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lunes, 7 septiembre 2026

Entrevista | Grego Pineda: “Decir ‘Ya es suficiente’ es como una liberación”

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Zarko Pinkas |

Tras 26 años de escritura, Grego Pineda reúne en Ya es suficiente poemas atravesados por la memoria, la migración, la guerra, el erotismo, la soledad y la muerte. El escritor y poeta salvadoreño habla en esta entrevista sobre la patria que se transforma cuando se vive lejos, el poder de una poesía capaz de incomodar y esa necesidad de escribir que, incluso cuando parece haber llegado el momento de callar, vuelve a imponerse. (Enlace al final de la entrevista para descargar el libro Ya es suficiente).


Grego Pineda reúne en Ya es suficiente 26 años de escritura. El libro recorre temas como la migración, la memoria de El Salvador, la guerra, el erotismo, la soledad, la pérdida y la muerte, a partir de poemas escritos en distintas etapas de su vida.

Abogado y notario, diplomático, profesor y académico de la literatura, Pineda ha desarrollado su obra entre diferentes experiencias profesionales y personales, pero reconoce en la literatura una presencia constante desde su infancia. En esta entrevista habla sobre el origen y sentido de Ya es suficiente, su experiencia como migrante, la relación emocional con una patria que cambia mientras se vive lejos y su decisión de abordar el deseo y el erotismo sin someterse a los prejuicios que todavía rodean estos temas.

También reflexiona sobre la muerte, la memoria histórica y la responsabilidad del escritor frente a la realidad que le ha tocado vivir. Al final, explica por qué las palabras “ya es suficiente” representan para él una liberación y una despedida, aunque la propia literatura se haya encargado de demostrarle que todavía no ha terminado de escribir.


Zarko Pinkas: A veces pienso que la poesía puede cumplir una función que va mucho más allá de lo estrictamente literario: puede ayudar a despejar esos tejidos sociales que se van llenando de silencios, traumas, resentimientos y olvidos. En Ya es suficiente aparecen precisamente la memoria, la pérdida, la migración, la violencia, la tristeza y el deseo. ¿Crees que la poesía puede contribuir a reconstruir esos tejidos sociales o su verdadero territorio sigue siendo, en última instancia, el individuo?

Grego Pineda : El territorio de la poesía es, en primera instancia, individual, y luego puede llegar un impacto social en la medida en que esa poesía coincida con el sentimiento, pensamiento o expectativas sociales y ser ella su propuesta ética y estética y un punto de encuentro. Y yo agregaría un elemento para concatenar los extremos de tu pregunta, la poesía es atemporal. Seguimos leyendo e identificándonos con los versos de Roque Daltón, Oswaldo Escobar Velado, Alberto Guerra Trigueros, César Vallejo, Sor Juana Inés de la Cruz, etc. Entonces, precisado lo anterior, yo estoy de acuerdo con tu pensamiento.

Zarko Pinkas : “Ya es suficiente” puede leerse como una frase de cansancio, pero también como una decisión, como el momento en que alguien reconoce que ya no quiere continuar viviendo de determinada manera. Incluso una de las lecturas del libro lo interpreta como un acto de afirmación y de cierre consciente. ¿En qué momento apareció realmente esa frase para ti: como una despedida, como un límite o como una manera de recuperar la libertad?

Grego Pineda : Hay un poema que se llama “Ya es suficiente” y es un inventario de mi vida. Los poemas se escribieron a través de 26 años y por eso la temática es muy diversa, siendo la mitad de ellos de tono sensual y erótico y el resto relacionados con la guerra de El Salvador, la migración, la tristeza, la separación, la soledad y la muerte. Las reflexiones implican la adaptación y renovación que se impone en diversas etapas de la vida.

Zarko Pinkas : Durante mucho tiempo hemos hablado del salvadoreño que vive fuera como el “hermano lejano”. Sin embargo, en tu literatura parece surgir una condición mucho más compleja: la de quien ya no pertenece por completo al país que dejó atrás, pero tampoco termina de pertenecer completamente al lugar donde vive. Tu propia experiencia migratoria terminó convirtiéndose en uno de los ejes centrales de tu obra. ¿Cuándo comprendiste que ese “estar entre dos mundos” no era solamente una experiencia personal, sino también una materia literaria?

Grego Pineda : “Estar entre dos mundos” es una experiencia vivencial, y genera una crisis existencial. En su momento, hubo que adoptar otra cultura e idioma, además de adaptarse a climas extremos. La experiencia de vida exigió mucha energía y toda la capacidad emocional y mental. Entonces tuve que posicionarme en ese remolino diario y proyectar una nueva vida, en el proceso la literatura me ayudó a encontrar un sentido y rumbo a lo que se vivía.

Zarko Pinkas : En algunos de tus poemas la relación con El Salvador se parece mucho a una relación amorosa herida. Hay afecto, pero también desencanto, ironía, reclamo y hasta una sensación de ruptura. ¿Crees que para quien emigra la patria termina dejando de ser un territorio geográfico para convertirse en una relación emocional que también puede deteriorarse?

Grego Pineda : Tu lectura de mis poemas es correcta, estoy de acuerdo, es todo eso que dices. Respecto a tu pregunta: Sí, de hecho, la patria como territorio se pierde, porque no lo habitas, no lo percibes en tu plano vivencial y por eso muta hacia el plano existencial. La Patria se fusiona en la totalidad de tus recuerdos y se tiende a idealizar y por no vivir en dicho país, uno se va perdiendo los cambios y acomodos sociales. Te quedas con una Patria estática que poco a poco se desdibuja, cambia, evoluciona, pero esas variables ya no las percibes como tu rutina, tu entorno. La patria se anida en el alma, sentimientos y recuerdos, pero en todo eso nada es estático, hay agitación siempre. Y como dices es una relación amorosa, pero muchas veces tormentosa. Yo no me fui del país buscando el sueño americano ni nada que parezca. La emigración fue obligada por las circunstancias coyunturales.

Zarko Pinkas : Hay una tradición literaria en la que hablar del cuerpo y del deseo ha servido para desafiar las convenciones de cada época. En Ya es suficiente, el erotismo no aparece simplemente como una provocación, sino como una forma de explorar la fragilidad, el deseo, el cuerpo y la relación con el otro. ¿Qué buscas realmente cuando escribes sobre el deseo?

Grego Pineda : Busco exactamente todo lo que tú acabas de decir, como una forma de explorar la fragilidad humana frente al poderoso, soberano, bellísimo y terrible amor, el deseo sexual que arrastra, te eleva o envilece, el cuerpo como templo que se profana para honrarlo y finalmente la reafirmación del yo en la medida en que nos relacionamos con el otro. ¿Qué busco cuando escribo sobre el deseo [sexual]?, busco entenderlo, siempre me ha seducido su embrujo, dominio, y el halo celestial y mefistofélico que tiene.

Busco exactamente todo lo que tú acabas de decir, como una forma de explorar la fragilidad humana frente al poderoso, soberano, bellísimo y terrible amor, el deseo sexual que arrastra, te eleva o envilece, el cuerpo como templo que se profana para honrarlo y finalmente la reafirmación del yo en la medida en que nos relacionamos con el otro. |

Zarko Pinkas : Muchas veces las personas que escriben sobre erotismo son calificadas de vulgares por sectores más reaccionarios, como si hablar del cuerpo fuera automáticamente caer en la pornografía. Sin embargo, me parece evidente que existe una diferencia entre erotismo y pornografía: una cosa puede utilizar la sexualidad como simple exhibición, mientras la otra puede convertir el deseo en experiencia estética, emocional e incluso filosófica. ¿Crees que esa confusión nace principalmente de los prejuicios del lector o piensas que el poeta también tiene alguna responsabilidad en demostrar, mediante su lenguaje, que está hablando desde otro territorio? ¿Hasta dónde tiene un escritor que explicarle al lector que escribir sobre sexo no significa necesariamente escribir pornografía?

Grego Pineda : Tu reflexión y pregunta son muy interesantes porque dices cosas ciertas. Publicar sobre erotismo es hartamente difícil por los prejuicios o mojigatería social. Y yo también los tuve antes de publicar tres poemas en particular, porque escribí sobre un tema tabú: la prostitución. Entonces sometí el corpus a una curaduría para decidir si lo publicaba y busqué a una connotada académica para que leyera el manuscrito y me recomendara qué publicar y qué no publicar e incluso le mencioné mis reservas sobre esos tres poemas. Pero su respuesta fue contundente y me dijo que había una propuesta estética e incluso ética sobre la prostitución femenina que siempre ha existido pero que nadie habla de ella. Y con su apreciación razonada entonces me animé a incorporarlas en el libro. ¡Ah!, también hay un poema sobre la eyaculación y lo hice bajo la sombra del pensamiento cartesiano.

Zarko Pinkas : También pienso que una poesía que incomoda no necesariamente ha fracasado. A veces ocurre exactamente lo contrario: consigue sacar al lector de un lugar demasiado cómodo y obligarlo a mirar aquello que preferiría no mirar. En tu libro hay textos que hablan del deseo, del cuerpo, del placer y de temas que todavía generan incomodidad. ¿Te interesa provocar esa reacción? ¿Crees que un poeta debe conservar la libertad de incomodar al lector, incluso cuando sabe que algunos pueden confundir transgresión estética con vulgaridad?

Grego Pineda : La poesía puede gustar o no, incomodar o no, pero es que cuando se escribe se piensa en la escritura per sé, en sentirse realizado con decantar el deseo de las musas, en leer el poema y sentirse complacido con él. Usualmente no se escribe pensando en el lector; esa valoración viene después cuando se publica y es en ese momento donde aparecen las reacciones, pero en cada caso, es hacia lo escrito y es El Poema el que debe defenderse solo. Es simpático que muchas personas dicen que La Poesía no sirve para nada, sin embargo, en épocas y lugares tan diversos, a los poetas se les persigue, expatria y hasta se les mata, por su producción poética. Entonces como ves, la poesía sí es poderosa, sirve, gusta, desagrada, invita, seduce, pero siempre genera una reacción. Si no genera nada, no es poesía.

Zarko Pinkas : Uno de los aspectos que más llama la atención de Ya es suficiente es la capacidad para decir mucho con muy pocas palabras. En algunos poemas la brevedad parece convertirse en una especie de golpe, donde el silencio termina completando lo que el poema apenas insinúa. ¿La brevedad es para ti una disciplina de escritura o llega un momento en que simplemente comprendes que ya no hace falta decir más?

Grego Pineda : Agradezco que hayas reparado en la brevedad de muchos de mis textos. En el proceso creativo me concentro en lo que siento que debo decir, hay una urgencia de plasmar un sentimiento, recuerdo o reflexión y todavía más, hay una desesperación íntima por crear una imagen que exprese o refleje lo que me ahoga en ese momento o que por días ha estado ronroneando en mi rutina hasta que lo escribo. Dejo descansar lo escrito por un mes y luego lo leo con curiosidad ajena para ver si hay algo dicho y en ese afinar y precisar la imagen escrita es que pulo palabra por palabra la imagen que pensé reflejar. Luego dejo otros tres meses y lo vuelvo a leer con ojo crítico y así sucesivamente hasta un año. Sin embargo, hay textos que ya nacen redondos y que no sufren cambios en las revisiones posteriores. Respeto mucho la palabra escrita y trato de no forzarlas, sino acomodarlas, que se besen, incluso que se casen.

Pensé dedicarme sólo a leer, lo cual he estado haciendo, y ya no escribir, pero hace un mes un poema me asaltó y logró burlarme y lo escribí. |

Zarko Pinkas : Vivimos una época en la que cierta poesía parece convencida de que mientras más oscuro sea el lenguaje, mayor será la profundidad. En cambio, una de las lecturas de tu libro destaca justamente que en tu escritura la sencillez es una conquista estética y no una limitación expresiva. ¿Te interesa que el lector comprenda lo que escribes o crees que la poesía necesita conservar siempre una zona de misterio?

Grego Pineda : Qué acuciosa tu observación sobre cierta poesía y sí, en efecto, yo he leído a algunos poetas que me es difícil “ver” sus imágenes o de entender lo escrito. Incluso hago un esfuerzo por tratar de comprenderlos y aún así no logró decodificar su propuesta estética. Y si como lector no logro descifrar lo que el poeta pretende decir, pues entonces, creo que hay un poema fallido o que se publicó sin estar maduro o debidamente terminado. Nunca dudo del talento del escritor pues advierto que hay algo que ha tratado de expresar, pero en muchos casos le faltó tiempo y lo publicó apresurado.

Zarko Pinkas : Hay una preocupación constante por el tiempo y la muerte en tu libro. En La medida de la Muerte, por ejemplo, la existencia aparece como un movimiento inevitable, y el tiempo es representado simbólicamente como una fuerza que no puede detenerse. ¿Escribir sobre la muerte ha cambiado tu manera de entender la vida?

Grego Pineda : Percibo que has leído con cuidado mi libro y te lo agradezco; tus comentarios reflejan que hemos “conectado” a través de la poesía y eso me alegra mucho. La muerte es un tema recurrente en la literatura en general y en la poesía en especial. Lo fue aún más en la época del romanticismo e inclusos en el modernismo y a mí me gusta muchísimo la literatura de esos movimientos literarios. Escribo sobre la muerte no por ella misma sino porque me interesa la vida, tanto el gozo, tristeza, pasión, entrega y de lo que haces con ella y en búsqueda de llegar al fondo de la vida, es inevitable toparme con la muerte que es un tema que la gente huye o le disgusta hablar o leer. Pero es que para mí es un punto de referencia desde el cual me permite tener una panorámica abarcadora y cuando otros ven un final, yo veo como un principio para comprender, valorar y vivir la vida sabiendo que no se es eterno y que en cualquier momento puedes ser sorprendido por algo que no te gusta o huyes enfrentar. Por eso dije en ese poema: “Una vida plena es un resguardo para la muerte plena”.

Zarko Pinkas : . En tu obra también aparecen hechos y heridas de la historia salvadoreña que pertenecen a una memoria que todavía no termina de resolverse. A veces pienso que la literatura cumple una función que los discursos oficiales no pueden cumplir: conservar aquello que una sociedad podría terminar olvidando. ¿Consideras que el escritor tiene una responsabilidad frente a la memoria histórica, incluso cuando esa memoria resulta incómoda para el poder o para la propia sociedad?

Grego Pineda : La presencia del alma nacional atraviesa transversalmente mi obra, tanto narrativa como poética. El escritor tiene y debe tener una responsabilidad consigo mismo, con la palabra escrita, con su honesta y tormentosa relación con la literatura como consumista y creador. Y como es comprensible el poeta no vive en una burbuja y aunque sufriera crisis existenciales, aún en éstas, el contexto sería el entorno social, la relación con “el otro”, entonces la producción poética refracta la época, pero no se escribe por la época misma sino por la necesidad del escritor de explicarse, entender o sobrevivir en el momento histórico que le ha tocado vivir. Tenemos poetas: César Vallejo, Roque Dalton, Charles Baudelaire etc., Y escritores: Víctor Hugo, Charles Dickens, Alejandro Dumas, Vargas Llosa, Clorinda Matto de Turner, Dostoievski, etc.

Zarko Pinkas : Hay una veta muy fuerte de crítica en tu poesía. Tu escritura no parece querer quedarse únicamente en la intimidad, sino que muchas veces convierte esa intimidad en una forma de interrogar la sociedad, sus contradicciones y sus discursos. Ahí el poeta parece encontrarse con el ciudadano. ¿Dónde termina para ti el poeta y dónde comienza el hombre que siente la necesidad de cuestionar la realidad que le tocó vivir?

Grego Pineda : Pues, refrendo lo que acabas de decir. Vivir me aflige porque es un breve espacio de tiempo donde debemos de hacer lo mejor que podamos, es decir, tenemos una responsabilidad que va contra el tiempo de caducidad. Y desde chico el entorno se me hizo extraño y la conducta humana me era misteriosa y lo que sucedía estaba tan fuera de mi control, que busqué en la literatura una manera de explicarme el mundo, la naturaleza humana, el derrotero de la Historia que es pendular, el mar de pasiones que conforman y definen a una persona, el torbellino de pensamientos que está en constante movimiento, por eso antes que ser escritor, he sido un apasionado lector y poco a poco fui sintiéndome cómodo con la vida y sin colisionar mucho con el otro, pero es que mi casa existencial fueron las alternativas que me ofrecían los libros leídos y si bien es cierto que la literatura refracta la realidad también es cierto que la luz que provoca en el entendimiento del lector puede ser una guía o un elemento a considerar para entender tu lugar en el universo.

Zarko Pinkas : Tu trayectoria reúne mundos que, en apariencia, pertenecen a territorios muy diferentes: Derecho, diplomacia, academia y literatura. La biografía muestra precisamente ese cruce entre el jurista, el diplomático, el académico y el escritor. ¿Cuál de esos Gregos terminó imponiéndose cuando te sentaste a escribir Ya es suficiente? ¿O, en realidad, el libro es el resultado de todos ellos hablando al mismo tiempo?

Grego Pineda : El libro se escribió en el lapso de veintiséis años y refleja todas las etapas que has mencionado, pero algo en común es que están en la rama de las ciencias sociales y humanísticas. He vivido como he podido no como he querido, pero no por falta de ganas o esfuerzo, sino porque a pesar de mi entusiasmo y empeño, la vida, como manojo de circunstancias, es como un río que a veces es pacífico, pero a veces se crece y arrastra y lleva hacia algún punto inesperado en el cual, sin duda, tienes que retomar y retomarte y reemprender. Pero lo que sí ha sido determinante y constante en mi existencia es la Literatura, porque leo desde niño y no recuerdo ningún momento donde no estaba leyendo algo o a alguien. Luego fui Abogado y Notario y ejercí, migré a Estados Unidos, trabajé once años en la Industria de la Construcción, ahora soy profesor de español a Diplomáticos Estadounidenses, a los cincuenta años de edad, vinieron los Estudios de Maestría en Literatura Hispanoamericana y logré escribir y publicar una investigación académica de calado en la historiografía literaria peruana sobre Clorinda Matto de Turner. La Diplomacia fue una oportunidad para aplicar lo aprendido y vivido en servicio a la nación salvadoreña tan añorada y querida. He publicado varios libros y muchos artículos en diversos medios. Cuando escribo hablan varias voces.

Zarko Pinkas : Mariana Libertad Suárez observa algo que me parece particularmente interesante: en tu escritura conviven el poeta y el crítico, el hombre que investiga la tradición literaria y el hombre que necesita confesar aquello que no puede explicar desde el análisis. ¿Necesita el poeta desprenderse alguna vez del académico y del intelectual para poder escribir, o crees que ambas voces se alimentan mutuamente?

Grego Pineda : El poeta no necesita al académico ni al intelectual para escribir. Y aunque parezca contradictorio también creo que tales voces se alimentan mutuamente. Me explico: cuando se está en el proceso primario de creación lo que interesa es expresar por escrito lo que te aflige, lo que te es urgente expulsar, lo que es necesario explicarte, aclararte, entender. Pero luego viene el proceso de revisión, pulir, filtrar y en esta etapa el académico y crítico cuentan mucho. El problema mayor es lograr el balance entre estas convivencias porque a veces el crítico exige romper lo escrito pero el académico sugiere prudencia y revisión y la inspiración del poeta exige comprensión y entendimiento. Esta convivencia a veces se vuelve reñida y el debate interno se torna encarnizado. Ahora comprenderás que, si el libro se escribió a través e 26 años, lo publicado es muy poco. Es la síntesis de esas interminables batallas personales entre los roles vividos y que la Doctora Suárez, crítica literaria, logró decir en el prólogo y una reseña que publicó.

Zarko Pinkas : Quisiera terminar con una pregunta que quizá sea menos literaria y más humana. Después del amor, la pérdida, la migración, la memoria, el desencanto y ese diálogo permanente con El Salvador y contigo mismo, ¿qué queda cuando finalmente uno puede decir “ya es suficiente”? ¿Queda silencio, queda paz, queda otra forma de comenzar o queda, simplemente, la certeza de que todavía hay mucho por escribir?

Grego Pineda : Gracias por la pregunta y el contexto que le das. En mi caso, decir “Ya es suficiente”, es como una liberación, es como una despedida amigable y llena de agradecimiento: a la vida, a la literatura, a lo experimentado, a lo sufrido o gozado, a la soledad que me permitió escucharme, pero también a la sociedad que me permitió compartirme. Decir, a través de mi literatura, “Ya es suficiente”, es quebrar mis lanzas en público y seguir existiendo con la convicción de que ya viví y que estoy listo para llegar a la otra orilla y abrazar a la muerte como el extremo de algo que pudo ser bonito o feo y que se llenó con lo mejor que pude, pero con la convicción plena de que al menos lo intenté, no sé si lo logré, pero en todo caso no fue por falta de compromiso. Pensé dedicarme sólo a leer, lo cual he estado haciendo, y ya no escribir, pero hace un mes un poema me asaltó y logró burlarme y lo escribí. Unos amigos artistas salvadoreños residentes en Canadá me han pedido que estudie y escriba una valoración de su obra y no pude decirles que no, así que la escritura sigue avasallándome, ni modo. Así ha sido ella en mi vida: imperiosa.

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Zarko Pinkas-Ramírez
Zarko Pinkas-Ramírez
Periodista y publicista chileno. Egresado de Magíster en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y licenciatura en Periodismo y Comunicaciones de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas.

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