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martes, 19 de octubre del 2021

Hay gente que paga por comer mierda

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¿Quién no ha mandado a comer mierda a otra persona? Es tan popular esa expresión en nuestro paí­s que se usa tanto para ofender, en sarcasmo, sorpresa o demostrar lo bueno que estuvo un chiste “coma mierda parce” o “coma mierda, ¿enserio? Es tan común como el arroz en la canasta familiar. Pero hay algo que está ocurriendo, que cambia esta expresión de ser un chiste a convertirse en el tema central de salud pública para unos y una fuente económica para otros.

Al parecer, si existen serios come mierda en el mundo. En los Estados Unidos (y otros paí­ses como el Reino Unido) están implementando la materia fecal para revivir la flora intestinal que ha llegado a desaparecer por la mala alimentación gringa. La cosa es sencilla, por cada cagada, se te paga $40 siempre y cuando cumplan determinados criterios médicos y biológicos, porque sólo se aceptan contribuciones de individuos sanos, de hábitos impecables, que pasen una larga serie de pruebas estrictas [1]. Los campesinos mexicanos están exportando su producto fecal y esto lo establecen como una nueva entrada de dinero.

Un actor bastante mencionado en el emergente mercado fecal, es el “banco de bancos” OpenBiome ubicado en Massachusetts. Considero que es un negocio redondo este ejemplo del tráfico de heces y su procesamiento para convertirse en las bacterias intestinales de pacientes que sufren problemas en esta parte del organismo. El documental What the Healt muestra la radiografí­a de los productores mundiales de comida no sana y su relación con la industria de la salud; ahora bien, estos sectores consiguen efectos devastadores en la salud, (como el cáncer, que según la Organización Mundial de la Salud en el 2015 declaró que los embutidos o carnes procesadas están en el grupo 1 de elementos cancerí­genos) que luego buscan como arreglarlas dentro del enfoque del negocio.

O sea, allá las industrias y los monopolios de la comida chatarra, enlatados y demás borran la flora intestinal de sus clientes, luego otro sector cientí­fico-financiero encuentra como reactivarla y convierten la cura en su negocio (otro negocio). Un acuerdo in situ horroroso de los magnates de enfermar intencionalmente a la gente para luego venderles la cura ¿no es una lógica dictatorial? ¿Los mismos que enferman, tienen la cura pero el acceso a ella es con plata, si no, sufres y te mueres? ¿Eso es humano?

Cuando supe este problema de salud pública en los Estados Unidos, quedé en shock. Cuando supe la alternativa y su tratamiento quedé doblemente en shock. La degradación humana producida por el capital no tiene lí­mites, ya no solo mercantiliza todo lo que existe en el mundo y pone precio a todo lo que vive o no vive, sino que existen grupos que compran BMW enchapados en oro y hacen paseos de olla en Francia o en los Emiratos Árabes a costillas de la salud (y ahora con la mierda humana) de las personas.

Sabiendo esto, empiezo a pensar en que los gringos ricos son unos come heces (dicho con completa indignación) y afirmo en la idea de comer fruta, verduras, agua y todo aquello que contribuya a mejorar la salud, pero no bajo el discurso sin contenido de los nutricionistas que comparten consejos a las personas, ignorando las condiciones materiales y económicas de la mayorí­a excluida, que solo tiene para comer arroz, plátano y huevo. No, si a la alimentación sana, pero también Si a los procesos campesinos y rurales que buscan garantizar la soberaní­a alimentaria, permanencia en el territorio y el derecho humano a la alimentación y nutrición adecuada.

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[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/02/150217_banco_heces_am
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Wilmar Harley Castillo
Comunicador social, especialista en Política Pública para la Igualdad; comunicador de la Coordinadora Nacional Agrario de Colombia. Columnista y comunicador de ContraPunto
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