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martes, 18 de mayo del 2021

Ernesto “˜Che”™ Guevara: una mirada a la conciencia humana-revolucionaria

Latinoamérica ahora.  

Para iniciar esta reflexión teórica, se cita al Dr. Fidel Castro, quien dijo “Porque cuando se habla del Che se habla de un prototipo humano, no de un dios o de un santo; no puede ser, no es una idea mí­stica, es una idea muy racional y pensada: el Che como un modelo de hombre, como un modelo de revolucionario, como un hombre heroico, como un hombre de gran valor, como un hombre generoso, como un excelente compañero” (Castro, 1991).

El dí­a 8 de octubre de 1967, se cumplen 50 años de la caí­da en combate del guerrillero heroico, el Dr. Ernesto Guevara (Che) en Bolivia, justo a los 39 años de edad. En este contexto de conmemoración sobre la memoria del Che, los Estados Latinoamericanos se vuelven a segmentar en dos polos: izquierda “Alternativa” y Neoliberalismo desde los hijos de los criollos. El regreso de los Gobiernos Neoliberales se acentúa cuando la hegemoní­a de la derecha conservadora en Estados Unidos regresa al poder. El espectro del Che Guevara reaparece en un valle de sombras y penurias en donde los desposeí­dos se ven nuevamente vilipendiados por los gobiernos de turno Neoliberales tales como los de Argentina y Brasil, la falta de un trabajo de educación popular (Betto, 2017) y de concientización a los ciudadanos para la defensa de los gobiernos de izquierda progresista, puede ser un elemento que ha facilitado la consolidación de la hegemoní­a Neoliberal de los”paladines” latinoamericanos de Trump.

Habrí­a que repensarse: ¿Qué significado tuvo el Neoliberalismo para las izquierdas Latinoamericanas e internacionales, en las últimas tres décadas del siglo XX y los primeros 15 años del siglo XXI? Para los Neoliberales se expresó en el triunfo de la idea, en su máxima expresión se llamó “El fin de la historia”.

La decadencia de la vida comunitaria sugiere que en el futuro correremos el riesgo de convertirnos en los últimos hombres, seguros y absortos en nosotros mismos, en busca de comodidades privadas y carentes de anhelos por objetivos más altos. (Fukuyama, p.345).

Con estas palabras que se citan sobre Francis Fukuyama, se devela el pensamiento Neoliberal de la década de los noventas, que representaba el triunfo sobre el Socialismo Real moribundo, además se negaba cualquier tipo de expresión de lucha reivindicativa de los nuevos movimientos sociales.

Pero no solamente significo un momento de silencio de los movimientos sociales en el planeta, años más tarde llegarí­a el triunfo de los gobiernos progresistas en América Latina, pero estos gobiernos percibieron como la economí­a mundial se vení­a en quiebra, por ejemplo Eric Hobswanm (2009), consideraba que el Socialismo Real y Capitalismo ya habí­an fracasado y que el mundo probablemente transitarí­a a una economí­a mixta privada y pública y era un problema que dicho autor le planteaba a las izquierdas ¿de cómo deben sostener dicho proyecto? En este contexto reaparece el ideario del Che Guevara, como un cimentador de la conciencia revolucionaria y humanista, para reorganizar el camino a las izquierdas partidarias y sociales.


Un  claro ejemplo de praxis humanista y revolucionaria, similar a la actitud del Che Guevara, es la posición del Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C (2017), quienes consideran construir una investigación comprometida con las clases oprimidas frente a la era del Neoliberalismo versión Trump, del cual hay que criticar públicamente a su poder; deconstruir nuestras categorí­as racistas, coloniales, sexistas, patriarcales; poner el conocimiento y sus beneficios al servicio de los oprimidos; colaborar con y hacer partí­cipes a los sujetos con los que investigamos (Llanes, 2017). Una actitud digna a seguir para los estudiantes, académicos comprometidos y pueblo en general.

En esa búsqueda de libertad se encuentra la conmemoración del dí­a del guerrillero heroico, el cual debe significar para los partidos de izquierda y movimientos sociales un momento para reflexionar y para replantearse la praxis revolucionaria, es volver a retomar el sendero de la persuasión, educación y concientización de las masas populares. Por eso es necesario entender tres pilares que cimientan el pensamiento del Che Guevara y estos son: Su biografí­a; es decir, su etapa educativa en la niñez, adolescencia y juventud, su proceso de producción teórica y su praxis, este último pilar es elemental y retroalimenta el pensamiento marxiano del Che Guevara.

La niñez, adolescencia y juventud de Ernesto Guevara.

Ernesto  Guevara nace el 14 de junio de 1928 y es inscrito en el Registro Civil del Rosario, Argentina (Santarelli, 2004). La familia Guevara compuesta por Ernesto Guevara y Celia Guevara y su hermano pequeño hermano Juan Martí­n (Universidad Complutense de Madrid, 2017), viven Puerto Caraguatay, en la provincia de Misiones. A los dos años Ernesto adquiere el asma, enfermedad que sufrirá toda la vida. Por esa razón, siguiendo el consejo del médico, los padres se mudan a Córdoba en 1932.

Una mirada de los entornos educativos familiares y pares de Ernesto.

Para  conocer sobre la vida de Ernesto Guevara es necesario conocer sobre su niñez, adolescencia y juventud, es por ello que citare los testimonios de personas claves que conocieron a este personaje latinoamericano del siglo XX.

Para la cocinera de la familia Guevara, Rosario González, consideraba que a Ernesto leer le gustaba muchí­simo. Leí­a sus libros, tení­a una biblioteca preciosa, no de cuentos de niño chiquito, de la hormiguita, también él tení­a. Él ya se dedicaba a las más grandes obras, leí­a el Robin Hood, Genoveva de Grabante, El Corsario  Negro, me los prestaba para leerlos. Rosario González (Altamira., 2001).

Para  el compañero del segundo viaje por Latinoamérica, Carlo Ferrer nos comenta sobre la familia Guevara: Todos leí­an en esa casa, porque el viejo Ernesto era un gran lector. Celia hizo leer mucho a Ernesto, inclusive Ernesto leí­a por lógica, habí­a inviernos que no podí­an salir, por el mal tiempo (Ibí­dem).

Las personas que conocieron a Ernesto Guevara en sus entornos familiares nos lo describen  como un niño que leí­a mucho y que era acucioso, también así­ lo describen sus pares de viaje por Latinoamérica, este es un pilar para comprender el hito Latinoamericano que conocemos como “Che”, el lí­der carismático de la Revolución Cubana. No hay Che Guevara sin este primer pilar, el niño, adolescente, joven y hombre lector que se regocija entre  sus libros, de la educación familiar y de sus viajes en los cuales convive con las tradiciones populares de los pueblos latinoamericanos (Santarelli, 2004).

La producción teórica del Che.

El  filósofo Antonio González (1987) considera el concepto marxiano por lo propio o lo referente a Karl Marx. El Che Guevara en sus alegatos esboza  los prí­stinos de los escritos de José Mariátegui, Antonio Gramsci y finalmente a Jean Paúl Sartre, con este trí­o de influencias, el Che se presenta al mundo como un pensador anti dogma.

El investigador social Galindo (1989), citado por Pakkasvirta (2005, p. 206), expresa que para Mariátegui el marxismo nunca fue una “teorí­a”, ni  un juego de conceptos, sino ante todo una actitud, un estilo de vida, una manera de encarar el mundo.


Nuestro segundo autor, el filósofo Gramsci (1927), citado por González (1989) sostiene:

Que  hay que concebir al hombre como un bloque histórico de elementos puramente individuales y subjetivos, y de elementos de masa y mundo externo, las relaciones generales, significa fortalecerse así­ mismo, desarrollarse así­ mismo. La idea de que el mejoramiento ético es puramente individual es una ilusión y un error: la sí­ntesis de los elementos constitutivos de la individualidad es individual, pero no se realiza y desarrolla sin una actividad hacia el exterior, modificadora de las relaciones externas.

El Bloque histórico, es la capacidad de organizarse de las organizaciones sociales y partidos de  izquierda, estas organizaciones tienen un elemento subjetivo, es decir,  en el caben los sentimientos, emociones, tradiciones culturales y experiencias de cada sujeto, así­ como del colectivo, a partir de ese conocimiento de la realidad, se forjará el hombre nuevo en la sociedad socialista.

El tercer autor, Sartre (1984), citado por Higuero (2008) dice la libertad de los otros depende de la nuestra […]. Estoy obligado a querer, al mismo tiempo que mi libertad, la libertad de los otros; no puedo tomar mi libertad como fin si no tomo igualmente la de los otros como fin. El tema de la subjetividad es importante y en ella se suscriben la libertad y la conciencia, con estos  dos epí­tetos se reafirma que el ser humano como ser individual necesita  de libertad, esa misma libertad debe de ser consciente de la libertad del otro ser humano.

Tanto en Mariátegui, Gramsci y Sartre, observamos que el tema de la conciencia es el de la libertad, la  cual determina la libertad de los otros, esa libertad es una manera de encarar al mundo, esa libertad también permite pensar lo que el ser humano realizara en la sociedad.

¿Teorí­a y práctica, un binomio dialectico de la conciencia?

El  pensamiento del Che Guevara, el cual es un pensamiento marxiano, heterodoxo y el cual define que es necesario teorizar lo hecho, estructurar y generalizar la experiencia para el aprovechamiento de otros es nuestra tarea de momento (Santarelli, 2004). La teorí­a es importante para el Che Guevara y se comprueba en la práctica, con ella se construye la experiencia individual y colectiva del bloque histórico,  es decir, de las organizaciones sociales y los partidos de izquierda.

¿Qué es la conciencia para el Che?

El  punto medular del discurso teórico del pensamiento del Che Guevara es la conciencia, “Considera que es el modo fundamental de expresar la interrelación humana con el medio: acción consciente, conciencia de los fines, predominio del factor subjetivo organizado, tales son sus atributos principales, que deben permanecer durante toda la transición, y  tender a hegemonizar la sociedad” (Salazar, 1999, p.298).

El  Che hace referencia a la conciencia, ya que considera es la que posibilita una interrelación humana a través del factor subjetivo, nuevamente se hace referencia a lo que Gramsci llamaba el Bloque Histórico, en donde el tema del conocimiento subjetivo garantiza la construcción de la sociedad socialista, es decir, el paradigma de la nueva sociedad se construye en el dí­a a dí­a, no está alejado de la realidad humana.


En  la carta escrita por el Che, dirigida a Carlos Quijano, editorialista del Semanario Marcha (Nº 1246) de Montevideo y publicada el 12 de marzo de 1965:

Intentaré, ahora al individuo, actor de ese  extraño y apasionante drama que es la construcción del socialismo, en su doble existencia de ser único y miembro de la comunidad. Creo que lo más sencillo es reconocer su cualidad de no hecho, de producto no acabado. Las taras del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que hacer un trabajo continuo para erradicarlas.

El  Che analiza la relación subjetiva de la conciencia individual y su influencia en el comportamiento del ser humano, el cual ha asimilado los  valores de la sociedad capitalista, la cual se pretende superar, ha travez de la praxis revolucionaria.

Las últimas palabras escritas del Che Guevara se encuentran en el siguiente prólogo titulado necesidad de este libro:

Desde  la aparición del capital, los revolucionarios del mundo tuvieron un monumento teórico que esclarecí­a los mecanismos del sistema capitalista”¦  La enorme cantidad de escritos que dejara Lenin a su muerte constituyeron el elemento indispensable a la obra de los fundadores. En sus últimos años Stalin ordeno la redacción de un manual que fuera asequible a las masas y tratara todos los temas de la economí­a polí­tica hasta nuestros dí­as (Bauer, 2010).

Al comenzar un estudio crí­tico del mismo encontramos tal cantidad de conceptos reñidos con nuestra manera de pensar que decidimos empezar esta empresa con el mayor rigor cientí­fico posible y con la máxima honestidad, cualidad imprescindible esta última porque el estudio sereno de la teorí­a marxista y de los hechos recientes nos colocan en la posición como crí­ticos de la Unión Soviética.

 “Nuestra  tesis es que los cambios producidos a partir a raí­z de la nueva polí­tica económica han calado tan hondo en la vida de la Unión Soviética  que han marcado con este signo esta etapa y sus resultados son desalentadores se está regresando al Capitalismo“(Ibí­dem).

Como  se observa en este prólogo, el pensamiento del Che Guevara en sus últimos dí­as de vida se presentó como un crí­tico heterodoxo (Cancino, 2017) del pensamiento marxiano, un tenaz crí­tico de la Unión Soviética, tanto de sus discursos polí­ticos y económicos como del imaginario social. En la actualidad el Che Guevara se presenta a las izquierdas como un personaje emblemático que exige un compromiso por las transformaciones socioculturales, así­ como un replanteamiento del pensamiento contra hegemónico, sobre todo en este momento del regreso de  los Neoliberales en Latinoamérica y el mundo.

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