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jueves, 06 de mayo del 2021

Febrero 2019, tu futuro está en juego

Historia se llama a la recolección y reproducción de acontecimientos pasados.

Esta puede revelar acontecimientos de ayer o de muchas civilizaciones atrás, si tienes paciencia de adentrarte en el pasado puedes concluir, que casi todo se ha dicho y probado en relación con el comportamiento humano.

El mundo está atravesando un perí­odo de cambios que nuca antes se ha vivido y comprenderlo en medio de la necesidad de satisfacer las necesidades básicas de la familia, no es tarea fácil.

Conocemos de civilizaciones e imperios que han desaparecido y deberí­amos saber que estas no desaparecieron por guerras, desaparecieron porque sus poblaciones se acomodaron al sistema y no se preocuparon por otras influencias que llegaron a imponer nuevas nuevos valores, tradiciones y costumbres.

El imperio norteamericano, seguí­a este patrón, el pueblo callaba su inconformidad, nadie protestaba por que sus fábricas abandonaran su paí­s, en silencio aceptaban el desempleo, la invasión de ilegales a su territorio, el dejar de ser una sociedad productiva y volverse una nación dependiente.

Llegué a creer que el fin del imperio estaba próximo.

Los EE.UU., se disculpaba ante el mundo por haber sido la potencias tecnológica, económica y militar que nos libró del colonialismo e inspiro al viejo mundo y a sus vecinos a lograr la independencia y aspirar a ser naciones soberanas.

Está claro que este proceso de progreso no logró mantenerse. Sucedió como es normal que el poder polí­tico y la debilidad de los humanos se prestó para corromper el sistema, su sistema judicial e instituciones y el poder del dinero llega a instrumentar la prensa, la que se convierte en su medio de propaganda y es utilizada para confundir a las masas.

Los gobiernos de EE.UU., se vuelven instrumento de las corporaciones quienes llegan a decidir quién será el próximo presidente y el pueblo no se da cuenta del engaño y sigue este horrendo juego por más de 60 años en los cuáles derrocar gobiernos, exaltar la globalización para que nuestros gobiernos y paí­ses entreguen sus banca recursos naturales y servicios a extranjeros nos convierta en naciones totalmente dependientes e incapaces de ejercer soberaní­a pues engañados hemos endeudado a nuestros pueblos.

Nuestro deterioro, lleva a deterioro del imperio y es así­ como los EE.UU., deja de tener credibilidad en el mundo, su ejército se debilita, comercialmente es abusado por todos y como aliado no es confiable; esto indicaba que su fin como imperio está cada vez más cerca.

Quiénes manejaban este corrupto sistema, a quienes llamo el Viejo Orden Mundial (V. O. M.) están seguros de elegir a la primera mujer presidente en los EE.UU. y en el segundo perí­odo de su mandato, se proponen desestabilizar el planeta de tal forma que establecer el Gobierno Mundial se justifique. (Una acción nuclear, limitada para ellos, probablemente)

El plan marcha sobre ruedas, eligieron al primer presidente de color y elegir a la primera mujer presidente serí­a fácil pues la vienen preparando desde años atrás y la prensa tradicional la da como seguro ganador de las elecciones del 2016.

Nadie esperaba lo que sucedió, un empresario exitoso de Nueva York anuncia su participación como candidato a la nominación del partido republicano, esta etapa es parte del proceso para llegar a ser elegido aspirante a la presidencia en los partidos de los EE. UU.

El empresario extraño a la polí­tica se llama Donald J Trump y debe enfrentar a dieciséis contendientes dentro de su partido, la mayorí­a con tradición polí­tica y financiado por las corporaciones que se benefician del estilo corrupto que desde Washington se aplica a todo el mundo.

Nadie en espectro polí­tico y prensa le da a Trump posibilidad alguna de ser electo como candidato del partido republicano.

Finalmente deben aceptar que Donald J Trump es electo candidato a la presidencia por el partido republicano.

Ahora debe enfrentar a la que fraudulentamente resulta como candidata del partido demócrata Hillary R. Clinton.

La prensa tradicional y sus encuestas le dan a Hillary una ventaja tal que no parece posible que un desconocido en la polí­tica pueda remontar.

El mensaje del ahora presidente Donald J Trump a su pueblo fue directo, habló con la verdad esa verdad que la mayorí­a silenciosa por años calló.

En su discurso reconoció lo que todos sabí­an y de lo que nadie se atreví­a a hablar: les dijo su paí­s económicamente estaba mal, que retrocedí­an en el campo militar y diplomático, que la pobreza avanzaba, que el desempleo crecí­a, que la inversión preferí­a otros paí­ses, la dependencia energética los hací­a dependientes, que debí­an de bajarse los impuestos para ser competitivos y repatriar capital, que las regulaciones que impedí­an la inversión deberí­an ser abolidas, que los acuerdos comerciales vigentes debí­an cambiarse por acuerdos justos, en pocas palabras resumí­a todo en eslogan: “Hagamos América Grande de Nuevo”.

Con este discurso, aquellos que nuca habí­an votado, los que viví­an lejos de la ciudad, el pueblo en masa empezó a acudir a los mí­tines de Donald Trump que pasaron a ser regularmente de decenas de miles asistentes, cuando lo normal era que los demócratas juntaran un par de cientos seguidores en hoteles gimnasios de escuelas.

Esta fue la fecha en que deje de pensar que el imperio caerí­a, su pueblo habí­a decidido que su cultura, tradiciones y valores religiosos debí­an prevalecer.

Tendremos imperio para rato, pero un imperio diferente pues su influencia mundial, nadie la puede negar. Diferente porque ahora el pueblo vuelve a tener poder, diferente porque este presidente dice: que es presidente de los EE. UU., no del mundo, diferente pues declara combatirá las drogas, diferente porque hará cumplir las leyes se cumplan, diferente porque no tolerará la migración ilegal, diferente porque no dejará que se abuse se sus trabajadores con tratados comerciales injustos, diferente porque sus veteranos serán tratados con justicia, diferente por combatirá la corrupción en Washington D. C.

A nadie que dedique diez minutos de su tiempo a investigar los logros de este gobierno puede escapar el progreso que un pueblo y un gobierno que les brinda oportunidad puede alcanzar.

Suele decirse que los EE. UU., estornuda a nosotros nos da gripe. Este estornudo amigos espero nos dé una enorme gripa.

Ahora nos llega a los salvadoreños la oportunidad de elegir en febrero 2019 nuestro destino, el arma más poderosa es el voto. ¿Deseamos continuar con está corrupción? ¿Con las pandillas y la violencia? ¿Sin crear fuentes de trabajo? O deseamos volver hacer aquel El Salvador del que se decí­a: ¡Si, es trabajador, es salvadoreño!

Tu voto es el que decide, si sigues engañado con votar por la izquierda o la derecha que por años te han engañado y robado la oportunidad de llevar bienestar a tu hogar o te arriesgas al cambio que te puede devolver el derecho de decidir tu destino.

La decisión es tuya, el voto es secreto.

Ernesto Panamá
Ernesto Panamá
Columnista de ContraPunto, Escritor salvadoreño; Máster en Edición, con 13 obras publicadas

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