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viernes, 3 julio 2026

Israel vuelve a ocupar el último lugar del Índice de Marcas Nacionales 2025

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por Alonso Rosales Analista Internacional

Israel se ubicó nuevamente en el último puesto del Índice de Marcas Nacionales (Nation Brands Index, NBI) 2025, marcando por segundo año consecutivo la peor percepción internacional entre los países evaluados. De acuerdo con los datos publicados el jueves por BrandIL, el país registró además la mayor caída anual desde la creación del índice hace casi veinte años, un indicador del profundo deterioro de su imagen global.

El Índice de Marcas Nacionales, desarrollado por el asesor político británico Simon Anholt y elaborado anualmente por la firma de investigación Ipsos, no mide el desempeño económico, militar o institucional de los países, sino la percepción que la opinión pública internacional tiene de ellos. En ese sentido, el NBI funciona como un termómetro del sentimiento global, altamente sensible a coyunturas políticas, conflictos armados y narrativas mediáticas.

Según la metodología oficial de Ipsos, el índice evalúa la reputación nacional a partir de seis dimensiones clave:

  1. Turismo,
  2. Personas (imagen de la población y su trato hacia los extranjeros),
  3. Cultura y patrimonio,
  4. Inmigración e inversión,
  5. Exportaciones, y
  6. Gobernanza.

Estas categorías se construyen exclusivamente sobre percepciones, captando impresiones, emociones y juicios de valor de encuestados en múltiples países, más que datos objetivos o indicadores técnicos.

El desplome de Israel en el NBI 2025 se produce en un contexto internacional marcado por fuertes críticas a sus políticas de seguridad y a su actuación en conflictos recientes, lo que ha tenido un impacto directo en su imagen externa. Analistas coinciden en que la dimensión de gobernanza y la percepción sobre el respeto al derecho internacional y los derechos humanos han sido factores determinantes en esta caída sostenida.

Asimismo, la reputación en áreas tradicionalmente fuertes para Israel, como la innovación, la tecnología y las exportaciones, se ha visto eclipsada por una narrativa internacional dominada por el conflicto y la polarización política. En el ámbito del turismo y la inmigración, la percepción de inestabilidad y riesgo también habría influido negativamente en los resultados.

El informe subraya un elemento clave: la reputación de un país puede deteriorarse más rápido de lo que se recupera. A diferencia de indicadores económicos o militares, la imagen nacional depende de la confianza, la legitimidad y la coherencia entre discurso y acción, factores que requieren tiempo y estrategias diplomáticas sostenidas para recomponerse.

La posición de Israel en el último lugar del NBI 2025 no solo representa un desafío simbólico, sino que puede tener consecuencias prácticas en ámbitos como la diplomacia pública, la atracción de inversiones, el turismo y la cooperación cultural. En un mundo cada vez más interconectado, la percepción internacional se consolida como un activo estratégico que, cuando se deteriora, limita el margen de maniobra de los Estados en el escenario global.

En definitiva, el resultado del Índice de Marcas Nacionales 2025 refleja no tanto lo que Israel es en términos objetivos, sino cómo el mundo lo percibe hoy, una diferencia que resulta crucial en la política internacional contemporánea.

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