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sábado, 23 de octubre del 2021

El Profe insiste en la organización

El Profe es un profesor universitario salvadoreño que estudió su post grado en Chile, se casó con una chilena, cuando se produjo el golpe de estado contra el Presidente Salvador Allende fue capturado por miembros de la Fuerza Armada, habí­a asumido la representación de los cientos de presos polí­ticos del sexo masculino que se encontraban en la Penitenciaria de Arica, Chile.

El Profe tardó tres dí­as en reponerse de la paliza que habí­a ordenado el oficial de la fuerza armada, para que los otros presos polí­ticos entendieran que debí­an de cumplir disciplinadamente las reglas de la prisión.

El liderazgo del Profe se habí­a consolidado y el grupo de dirección de los presos polí­ticos poní­a mucha atención en sus recomendaciones: la fuerza armada poseí­a información de inteligencia sobre los preparativos para defender militarmente el proceso revolucionario, que habí­a venido impulsando la Unidad Popular; en los interrogatorios se debí­a  tener  como fundamento la verdad de los hechos, ya que nos proponí­amos una tarea que nos debe hacernos sentir orgullosos; no revelar la identidad de personas que posiblemente se encontraban en libertad;  en caso de una exigencia violenta de revelar nombres de involucrados en organizaciones de defensa de la revolución, solo mencionar nombres de personas que ya se encontraban en prisión; no conversar con otros reos sobre los preparativos militares que se habí­an hecho para defender la revolución; identificar quienes eran los otros reos que pertenecen a la misma organización polí­tica que se encuentran en esa cárcel;  hacerse la idea de que el perí­odo de prisión serí­a largo, posiblemente varios años; encontrar formas de utilizar la mente en otras cosas como el significado de las palabras, recordar cuentos y novelas, inventar juegos; lograr obtener una forma de comunicación  con las mujeres que se encontraban en la misma prisión; averiguar si existen las organizaciones polí­ticas de izquierda y la forma de comunicarse con ellas; insistir ante los responsables militares de la prisión sobre las visitas familiares, servicio médico y medicinas, así­ como que existan dos horarios para realizar las necesidades fisiológicas mayores (en la mañana y en la tarde); nombrar responsables de cada una de las celdas, así­ como de apoyo espiritual o para mantener un buen estado de ánimo y de recreaciones.

En la reunión de la dirección de los presos polí­ticos, realizada en el patio para tomar el sol,  se decidió: no discutir posibilidades de evasión o de escape de la prisión, por no existir condiciones para ello; nombramiento de responsables en cada celda; dos reglas de convivencia (respeto mutuo y solidaridad); analizar más detenidamente el caso del compañero socialista sin partido.

El compañero socialista sin partido era un obrero de la industria de automóviles (era uno de los tres  obreros que se encontraban en esa prisión, es decir el 1 % de los reos polí­ticos), muy buena persona, con gran convicción revolucionaria, con una sólida base filosófica, era llevado a interrogatorios con mayor frecuencia que a los demás, en algunas ocasiones lo habí­an golpeado por no identificar la organización polí­tica a la que pertenecí­a y se identificaba como socialista sin partido. El grupo de dirección aprobó que el Profe conversara directamente con él, aprovechando la ocasión que los sacaban al patio.

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