Madrid calificó el referendo catalán por la independencia realizado el 1 de octubre de 2017, como "ilegal". Así también lo hizo la comisión europea aludiendo que va contra la constitución española que plantea que toda consulta debe ser convocada por Madrid a razón de imponer la "España única". Previamente, el tribunal constitucionalista español aplazó la ley aprobada por el congreso catalán -de mayoría independentista- que permitiría la transición hacia Cataluña independiente. El gobierno ordenó a la guardia civil impedir la consulta popular en Cataluña del 1 de octubre que preguntaría al pueblo si deseaba convertirse en una república independiente de España.
Las imágenes de los excesos de los agentes en las que ancianos/as, mujeres y población en general son brutalmente golpeados mientras agentes rompen las puertas de los centros de votación llevándose las urnas, han dado la vuelta al mundo. La represión de la "monarquía constitucionalista" española contra el pueblo catalán dejó al menos 800 heridos. Esas imágenes que se creían superadas evocan las vísperas del franquismo atroz.
Diferenciar entre lo "legal" y lo "legítimo"
Hay mucho trecho entre estos aspectos. El proceso independentista catalán es absolutamente legítimo. El gobierno de la comunidad autonómica no debe ser interpelado de ninguna forma si éste representa las aspiraciones por las que fue electo. La independencia no se declara con el "permiso" o con el "consenso" de una corona o gobierno externo. Sería proceso sin sentido. Inconcluso. La independencia, se declara y punto. La diferencia es el contexto histórico en el cual este proceder violento desde el gobierno español es inadmisible. El ultra conservador presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, dijo que "hicimos lo que teníamos que hacer", en referencia a la brutal represión para impedir la consulta catalana. Por su parte el presidente catalán, Carles Puigdemont dijo que "España ha perdido mucho más de lo que ya había perdido".
Catalunya no se siente ni se piensa a sí misma española, desde la guerra de sucesión de 1714, pasando por la represión a la cultura catalana por parte de la dictadura franquista que duró 40 años hasta la elevada tributación fiscal de esta comunidad autonómica al gobierno de Madrid y a Europa. La identidad catalana estriba en un profundo ideario que se expresa en su propia cultura. Para este proceso, la diferencia debió ser la forma civilizada de realizar la transición a la independencia. Aunque para Madrid y la Comisión Europea los resultados son ilegales, lo cierto es que el 90% de los consultados de un poco más de 5 millones de catalanes, acudieron a expresar su voluntad de ser independientes. Y eso es legitimidad.