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martes, 11 de mayo del 2021

“Feliz año, paisanos, para mi Patria en tinieblas”

Parafraseando al poeta Pablo Neruda (“Feliz año, chilenos, para mi Patria en tinieblas”), al expresar sus buenos deseos al pueblo chileno y, a la vez, denunciando la oscuridad socio polí­tica de su Patria, pareciera ser una frase perfectamente aplicable a la realidad salvadoreña, cuando finaliza 2018 para dar paso a 2019.

También Sófocles, muchí­simos años antes, con su expresiva paradoja: “Oh! tinieblas, sed mi luz”, hací­a alusión al estado deplorable de semioscuridad que, como pensador sensible, veí­a a su alrededor.

A mediados del siglo pasado, el poeta Oswaldo Escobar Velado describí­a las tinieblas de El Salvador de entonces, con este fragmento de su poema “Patria Exacta”: “…Digan que somos lo que somos/ un pueblo doloroso, un pueblo analfabeto/ desnutrido y sin embargo fuerte /porque otro pueblo ya se habrí­a muerto…”

Es decir, nadie es ajeno al dolor que ofrece la oscuridad que causa la falta de paz y bienestar, en los campos social, polí­tico, económico y cultural de todos los paí­ses. Así­ ha sido, así­ es y, seguramente, así­ será, especialmente cuando, como hoy, una convulsión social y polí­tica cubre, como manto de desesperanza, todas las latitudes del mundo.

Y El Salvador, aquí­ y ahora, no es la excepción. Antes bien, hoy, quizás como nunca antes, el paí­s es un muestrario de violencia verbal y fí­sica, de desesperanza y hasta de insultos de los unos a los otros, perdidas como están casi totalmente: la honestidad, la fraternidad, la solidaridad y la tolerancia, factores necesarios para el logro de la ansiada armoní­a social.

La oscuridad de la que hablan -en sentido figurado- Neruda, Sófocles y Escobar Velado, es el estado de cosas que el sistema permite, con clara evidencia de grandes carencias y desajustes sociales: violencia, desempleo, alto costo de la vida, pobreza, emigración forzada… y, sobretodo, licencia para que funcionarios de mala ley y de niveles altos, hayan hecho -hagan- su agosto, manoseando la cosa pública, todos los meses del año y para colmo en total impunidad.

Esta impunidad no aplica para la gente honrada y humilde, a la que se castiga hasta con penas injustas e inmerecidas, ¿verdad Imelda Cortez? Oscuridad o tinieblas por la lacra -perversa e inhumana- del binomio corrupción-impunidad, que seguirá golpeando con fuerza bruta al paí­s, mientras no haya un verdadero y patriótico estadista, que colme las aspiraciones democráticas de un pueblo, cansado ya de tanta demagogia, deshonestidad y falsas promesas.

Sin menospreciar los evidentes logros y avances en el proceso electoral, no puede ignorarse, sin embargo, que, puntualmente, la actual campaña para elegir Presidente y Vicepresidente de la República (2019-2024), deja mucho que desear. Hay mucho más odio evidente como de entre “enemigos” que aprecio fraterno entre “rivales”, en el marco de una contienda polí­tica bajo el amparo constitucional. Y duele ver como se pierde la perspectiva de “combatir las ideas con ideas”, cuando reconocidos polí­ticos y hasta plumas, consideradas respetables, pierden su altura intelectual por su lenguaje inapropiado, al “defender” o atacar a una causa.

Es una campaña que propicia tinieblas de inseguridad, no solo por la pobreza en las ofertas al pueblo sino, y peor, por el nivel de deterioro social en la propaganda de los diversos candidatos y sus partidos polí­ticos, caracterizada por verdaderas muestras de inmadurez, odio gratuito, insultos, descalificaciones del adversario y, más grave aún, la intencionalidad de generar denuncias penales de faltas o ilí­citos inexistentes, al candidato que sea.

Por bien del paí­s, urgen frases y verdaderas acciones de paz, entendimiento, tolerancia y solidaridad entre polí­ticos, contendientes o no, y entre funcionarios del partido polí­tico que sean, si de veras queremos hablar de Democracia y Estado de Derecho. De lo contrario, ¿de cuál Democracia estamos hablando?

Así­ el panorama nacional, poco alentador a escasos dí­as de la Navidad y el Año Nuevo 2019. Sin embargo, la conciencia ciudadana, con sentido patriótico, seguirá marcando su paso hacia la anhelada era de bienestar, progreso y paz social.

 ¡Feliz Navidad! ¡Ventura y Prosperidad en el 2019!

Renán Alcides Orellana
Renán Alcides Orellana
Académico, escritor y periodista salvadoreño. Ha publicado más de 10 libros de novelas, ensayos y poemas. Es columnista de ContraPunto

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