, se han perdido privilegios y vinculaciones relevantes.

Justamente eso que plantea el párrafo anterior es lo que vivencian grupos de empleados municipales que, con el cambio de gobierno local, están desesperados por saber si serán eventualmente removidos por los nuevos concejos municipales electos.

La relación con la incertidumbre del devenir es pues en todo caso una manifestación de la opinión ideológica que se tenga. La ciudadanía menos afín al proyecto político de Nayib Bukele será la que más negativamente incierto verá el futuro. No ocurrirá lo mismo con quienes están satisfechos del quehacer gubernamental de Casa Presidencial.

La certeza únicamente, en todo caso, debe ser aquella de nuestra propia voluntad como sociedad de progresar en todos los ámbitos necesarios. Los esfuerzos que ejecutan los políticos que representan a las mayorías deben vincularse estrechamente con las expectativas que expresen los representados. La forma que adquiera nuestra democracia será definida por la sed que los nuevos tiempos sean distintos a los años de administración gubernamental concentrada en los partidos ARENA y FMLN. Esta no es una interpretación en todo caso sino el resultado de unas elecciones que sucedieron hace apenas 3 meses.

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Ricardo Paniagua
Asesor político, catedrático y consultor en gestión de gobiernos municipales. Columnista ContraPunto
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