Redacción ContraPunto|
Los tres primeros lugares del Certamen Voces de ContraPunto, dedicado en esta convocatoria al género de terror, recibieron sus reconocimientos durante un encuentro en el que también conversaron sobre las historias que presentaron, sus procesos creativos y la importancia de continuar escribiendo.
Carlos Rosales, ganador del primer lugar con Turno nocturno; José Evenor Saavedra , segundo lugar con La culpa; y Luis Rodríguez, tercer lugar con A los muertos no hay que tenerles miedo, recibieron sus reconocimientos durante una actividad que permitió conocer algunos aspectos de las narraciones y de las circunstancias que llevaron a sus autores a escribirlas. Los cuentos serán publicados esta semana, por lo que durante la conversación se evitó revelar detalles que pudieran anticipar sus respectivas tramas.
El encuentro contó con la participación de Carlos Santos, en representación del jurado; Santiago Consalvi, Director del Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI); Juan José Dalton, director del periódico ContraPunto; y Zarko Pinkas, editor de sección de cultura de ContraPunto y miembro de los organizadores del certamen. La entrega de los reconocimientos se convirtió también en un espacio de conversación alrededor de la escritura y del propio género de terror, a partir de las experiencias de los tres autores.
Durante una mesa redonda, Carlos Santos hizo una valoración de las tres narraciones y destacó la dificultad que representó para el jurado decidir el orden de los primeros lugares. Explicó que los cuentos presentaban propuestas diferentes y que la elección entre el primero, segundo y tercer puesto no había sido sencilla, precisamente por la capacidad creativa demostrada por sus autores.
Santos aprovechó la conversación para recomendar a los tres ganadores que continuaran escribiendo. Consideró que obtener un reconocimiento en un certamen no debería significar el cierre de un proceso, sino un estímulo para seguir desarrollando la escritura y buscando nuevas historias.
Desde su experiencia como lector, recordó que a lo largo de los años se ha encontrado con narraciones de autores salvadoreños que le han parecido excelentes y que, sin embargo, después de publicar o escribir un cuento dejaron de hacerlo. Esa experiencia, explicó, le ha llevado en ocasiones a preguntarse qué ocurrió con esas personas y por qué no volvieron a escribir después de haber demostrado una capacidad que podía haber dado lugar a nuevos trabajos.
La recomendación de Santos fue, por ello, que los tres autores no dejaran sus textos como una experiencia pasajera. El certamen, señaló, puede ser una oportunidad para reconocer una capacidad que merece seguir desarrollándose.
Juan José Dalton también expresó su agradecimiento a las personas que participaron en esta convocatoria y felicitó a los ganadores por el desarrollo creativo de sus narraciones. Destacó el valor de los escritos recibidos y la importancia de que los autores encuentren espacios donde puedan compartir su trabajo y someterlo a la lectura y valoración de otras personas.
La conversación se desplazó también hacia una cuestión más amplia: las razones por las que algunos escritores terminan abandonando la creación literaria. Zarco Pinkas planteó que, en muchas ocasiones, las personas esperan que la escritura les permita vivir exclusivamente de su trabajo como poetas o escritores. Sin embargo, señaló que esa posibilidad resulta difícil en el contexto latinoamericano, donde la literatura se enfrenta a las condiciones de un mercado regido por la oferta y la demanda y en el que resulta complicado sostener una vida únicamente a partir de la creación literaria.
Para Pinkas, esa dificultad no debería convertirse necesariamente en una razón para abandonar la escritura. Durante su intervención sostuvo que escribir también puede responder a una necesidad personal, relacionada con el amor propio, la dignidad y la posibilidad de reconocerse a uno mismo. La escritura, desde esa perspectiva, no depende únicamente de la posibilidad de convertirse en una profesión rentable, sino que puede tener una función íntima en la vida de quien escribe.

Pinkas relacionó esa experiencia con la dimensión interior del ser humano y planteó la escritura como una forma de catarsis. Escribir permite, según explicó, sacar aquello que permanece dentro de nosotros, expresar conflictos y liberar algunos de esos “demonios” que cada persona puede cargar en su interior. Desde esa perspectiva, continuar escribiendo puede ser también una manera de mantenerse en contacto con uno mismo.
Los ganadores tuvieron igualmente la oportunidad de explicar de dónde surgieron sus respectivas historias. Carlos González, quien obtuvo el primer lugar con Turno nocturno, compartió algunos detalles de la manera en que comenzó a desarrollar la narración. Explicó que inicialmente había pensado situar la historia en un hospital y que, a partir de esa primera idea, fue construyendo el relato hasta llegar a la versión presentada al certamen. Durante la conversación evitó adelantar elementos centrales de la trama, precisamente porque el cuento será publicado esta semana.
José Evenor Saavedra, segundo lugar con La culpa, habló sobre la inspiración que estuvo detrás de su narración. También, para él, es parte del proceso dejar reposar lo escrito, regresar posteriormente a la historia y volver a leerla con cierta distancia. Esa revisión puede permitirle encontrar nuevos elementos y continuar construyendo una narración que no considera completamente cerrada.
Luis Rodríguez, tercer lugar con A los muertos no hay que tenerles miedo explicó que la historia tiene una relación directa con Izalco, de donde es originaria su madre. Esa cercanía con el lugar fue uno de los puntos de partida que encontró para desarrollar el relato y le permitió imaginar una situación situada en ese entorno.
Rodríguez comentó durante el encuentro que le resultaba especialmente atractivo trabajar literariamente con esa circunstancia y trasladarla a una narración de terror. El resultado es un cuento que desarrolla una situación con una carga narrativa profunda y que conduce hacia un cierre particularmente interesante, uno de los elementos que contribuyó a darle personalidad a la propuesta presentada al certamen.
Las narraciones serán publicadas integras esta semana para compartirlos con los lectores de ContraPunto en la sección de cultura.
La conversación entre los autores, el jurado y los organizadores permitió así que la entrega de reconocimientos se transformara en algo más que un acto de premiación. El encuentro puso sobre la mesa las distintas maneras en que puede surgir una historia, las dificultades que acompañan a quienes deciden dedicarse a escribir y la necesidad de preservar la práctica de la escritura incluso cuando las condiciones del mercado literario no permiten convertirla en una forma estable de sustento.
Con la entrega de los reconocimientos a Carlos González, José Evenor Saavedra y Luis Rodríguez, Voces de ContraPunto cierra esta nueva convocatoria dedicada al género de terror. Los tres primeros lugares quedan ahora vinculados a tres narraciones que serán compartidas con los lectores esta semana, mientras que la conversación sostenida durante la entrega dejó también una invitación que trascendió el resultado del certamen: continuar escribiendo y permitir que esas historias encuentren nuevos caminos después de haber sido puestas sobre el papel.
















