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jueves, 29 de julio del 2021

Ginebra condiciona las “manifestaciones privadas” para reducir contagios del Covid-19

El jefe del gobierno de Ginebra, Antonio Hodgers, naturalizado suizo, pero de origen argentino, con un padre desaparecido durante la dictadura y su madre refugiada en Ginebra, enfrenta el desafío de erradicar el coronavirus de Ginebra

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Para salir de la lista de destinos desaconsejados por Noruega, Eslovaquia y Bélgica, el “cantón-ciudad” de Ginebra, de medio millón de habitantes que congrega casi cien nacionalidades en su población, prohibe encuentros de más de 100 personas, convocados por invitación, como nacimientos, cumpleaños, casamientos y sepelios. Sin embargo, la totalidad de los muertos a lo largo del país en 2020, es inferior al año anterior, y el número es menos devastador que el ocasionado por la canícula de 2015.

No obstante, Ginebra es el único de los 26 cantones suizos, por encima de la media nacional de infecciones diarias. Por eso pone en marcha restricciones para impedir las “manifestaciones privadas a partir de 100 personas”, de modo que el coronavirus deje de alimentar, en una proporción todavía no suficientemente establecida, entre 25 y 30 nuevos infectados diarios. La prohibición se hace efectiva si los organizadores “no puedan garantizar la seguridad sanitaria”, es decir el uso “permanente y sin excepción” de las mascaras, y el mantenimiento absoluto de la distancias de 1,5 metro entre los participantes.

Los cálculos oficiales indican que en las últimas dos semanas, Ginebra tuvo 99 nuevos casos de Covid-19, pese al cierre de las discotecas el 31 de julio pasado. Esa cifra es tres veces mayor que la de cualquier otro Canton. La perspectiva se agrava con la imposición federal de una cuarentena obligatoria de diez días para quienes retornan de visitas a 146 Estados y territorios definidos por el gobierno, que no debe superar la media de 60 casos por cada 100 mil habitantes, para no caer “en riesgo elevado de infección”. Ginebra transgrede ampliamente con 840 viajeros que vuelven de esos lugares peligrosos actualmente confinados en sus domicilios, pero bajo vigilancia policial y penalizados por multa si violan el aislamiento prescripto.

De las tres fuentes principales de contagio identificadas: familia, bares y restaurantes, y fiestas privadas, el gobierno cantonal de Ginebra, presidido por Antonio Hodgers, naturalizado suizo, de progenitores argentinos (padre desaparecido durante la dictadura, madre refugiada con él en Suiza), trata de frenar la propagación del coronavirus al borde del inicio anual el lunes venidero de clases primarias (sin mascaras) y secundarias (con máscaras). Inquieta que Ginebra, arroje un resultado positivo del 7% de los test, por lo general a personas asintomáticas, mientras que en el resto del país el porcentaje desciende al 3,5%.

A diferencia del comienzo de la pandemia, cuando las victimas eran principalmente mayores de 65 años, con enfermedades preexistentes crónicas (tales la diabetes, la obesidad y dolencias cardiacas) ahora la mayoría son gente joven, de 20 a 49 años, más proclive a la vida social y el disfrute al aire libre de la recobrada libertad gracias al desconfinamiento. Como la vida familiar no se la puede reglamentar desde el Estado, y los bares y restaurantes están bajo una estricto control de mascaras, distancia de 2 metros entre las mesas, y listas de visitantes con sus números telefónicos y horarios de entrada, por deprisa se pone el acento en escrutar cuando las personas se juntan para festejar alguna ocasión que los convoque, o despedir a un ser querido en ceremonias laicas o religiosas.

El aumento de casos en Ginebra, es aún algo incierto, porque se trata de contaminaciones que por lo general no desembocan en hospitalizaciones, y menos en reanimación y cuidados intensivos, ni producen mortalidad. La porosidad con los departamentos franceses vecinos de Alta Savoya y Ain, fuertemente afectados por la pandemia, podría ser una pista, evocada por la medica cantonal, Aglaé Tadin. Una nueva linea ferroviaria vincula la región desde hace pocos meses, añadida a autobuses y un tranvía, zona de donde provienen trabajadores y alumnos que viven en Francia y tienen empleos o estudian en Ginebra. El Canton ofreció también hoy a los responsables de bares y restaurantes, una aplicación telefónica para cumplir con la obligatoriedad de registrar a los clientes.

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Juan Gasparini
Corresponsal de ContraPunto en Suiza - ONU-DDHH, escritor y experto en Derechos Humanos. Ex preso político de la dictadura en Argentina
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