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sábado, 27 de noviembre del 2021

El youtuber de la guerra de Colombia

La guerra colombiana, sigue llegando a escenarios cotidianos como las redes sociales, escenario nada inofensivo en materia de conflictos

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Desertó un soldado del Ejército Nacional para irse al otro ejército, el de liberación nacional. Ha sido un boom en redes y medios locales y nacionales de información el video del exsoldado Luis Carlos Carrillo donde explica el porqué decidió irse para la guerrilla el pasado martes 15 de octubre.

Se muestra defraudado por el tipo de personas que encontró en la institución. Drogadictos, ladrones como también mandos que les ordenaban apoyar grupos paramilitares en el territorio araucano, además del ya conocido mal trato hacía los soldados rasos que ingresan (o los ingresan) junto a la corrupción entre sus superiores. Nada nuevo en esa institución. Sin embargo, lo novedoso del caso Carrillo es su aparición en la opinión pública y el impacto mediático que ha logrado el perfil de YouTube y Twitter Oriente Rebelde, voz oficial del Frente de Guerra Oriental del ELN que opera en el departamento de Arauca al publicar este video.

La guerra colombiana, sigue llegando a escenarios cotidianos como las redes sociales, escenario nada inofensivo en materia de conflictos. La respuesta oficial de la Octava División del Ejército Nacional sobre el exsoldado demuestra el jaque que hizo la guerrilla a su imagen pública utilizando las Tics, buscando como cualquier adversario que recibe un golpe del contrario, limpiar su imagen y responder al ataque.

Entre sus contra-argumentos están: “este video es parte de una campaña de desprestigio en contra del Ejército Nacional, realizada por el grupo armado organizado”, ¿están insinuando que el muchacho hacia parte de la guerrilla y el video fue planeado? Con la corta estadía en Saravena (municipio de donde es Carrillo) conocí a un hombre que pagó servicio militar obligatorio en este municipio y no dudó dos veces en decirme que sus propios compañeros y mandos lo tildaban de guerrillero por el simple hecho de ser de esa tierra llanera.

En los diferentes paros locales que cubrimos con la emisora comunitaria, era común oír a los campesinos que tanto soldados como policías les gritaban “guerrillos” por estar protestando en la carretera. Además, era normal escuchar en tono burlesco de algunos periodistas de otras emisoras locales, que el ser parte del movimiento social era sinónimo de ser guerrillero. El argumento del Ejército Nacional, para el caso de Arauca refleja la cultura de estigmatización que esta institución ha ayudado a imponer entre sus habitantes de no ver araucanos ni araucanas, sino subversivos en chanclas y sin fusil.

El otro argumento es: “Se continuarán fortaleciendo los procesos de selección para garantizarle al pueblo colombiano que los jóvenes que se incorporen a prestar el servicio militar obligatorio, sean ciudadanos de bien para que al máximo este tipo de eventos no se vuelvan a presentar”. Al leer esto me llega a la mente la imagen del muchacho baleado por un soldado en La Lizama (Santander) el 28 de julio de este año. Lo quisieron mostrar las fuerzas militares, gobierno nacional y empresas privadas de información como un acto de defensa del uniformado por los ataques del joven. Luego se conoció la versión de los familiares de la víctima, donde explicaban los problemas que venía teniendo el joven con el soldado por temas de compra y venta de drogas y amenazas del uniformado al finao.

Como también me recuerda, el chantaje de miembros del Ejército a una joven de quitarle a sus dos hijos si denunciaba el robo que estos uniformados le hacían de una plata ahorrada, en el marco de la captura ilegal contra su esposo excombatiente subversivo. Y de la violación a una señora en una finca en Fortul (municipio vecino de Saravena) a manos de miembros de un batallón del Ejército Nacional cerca de su finca.

¿De verdad la institución castrense mejorará su método de elección o será una política institucional reproducir las conductas violentas para defender a toda costa sus intereses?

En el marco de un conflicto armado, hay que reconocer que el video de Carrillo junto a combatientes del ELN es un golpe fuerte a su enemigo, el Estado. Lo hicieron en el terreno de las redes sociales donde el control de las Fuerzas Militares es nulo y aprovecharon el carácter de red que tienen para hacer llegar los argumentos del exsoldado a miles de [email protected] El lenguaje sencillo y cotidiano del muchacho implica un acercamiento con el público y porque no decirlo, generar una empatía con aquellas personas que conocieron y vivieron las prácticas denunciadas en el video, pero además con aquellas que opinan que las Fuerzas Militares aplican las violencias y corrupción como políticas internas de adoctrinamiento.

La legitimidad de las Fuerzas Militares ha sido otro blanco golpeado, con bastante eco entre la sociedad porque quien lo explica no es una organización defensora de Derechos Humanos ni la emisora local que recibe una denuncia de una víctima del ejército. Proviene de un soldado, de alguien que estuvo dentro y salió después. Este junto al rearme de una fracción de las FARC, considero son dos golpes fuertes a la legitimidad del Estado y al actual gobierno nacional en el marco del conflicto armado, pues pone en la opinión pública el relato de un gobierno nacional incapaz de cumplir con el programa de gobierno expuesto en la campaña presidencial en relación a la paz.  

A pesar de ser quitado el video en Youtube por “infringir la política sobre contenido explícito o violento” de esta plataforma, Carrillo se regó como la pólvora entre los celulares, pantallas y periódicos del país moviendo fibras y despertando debates como cualquier youtuber; madrasos y admiraciones estará recibiendo a su nombre en una guerra que no deja de sorprender por los secretos a voces que contiene, pero pocos se atreven a destapar.

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Wilmar Harley Castillo
Comunicador social, especialista en Política Pública para la Igualdad; comunicador de la Coordinadora Nacional Agrario de Colombia. Columnista y comunicador de ContraPunto
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