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viernes, 14 de mayo del 2021

Infectados

Las imágenes son estremecedoras: unos agentes cubiertos con trajes especiales de pies a cabeza neutralizan a un transeúnte, utilizando la fuerza. Otra nos presenta a una mujer que grita mientras, a empellones, la meten a una ambulancia. Una tercera nos muestra autopistas completamente desoladas, ningún carro las transita. La última es de un recorrido que hace un periodista por una avenida en donde en las aceras yacen cadáveres cubiertos con mantas blancas.

Estas imágenes no son de ninguna película apocalíptica de moda. Son imágenes de lo que, supuestamente, está ocurriendo en China, a raíz del aparecimiento del Coronavirus de Wuhan (Covid-19) a inicios de este año, y que han corrido como reguero de pólvora por redes sociales y Whatsapp. Esto es algo a lo que hay que ponerle atención, si tomamos en cuenta que actualmente un grueso de la población se informa a través de las redes sociales y éstas son campo fértil para el aparecimiento de noticias falsas, medias verdades e inexactitudes que nos “infectan” a todos de desinformación, nerviosismo e inseguridad.

La desinformación se está propagando, a nivel mundial, con mayor rapidez que el mismo Covid-19. A diario recibimos cadenas con supuestos datos reales de la enfermedad, de igual manera vemos videos que hablan de millones de infectados en China. Las teorías conspirativas inundan nuestros celulares y el problema es que mucha gente cree todo eso. Ante tal avalancha de fake news, solo nos quedan dos alternativas: evitar la propagación de esos mensajes, dejando de difundirlos y combatir la desinformación con la información.

En este sentido, lo que se sabe hasta hoy es: Hay un total de 82,164 contagiados a nivel mundial, 2,800 fallecidos y 48 países donde se han confirmado casos positivos. Todos estos datos son de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Luego del brote inicial de China, que ya se está estabilizando, hay una ingente cantidad de contagios en Europa. Hay casos reportados en Alemania, Suiza, Austria, Croacia, Dinamarca, Grecia, España e Italia, siendo este último país donde más contagios ha habido. El problema es que, en Italia, no se han podido identificar las cadenas de contagio, por lo que no se puede establecer el vínculo que lo inició.

A pesar de eso, se sabe que este nuevo tipo de gripe no es tan transmisible como lo fueron el SARS y el MERS. El porcentaje de letalidad es del 3%; esto se traduce a que en todo el mundo hay un 80% de pacientes que se han recuperado sin ningún problema, el 15% han presentado neumonías, por lo que han requerido de internamiento, y solo el 5% restante son personas que sí se ha comprometido su salud con graves enfermedades pulmonares.

Ahora bien, lo que tiene preocupada a la OMS es la diseminación del virus en personas sin ningún vínculo con China o con personas infectadas. Según fuentes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se ha comprobado que una persona puede transmitir el Covid-19 a uno o dos contactos más. Si bien la letalidad es baja, el índice de propagación es alto. De ahí que la OMS esté tratando con los Estados contener la propagación del virus, pues, de no hacerlo, nos enfrentaremos a una pandemia global.

Hasta hace unos días, Latinoamérica, junto con África, era la región libre de Covid-19, pero eso cambió con el primer contagiado en Brasil y México, por lo que toda América Latina está en alerta ante posibles nuevos contagios. Nuestro país no es la excepción. Las autoridades sanitarias están tomando cartas en el asunto para evitar que El Salvador tenga casos positivos. De igual manera, el país no se ha escapado de los rumores, la confusión y la propagación de información falsa. Por Whatsapp anduvieron circulando audios de supuestos médicos que afirmaban que en el Hospital Neumológico “Dr José Antonio Saldaña” ya había una paciente con Coronavirus. Y luego las redes sociales se dispararon con comentarios de que el gobierno “escondía algo”.

La realidad es que aún no hay casos comprobados de Covid-19 en el país. Allá aquellos que quieran ver “verdades ocultas” y “conspiraciones”, por todos lados. Por de pronto, es aconsejable no difundir rumores, no ser caja de resonancia de información falsa; es mejor consultar y/o compartir información de fuentes oficiales.

En cuanto a la enfermedad, hacemos mucho teniendo una buena higiene de las manos: debemos lavárnoslas prolijamente con agua y con jabón, porque estos virus pueden quedar en las computadoras, sus teclados, manijas de puertas, botones de los ascensores y pasamanos de los buses. Y si se padece de tos o estornudos, hay que taparse con pañuelos de papel desechables o con la parte interna del codo. De igual manera, es buena idea evitar aglomeraciones como conciertos, partidos de fútbol o actos religiosos multitudinarios.

El Covid-19 es una realidad y mientras no baje su viralidad o se encuentre una vacuna, debemos estar preparados lo mejor posible ante su posible llegada al país. Ya los datos alarmistas, descabellados e imaginativos están bien para una novela policiaca y para alimentar, sin sentido, la histeria colectiva.

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Manuel Vicente Henríquez
Columnista de ContraPunto https://twitter.com/Pregonero_SV

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