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martes, 27 de julio del 2021

Incertidumbre sobre la visita de Michelle Bachelet a Venezuela

La Alta Comisionada para los DDHH de la ONU ya ha elaborado dos informes sobre Venezuela que revelaron indicios de delitos de lesa humanidad

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En noviembre de 2018, la Alta Comisionada para Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, fue invitada por el gobierno de Nicolás Maduro, a visitar Venezuela, un gesto alentador que podrí­a poner fin al aislamiento del régimen chavista. Salvo alguna rara excepción, que justificarí­a la regla, ningún mecanismo de Naciones Unidas de promoción, protección y monitoreo de los derechos humanos ha sido autorizado en las últimas dos décadas a entrar a dicho paí­s. Con ello, planean dilaciones para concretar el viaje. Una “misión técnica” de los 1300 empleados dirigidos por Bachelet, a fin de pactar in situ con las autoridades venezolanas los términos de la visita, carece todaví­a de luz verde. Es norma que cuando la jefatura del Alto Comisariado se apresta a ir a un paí­s donde no tiene delegada fuerza propia, o sea una “oficina” como en Guatemala o México, se adelanta una “misión técnica” para evitar contratiempos.

Se presume que la agenda pretendida por la Alta Comisionada buscarí­a arrojar luz sobre los espinosos temas del empleo excesivo de la fuerza en la represión de la sociedad civil, las detenciones arbitrarias, practica de la tortura, el empleo de paramilitares en el asesinato de manifestantes y disidentes, la situación de los presos polí­ticos, y cernir los alcances de la crisis humanitaria. No obstante, de momento, no han sido otorgadas las visas para los integrantes de la “misión técnica” que deben ir a Caracas a concertar la debida autorización.

En la época del WhatsApp, y con varias comisiones investigadoras en puntos neurálgicos de las atrocidades planetarias (Siria, Yemen, Palestina, Bangladesh, Corea del Norte, RDC, etc.) la ONU cuenta con una sólida experiencia en el seguimiento en tiempo real de las violaciones de los derechos humanos. Las ví­ctimas se protegen silenciosamente del acoso interno, pero confí­an sus testimonios a Naciones Unidas, mediante diálogos electrónicos sin fronteras.

La Alta Comisionada ya ha elaborado dos informes escritos sobre Venezuela, en 2017 y 2018, ambos de su predecesor, Zeid Ra”™ad al Hussein, que revelaron indicios de delitos de lesa humanidad. Bachelet tiene que rendir un informe oral el próximo 20 de marzo, y otro escrito en junio venidero, toda vez que cuando arrecia el derramamiento de sangre, pulsa sus fuentes en el terreno y exhorta. El domingo pasado, condenó la violencia en los bordes de Venezuela con Brasil y Colombia, “como en el interior del paí­s”, que ocasionaron 4 muertos y 300 heridos. Fustigó a las “fuerzas de seguridad venezolanas”, y a los “grupos pro-gubernamentales armados”, y “urgió al Gobierno” a “frenar a estos grupos y arrestar a aquellos que utilizaron la fuerza de manera ilegal en contra de manifestantes”. Y recordó que “el uso de fuerzas paramilitares o parapoliciales tiene una larga y siniestra historia en la región. Y es muy alarmante verlas operar de manera tan clara en Venezuela. El Gobierno puede y debe frenar que estos grupos sigan exacerbando una situación ya de por si altamente inflamable”.

Jorge Arreaza, ministro de exteriores de Nicolás Maduro, improvisó este miércoles un largo discurso ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aquí­ en Ginebra. Denunció “la agresión de Estados Unidos, intensificada bajo la Administración Trump”, por “la imposición de un bloqueo contra sus recursos”, que viola la “Carta de Naciones Unidas y los principios de coexistencia civilizada entre los pueblos del mundo”. Dijo que su gobierno “acepta la ayuda humanitaria, pero no por la fuerza”. Afirmó que el Ejército actuó “con prudencia” durante el pasado fin de semana, “para evitar una tragedia”. Sostuvo que “el objetivo de Estados Unidos era provocar muertos para para acusar mejor al Presidente Maduro”. En cuanto a Juan Guaidó, “quien se autoproclamó Presidente, quiere una invasión militar y eso no puede ser aceptado por Naciones Unidas”. Con todo, reiteró la invitación a Bachelet para que “pueda constatar los efectos de las sanciones”.

A la salida, Arreaza respondió pacientemente al periodismo. Le confirmó a este reportero que faltaba arreglar con Bachelet la cuestión de las visas. Se reunió casi de inmediato con ella, rodeados por sus colaboradores. Trascendió que la “misión técnica” tendrí­a ví­a libre para viajar a Caracas dentro de unos diez dí­as, tal vez una eternidad debido a la vertiginosidad que viene adquiriendo la tragedia venezolana.

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Juan Gasparini
Corresponsal de ContraPunto en Suiza - ONU-DDHH, escritor y experto en Derechos Humanos. Ex preso político de la dictadura en Argentina
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