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“Feliz año, paisanos, para mi Patria en tinieblas”

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Parafraseando al poeta Pablo Neruda (“Feliz año, chilenos, para mi Patria en tinieblas”), al expresar sus buenos deseos al pueblo chileno y, a la vez, denunciando la oscuridad socio polí­tica de su Patria, pareciera ser una frase perfectamente aplicable a la realidad salvadoreña, cuando finaliza 2018 para dar paso a 2019.

También Sófocles, muchí­simos años antes, con su expresiva paradoja: “Oh! tinieblas, sed mi luz”, hací­a alusión al estado deplorable de semioscuridad que, como pensador sensible, veí­a a su alrededor.

A mediados del siglo pasado, el poeta Oswaldo Escobar Velado describí­a las tinieblas de El Salvador de entonces, con este fragmento de su poema “Patria Exacta”: “…Digan que somos lo que somos/ un pueblo doloroso, un pueblo analfabeto/ desnutrido y sin embargo fuerte /porque otro pueblo ya se habrí­a muerto…”

Es decir, nadie es ajeno al dolor que ofrece la oscuridad que causa la falta de paz y bienestar, en los campos social, polí­tico, económico y cultural de todos los paí­ses. Así­ ha sido, así­ es y, seguramente, así­ será, especialmente cuando, como hoy, una convulsión social y polí­tica cubre, como manto de desesperanza, todas las latitudes del mundo.

Y El Salvador, aquí­ y ahora, no es la excepción. Antes bien, hoy, quizás como nunca antes, el paí­s es un muestrario de violencia verbal y fí­sica, de desesperanza y hasta de insultos de los unos a los otros, perdidas como están casi totalmente: la honestidad, la fraternidad, la solidaridad y la tolerancia, factores necesarios para el logro de la ansiada armoní­a social.

La oscuridad de la que hablan -en sentido figurado- Neruda, Sófocles y Escobar Velado, es el estado de cosas que el sistema permite, con clara evidencia de grandes carencias y desajustes sociales: violencia, desempleo, alto costo de la vida, pobreza, emigración forzada… y, sobretodo, licencia para que funcionarios de mala ley y de niveles altos, hayan hecho -hagan- su agosto, manoseando la cosa pública, todos los meses del año y para colmo en total impunidad.

Esta impunidad no aplica para la gente honrada y humilde, a la que se castiga hasta con penas injustas e inmerecidas, ¿verdad Imelda Cortez? Oscuridad o tinieblas por la lacra -perversa e inhumana- del binomio corrupción-impunidad, que seguirá golpeando con fuerza bruta al paí­s, mientras no haya un verdadero y patriótico estadista, que colme las aspiraciones democráticas de un pueblo, cansado ya de tanta demagogia, deshonestidad y falsas promesas.

Sin menospreciar los evidentes logros y avances en el proceso electoral, no puede ignorarse, sin embargo, que, puntualmente, la actual campaña para elegir Presidente y Vicepresidente de la República (2019-2024), deja mucho que desear. Hay mucho más odio evidente como de entre “enemigos” que aprecio fraterno entre “rivales”, en el marco de una contienda polí­tica bajo el amparo constitucional. Y duele ver como se pierde la perspectiva de “combatir las ideas con ideas”, cuando reconocidos polí­ticos y hasta plumas, consideradas respetables, pierden su altura intelectual por su lenguaje inapropiado, al “defender” o atacar a una causa.

Es una campaña que propicia tinieblas de inseguridad, no solo por la pobreza en las ofertas al pueblo sino, y peor, por el nivel de deterioro social en la propaganda de los diversos candidatos y sus partidos polí­ticos, caracterizada por verdaderas muestras de inmadurez, odio gratuito, insultos, descalificaciones del adversario y, más grave aún, la intencionalidad de generar denuncias penales de faltas o ilí­citos inexistentes, al candidato que sea.

Por bien del paí­s, urgen frases y verdaderas acciones de paz, entendimiento, tolerancia y solidaridad entre polí­ticos, contendientes o no, y entre funcionarios del partido polí­tico que sean, si de veras queremos hablar de Democracia y Estado de Derecho. De lo contrario, ¿de cuál Democracia estamos hablando?

Así­ el panorama nacional, poco alentador a escasos dí­as de la Navidad y el Año Nuevo 2019. Sin embargo, la conciencia ciudadana, con sentido patriótico, seguirá marcando su paso hacia la anhelada era de bienestar, progreso y paz social.

 ¡Feliz Navidad! ¡Ventura y Prosperidad en el 2019!

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Renán Alcides Orellana
Renán Alcides Orellana
Académico, escritor y periodista salvadoreño. Ha publicado más de 10 libros de novelas, ensayos y poemas. Es columnista de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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