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martes, 18 agosto 2026

El Poemar de Luis Melgar

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Rubén Aguilar Valenzuela |

El 18 de septiembre de 2025, en la Casa Jesús Reyes Heroles, Alcaldía de Coyoacán, Ciudad de México, se presentó el libro El Poemar, del poeta salvadoreño Luis Melgar Brizuela (Suchitoto, 1943-San Salvador, 2024). Obra póstuma que recoge una selección de su poesía realizada por él mismo.  

Ahora El Poemar en México. Presentación del Poemario Póstumo de Luis Melgar Brizuela (México, 2026) reúne las presentaciones que hicieron ese día, la primera es el texto de la periodista Ivonne Melgar, hija del poeta.

En su intervención ofrece datos de la historia de sus padres, del trabajo que Luis hizo de reunir su poesía, con obras desde 1968, que quería publicar para celebrar su cumpleaños 80, el 11 de septiembre de 2023, pero con su publicación, que ya no pudo hacer por su enfermedad.

La segunda son las palabras de su compañera de toda la vida, Cándida Navas, Cande, a la que están dedicados algunos de los poemas, habla de los años que ellos con sus hijas vivieron en México en calidad de exiliados, y la fundación que Luis hizo, en su estancia en México, de la Brigada Cultural Roque Dalton.

A mí me tocó hacer la tercera presentación, y hablo de mi larga relación con la familia Melgar Navas, y mi acercamiento a la poesía de Luis, reunida en El Poemar, con 101 poesías que son parte de 13 libros, que fueron escritas entre 1968 y 2022, unas en El Salvador y otras en México.

Describo los que considero son los cuatro caminos que Luis siguió en la elaboración de su obra: El del humanismo; El del compromiso político; El de la cultura mesoamericana, y el de Dios. Digo que para mí lo más sugerente de su obra es la relación entre la religión de los pueblos ancestrales de Mesoamérica y la Teología de la Liberación, que le ofrecen las palabras para él gritar en tono profético “que llegue la justicia y el fin de la opresión de los pobres que son hijos de Dios”.

El periodista salvadoreño-mexicano, Víctor Flores, la cuarta presentación, ofrece un análisis de la obra poética de Luis, y subraya la importancia que tiene la alusión permanente al mar, que es “un guiño que nos remite que nos remite a la conexión oceánica de nuestra tierra natal”.

En su análisis, a partir de tres poemas de Luis, lo ubica como un iconoclasta, “que detesta el culto a los líderes iluminados y todopoderosos”; un escéptico nato, “que sospecha de la posibilidad de acercarse a verdades absolutas”; y “en medio de aquella oscuridad, Luis enarbolaba la esperanza”.

La quinta presentación es de Rubén Moreira Valdez, en su análisis dice que considera conoce al autor por cuatro razones: Es salvadoreño y en mis años en la universidad en Saltillo traté con salvadoreños que venían a estudiar; he estado en El Salvador; lo conozco por su hija Ivonne, y por que he leído su poesía.

De su lectura dice que en la poesía de Luis “se descubre la predilección por lo latinoamericano, el fervor por la lectura, la curiosidad inquebrantable, los valores y en especial el amor al prójimo, en especial particularmente a ese que es humilde y olvidado”.

De Consuelo Saizar es la sexta intervención, y en ella celebra que “en un mundo saturado de ruido, donde las palabras a menudo se diluyen en la prisa o se endurecen en la discordia, la poesía emerja como un acto de convocatoria, un espacio de resistencia, un refugio donde el lenguaje recupera su capacidad de nombrar, de conciliar, de imaginar”.     

Y de la poesía de Luis dice que “se convierte en un archivo vivo de la resistencia, un testimonio de la violencia sistemática que devastó El Salvador, pero también la dignidad que se calzó contra ella. Leer estos versos es recordar que la poesía, como decía Roque Dalton, es un arma cargada de futuro”.

De Gilda Melgar, es el Prólogo, donde cuenta que después de la muerte de su padre, la “familia descubrió que preparaba ya una antología de su obra poética, con motivo de su entonces próximo 80 cumpleaños (…)”.

Y que, a ella y a su hermana, pero sobre todo a su madre, “brindó la oportunidad de hacer valer su voluntad y embarcarnos en un proyecto amoroso para honrar su deseo y su legado”, y que espera que “la poesía de mi padre resuene en la mente y el corazón de mi estirpe, así como en aquellos que creen en la poesía como un arma y una tabla de salvación”.    

                


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Rubén Aguilar Valenzuela
Rubén Aguilar Valenzuela
Columnista y analista de ContraPunto. Doctor en Ciencias Sociales, con una Licenciatura y Maestría en Sociología y Estudios de Desarrollo Institucional; exfuncionario del gobierno mexicano.

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