Por Redacción ContraPunto
El Salvador enfrenta un desafío demográfico que refleja las desigualdades territoriales y las diferencias en las oportunidades de desarrollo económico. Mientras algunos distritos del área metropolitana de San Salvador presentan condiciones favorables para aprovechar el llamado bono demográfico, municipios del oriente del país, como San Gerardo, en San Miguel, y Concepción de Oriente, en La Unión, registran elevados niveles de dependencia poblacional que limitan sus posibilidades de crecimiento.
Un estudio del Banco Central de Reserva (BCR), basado en los resultados del Censo de Población 2024 y la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), identifica a ambos distritos entre los que enfrentan mayores dificultades para aprovechar las ventajas económicas que puede ofrecer una población en edad productiva. El análisis contó con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Una elevada carga para la población productiva
De acuerdo con el estudio, San Gerardo registra una razón de dependencia demográfica de 83.1 personas dependientes por cada 100 personas en edad de trabajar. Concepción de Oriente ocupa el segundo lugar, con 80.5.
Estas cifras superan ampliamente el promedio nacional, situado en 58 personas dependientes por cada 100 personas en edad productiva.
La razón de dependencia demográfica mide la relación entre la población que generalmente no se encuentra en edad de trabajar —principalmente menores de 15 años y adultos mayores— y aquella que se encuentra en edades potencialmente productivas. Un indicador elevado supone mayores necesidades de cuidado, educación, salud y protección social en relación con el tamaño de la población en edad laboral.
Aunque estar en edad de trabajar no significa necesariamente tener empleo, una elevada proporción de personas dependientes puede aumentar la presión económica sobre los hogares y reducir sus posibilidades de ahorro e inversión, especialmente cuando existen pocas oportunidades de trabajo formal.
Después de San Gerardo y Concepción de Oriente, el listado de distritos con mayores niveles de dependencia incluye a Yamabal, en Morazán, con 79.7; El Sauce, en La Unión, con 79.6; y San Luis de La Reina, en San Miguel, con 77.
La emigración juvenil y la falta de oportunidades
El estudio señala factores demográficos y económicos que ayudan a explicar las diferencias entre el oriente salvadoreño y los centros urbanos del país.
Uno de ellos es la mayor fecundidad registrada en determinadas zonas orientales en comparación con los promedios urbanos. Esta situación se traduce en una proporción importante de menores de 15 años que necesitan servicios educativos, atención sanitaria y cuidados familiares.
A ello se suma la migración de jóvenes en edades productivas, particularmente entre los 15 y 35 años, hacia el extranjero o hacia los principales centros urbanos en busca de empleo, educación y mejores condiciones de vida.
La salida de esta población modifica la estructura demográfica de las comunidades de origen. Mientras los jóvenes buscan oportunidades fuera de sus localidades, en los territorios de origen permanece una proporción significativa de niños y adultos mayores que requieren apoyo económico y servicios públicos.
Las limitaciones del empleo formal y de las actividades productivas también dificultan que la población que permanece en estos distritos se incorpore plenamente a la economía. En consecuencia, un número reducido de personas ocupadas puede terminar sosteniendo económicamente a una cantidad considerable de dependientes.
Esta combinación plantea un reto que no se limita a las cifras demográficas: también involucra la distribución territorial de las oportunidades económicas, el acceso a la educación y la capacidad de las comunidades para retener a su población joven.
Los distritos urbanos muestran mejores condiciones
En contraste con la situación del oriente, algunos distritos del Área Metropolitana de San Salvador registran razones de dependencia considerablemente menores.
Ayutuxtepeque presenta un indicador de 48.8 personas dependientes por cada 100 personas en edad productiva, seguido de Tonacatepeque, con 49.3, y Colón, con 49.6.
Estas cifras reflejan una estructura poblacional relativamente más favorable para aprovechar el bono demográfico, aunque por sí solas no garantizan mayores niveles de empleo, ingresos o bienestar.
El bono demográfico se produce cuando la población en edad de trabajar representa una proporción elevada respecto de los grupos dependientes. Esta estructura puede impulsar el crecimiento económico si existen empleos suficientes, educación de calidad, capacitación laboral, inversión productiva y condiciones que permitan a la población incorporarse a actividades de mayor productividad.
Sin estas condiciones, la ventaja demográfica puede desaprovecharse, incluso en territorios donde la proporción de personas en edad laboral es elevada.
El reto de convertir la población en una oportunidad económica
Los resultados del BCR ponen de relieve la importancia de considerar las diferencias territoriales al diseñar políticas públicas de desarrollo.
Para distritos como San Gerardo y Concepción de Oriente, el desafío consiste en ampliar las oportunidades económicas locales, fortalecer la educación y la formación técnica, mejorar la infraestructura y promover actividades productivas capaces de generar empleos estables.
También resulta fundamental atender las necesidades de la población infantil y de los adultos mayores, al tiempo que se crean condiciones para que los jóvenes puedan desarrollar sus proyectos de vida sin verse obligados a emigrar por falta de alternativas.
La inversión pública y privada, el acceso al financiamiento y el fortalecimiento de las actividades agrícolas, comerciales y de servicios podrían contribuir a diversificar las economías locales. Sin embargo, el impacto de estas medidas dependerá de su continuidad, alcance y capacidad para generar oportunidades sostenibles.
La brecha entre los distritos con mayor y menor dependencia demográfica muestra que el desarrollo del país no avanza necesariamente al mismo ritmo en todos los territorios. Mientras los centros urbanos cuentan con una estructura poblacional potencialmente más favorable, varias comunidades orientales enfrentan una combinación de dependencia elevada, emigración juvenil y limitaciones laborales.
El desafío para El Salvador es transformar su estructura demográfica en una oportunidad de desarrollo compartido. Aprovechar el bono demográfico requiere algo más que contar con personas en edad de trabajar: exige empleos dignos, inversión, educación y condiciones que permitan a la población participar de manera efectiva en la economía.
Fuente: Estudio del Banco Central de Reserva (BCR), con datos del Censo de Población 2024 y la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), con apoyo del UNFPA y el BID.


