Por Alonso Rosales
La más reciente publicación de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos volvió a colocar en el centro del escenario internacional la magnitud de la red construida por Jeffrey Epstein. Correos electrónicos, registros de vuelo, transferencias financieras y comunicaciones privadas permiten reconstruir una trama que durante años combinó poder político, élites empresariales, círculos académicos y casas reales en distintos continentes.
Los archivos muestran que, aun después de su condena en 2008 por delitos sexuales, Epstein logró mantener y en algunos casos ampliar su red de contactos internacionales, proyectándose como filántropo e inversor en iniciativas científicas y tecnológicas.
América: poder político y empresarial
Estados Unidos
En el corazón del establishment estadounidense aparecen múltiples figuras públicas vinculadas social o financieramente al magnate. Entre los nombres mencionados figuran el expresidente Donald Trump y el exmandatario Bill Clinton, este último registrado en vuelos del jet privado de Epstein.
También surgen referencias a exfuncionarios y asesores de alto nivel, como Larry Summers, cuyos intercambios de correos se extendieron hasta poco antes del arresto de Epstein en 2019, y Steve Bannon, quien mantuvo contactos tras su salida de la Casa Blanca. Las revelaciones derivaron en renuncias, apartamientos de cargos y revisiones internas en instituciones públicas y privadas.
En el ámbito corporativo, nombres como Bill Gates y Elon Musk también fueron mencionados en registros de reuniones o contactos, reavivando cuestionamientos sobre la cercanía de figuras tecnológicas con el financista.
México y Brasil
En México, documentos del FBI incorporan testimonios sobre visitas frecuentes de Epstein a destinos turísticos y presuntos encuentros organizados en el país. Aunque no existen imputaciones formales, las autoridades expresaron disposición a cooperar con investigaciones internacionales.
En Brasil, la aparición de un número de identificación fiscal a nombre del financista generó investigaciones preliminares sobre posibles operaciones comerciales y presuntas actividades de captación de mujeres. La fiscalía federal analiza si existieron ramificaciones locales de su red.
Perú y Colombia
Uno de los capítulos más delicados en América Latina involucra la visita oficial del entonces príncipe Andrés a Perú. Correos electrónicos intercambiados con Ghislaine Maxwell —condenada por su rol en la red— muestran coordinaciones logísticas y sociales que despertaron interrogantes sobre la naturaleza de ciertos encuentros organizados en ese viaje.
En Colombia, la difusión de comunicaciones entre Maxwell y el expresidente Andrés Pastrana generó presión política. La defensa del exmandatario argumentó que, en el momento de los contactos, Epstein era conocido como inversor internacional y no como delincuente sexual condenado.
Argentina y Uruguay
En Argentina, los archivos detallan intentos de concretar una operación comercial vinculada a la venta de un helicóptero al Estado argentino. También aparecen menciones a posibles víctimas, aunque sin detalles públicos que permitan confirmar responsabilidades penales.
En Uruguay, registros ubican a Epstein en Punta del Este en al menos dos oportunidades, en el marco de viajes privados y encuentros sociales con figuras del ambiente empresarial y del espectáculo.
Europa: monarquías y diplomacia bajo la lupa
Reino Unido

El caso golpeó con fuerza a la realeza británica. El nombre de Prince Andrew, Duke of York aparece reiteradamente en fotografías, registros de visitas y testimonios. Su relación con Epstein derivó en la pérdida de títulos honoríficos y un profundo deterioro de su imagen pública.
También se vieron salpicadas figuras políticas como Peter Mandelson, quien renunció a cargos partidarios tras conocerse transferencias financieras vinculadas al entorno del magnate.
Noruega y Suecia
En Noruega, la princesa heredera Mette-Marit reconoció haber mantenido contacto con Epstein entre 2011 y 2014, calificando la relación como un error de juicio.
En Suecia, la mención de figuras vinculadas a organizaciones filantrópicas y a la realeza generó controversia, aunque sin imputaciones formales.
Francia, Eslovaquia y Rusia
En Francia, la fiscalía abrió nuevas investigaciones para analizar posibles delitos financieros y redes de trata vinculadas al entorno europeo del financista.
En Eslovaquia, la publicación de comunicaciones derivó en la renuncia del diplomático Miroslav Lajčák tras cuestionamientos públicos.
Los archivos también revelan intentos de acercamiento al Kremlin, con menciones al presidente Vladimir Putin y contactos indirectos con funcionarios rusos durante la década de 2010.
Asia y Medio Oriente: expansión estratégica
En India, los documentos muestran intentos de coordinar reuniones con empresarios tecnológicos y representantes de fundaciones académicas, en línea con la estrategia de Epstein de proyectar una imagen filantrópica global.
En Medio Oriente, el exprimer ministro israelí Ehud Barak reconoció reuniones con el financista y visitas a su residencia en Nueva York. Aunque negó conductas inapropiadas, la relación reabrió debates públicos en Israel.
En Emiratos Árabes Unidos, la difusión de correos electrónicos evidenció vínculos con ejecutivos de alto nivel del sector logístico, provocando renuncias empresariales y cuestionamientos reputacionales.
Una red de influencia global
El conjunto de documentos desclasificados dibuja el mapa de una red que trascendió fronteras y sistemas políticos. Desde presidentes y exmandatarios hasta miembros de casas reales europeas, diplomáticos, empresarios y líderes tecnológicos, la trama construida por Epstein se sostuvo sobre relaciones personales cultivadas durante décadas.
Más allá de las responsabilidades penales —que varían según cada caso y jurisdicción—, las revelaciones exponen cómo el financista logró insertarse en los círculos más exclusivos del poder mundial, combinando negocios, filantropía y relaciones sociales de alto nivel.
El escándalo continúa generando investigaciones, renuncias y revisiones institucionales en distintos países, confirmando que los tentáculos de Epstein no solo fueron amplios en lo geográfico, sino también profundos en lo político y en la realeza internacional.
Fuente: LA NACION



