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jueves, 4 junio 2026

¿Fue realmente sucio el pasado?

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Por Zarko Pinkas-Ramírez |

Higiene, cuerpo y supervivencia en las sociedades humanas antes del mundo moderno.

Durante siglos, el pasado ha sido representado como una etapa dominada por la suciedad, la enfermedad y la precariedad sanitaria. Sin embargo, la evidencia histórica, arqueológica y social ofrece un panorama más complejo. Este artículo analiza las prácticas de higiene bucal, corporal y urbana en distintas civilizaciones, y reflexiona sobre cómo las sociedades humanas lograron sobrevivir durante milenios sin los recursos sanitarios de la modernidad.

Introducción

La idea de que el pasado fue inherentemente sucio, insalubre y casi invivible es una construcción moderna. El cine, la ficción histórica y cierta divulgación superficial han instalado la imagen de sociedades cubiertas de parásitos, ciudades hediondas y cuerpos permanentemente enfermos. Sin embargo, esta percepción entra en contradicción con un hecho histórico fundamental: esas sociedades sobrevivieron durante siglos, e incluso milenios, sin antibióticos, sin vacunas y sin sistemas sanitarios modernos.

La pregunta central, entonces, no es si el pasado fue sucio, sino cómo fue posible la supervivencia humana en esas condiciones.

Higiene bucal en sociedades antiguas: evidencia osteoarqueológica

El mundo andino: salud dental sin odontología moderna

Los estudios osteoarqueológicos realizados sobre restos humanos de culturas andinas, particularmente incas, muestran una baja incidencia de caries en comparación con poblaciones europeas medievales (1). Esta evidencia, documentada por universidades peruanas y proyectos asociados a la UNESCO, se explica principalmente por factores dietéticos: ausencia de azúcares refinados, alto consumo de fibra y alimentos mínimamente procesados (2).

Se han identificado, además, intervenciones dentales rudimentarias —desgaste intencional, perforaciones y posibles extracciones terapéuticas— que indican una preocupación práctica por el dolor y la infección (3). En este contexto, la higiene bucal no era inexistente, sino adaptada al conocimiento y a los recursos disponibles.

Mesoamérica: higiene, cuerpo y estatus social

En el mundo maya, el cuerpo no era solo biológico, sino simbólico. La evidencia arqueológica muestra incrustaciones dentales con piedras semipreciosas, asociadas al estatus social y a la identidad (4). Paralelamente, los estudios bioarqueológicos revelan una baja incidencia de caries en sectores no elitistas, nuevamente vinculada a la dieta y no a prácticas higiénicas modernas.

La higiene, en este caso, debe entenderse como una práctica cultural y social, no únicamente sanitaria.

Antiguo Egipto y Mesopotamia: limpieza como medicina empírica

El Papiro de Ebers (c. 1550 a.C.) describe recetas para la limpieza dental a base de ceniza, sal y plantas aromáticas (5). Aunque abrasivas, estas mezclas cumplían funciones antibacterianas básicas. En Mesopotamia, las tablillas cuneiformes mencionan enjuagues, aceites y ungüentos para aliviar dolores dentales, combinando medicina empírica y creencias religiosas (6).

Estas prácticas muestran que la higiene existía como preocupación médica, aunque sin comprensión microbiológica.

Europa medieval: ciudad, desechos y colapso sanitario

La Europa medieval no fue insalubre por ignorancia, sino por crecimiento urbano sin infraestructura adecuada (7). Las letrinas existían, pero no eran universales ni estaban conectadas a sistemas de evacuación. En muchas ciudades, los desechos humanos se arrojaban a la vía pública o a ríos cercanos (8).

Este problema afectó sobre todo a las grandes urbes. En el mundo rural, el acceso al agua y a espacios abiertos permitía prácticas de higiene más frecuentes, lo que relativiza la imagen de una suciedad generalizada.

Parásitos, baño y mito medieval

Los piojos y otros parásitos eran comunes en todas las clases sociales, incluida la nobleza (9). El baño existía, pero su frecuencia dependía del acceso al agua y de creencias médicas que asociaban el baño excesivo con enfermedades.

Aquí aparece un punto clave: la higiene no era inexistente, sino limitada por condiciones materiales y culturales.

La peste bubónica del siglo XIV no fue solo resultado de la “suciedad”, sino de la ausencia de control de vectores en un mundo cada vez más interconectado (10). Las ratas y sus pulgas viajaban en barcos mercantes, propagando Yersinia pestis sin que existieran mecanismos sanitarios para detenerla.

La higiene, en este sentido, incluye también el control ambiental, no solo la limpieza corporal.

Adaptación, inmunidad y relación con el entorno

La supervivencia de las sociedades antiguas se explica, en parte, por un proceso prolongado de adaptación biológica y social al entorno (11). Durante siglos, los seres humanos estuvieron expuestos de manera constante a bacterias y patógenos, lo que favoreció sistemas inmunológicos entrenados desde edades tempranas.

A diferencia del presente —donde la prevención absoluta de la enfermedad se apoya en antibióticos, desinfectantes y vacunas—, en el pasado la exposición formaba parte del fortalecimiento inmunológico (12)

Alimentación: antes de lo ultraprocesado

Hasta bien entrada la Edad Moderna, la dieta humana carecía de azúcares refinados, harinas ultraprocesadas, conservantes químicos y aditivos industriales. Incluso en contextos de escasez, los alimentos eran locales, reconocibles y mínimamente intervenidos (13).

Esta diferencia explica, en parte, la menor incidencia de ciertas enfermedades dentales y metabólicas en sociedades antiguas.

Tabaco y anacronismos históricos

El consumo masivo de tabaco no existía en Europa medieval. El tabaco es un producto americano introducido en Europa tras el siglo XVI, y su uso inicial fue ritual, medicinal o socialmente restringido (14). Proyectar hábitos modernos sobre el pasado es uno de los errores más comunes en la interpretación histórica.

Higiene como práctica social

En culturas como la inca y la maya, las prácticas corporales —incluidas las modificaciones dentales— tenían significados sociales y simbólicos, vinculados al estatus, la identidad y el orden comunitario (15). La higiene no era solo una cuestión biológica, sino también una forma de organización social.

Conclusión

La historia no fue un período homogéneo de suciedad y enfermedad. Fue un largo proceso de equilibrios entre cuerpo, cultura y entorno, con soluciones imperfectas pero funcionales. Las sociedades del pasado no sobrevivieron a pesar de sus condiciones, sino dentro de ellas.

Comprender la higiene históricamente no implica justificar la precariedad, sino evitar el error de creer que la modernidad nació limpia. La limpieza, como casi todo en la historia humana, es una construcción social antes que una verdad absoluta.


(1) UNESCO – Ministerio de Cultura del Perú.
Estudios bioarqueológicos en poblaciones andinas prehispánicas. Informes técnicos sobre salud dental y dieta en contextos incas.

(2) Verano, John W. (2003).
“Dental Health and Diet in Ancient Andean Populations”.
International Journal of Osteoarchaeology, Vol. 13.

(3) Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Investigaciones bioarqueológicas sobre prácticas dentales precolombinas en el área andina.

(4) Tiesler, Vera & Cucina, Andrea (2010).
Dental Modification and Social Identity in Mesoamerica.
University of Arizona Press.

(5) Papiro de Ebers (c. 1550 a.C.).
Traducciones y estudios históricos sobre medicina e higiene en el Antiguo Egipto.

(6) Scurlock, JoAnn & Andersen, Burton (2005).
Diagnoses in Assyrian and Babylonian Medicine.
University of Illinois Press.

(7) Rawcliffe, Carole (2013).
Urban Bodies: Communal Health in Late Medieval English Towns.
Boydell Press.

(8) Gies, Frances & Gies, Joseph (1990).
Life in a Medieval City.
Harper Perennial.

(9) Mitchell, Piers D. (2011).
“Human parasites in the past: diagnosis and epidemiology”.
Parasitology, Cambridge University Press.

(10) Benedictow, Ole Jørgen (2004).
The Black Death 1346–1353: The Complete History.
Boydell Press.

(11) McNeill, William H. (1976).
Plagues and Peoples.
Anchor Books.

(12) Rook, Graham A. W. (2012).
“The hygiene hypothesis and evolutionary pressure on the immune system”.
Clinical & Experimental Immunology.

(13) Pollan, Michael (2008).
In Defense of Food: An Eater’s Manifesto.
Penguin Press.

(14) Goodman, Jordan (1993).
Tobacco in History: The Cultures of Dependence.
Routledge.

(15) Douglas, Mary (1966).
Purity and Danger: An Analysis of Concepts of Pollution and Taboo.
Routledge.

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Zarko Pinkas-Ramírez
Zarko Pinkas-Ramírez
Periodista y publicista chileno. Egresado de Magíster en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y licenciatura en Periodismo y Comunicaciones de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas.

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