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domingo, 25 de julio del 2021

El poder de los de abajo, el poder de la vida

El 29 de marzo de 2017 es un dí­a que ha entrado a la historia de nuestro paí­s. Pero hablo de la verdadera historia, la historia que empujan los siempre vencidos, los olvidados, los descalzos, los desarrapados, lo de abajo. Esa historia nuestra. Ese dí­a, fruto de años de lucha popular organizada, se aprobó una ley que prohí­be definitivamente la explotación minera en nuestro paí­s, siendo el primer paí­s en Latinoamérica en prohibirla.

Ese hecho histórico significa, al menos, tres cosas: primero, que es posible detener el proyecto desmedido e inhumano de acumulación del capital. Segundo, significa que la vida se ha puesto al centro, la vida humada y no humana, que este pueblo se aferra a vivir, y que por eso despreciamos la lógica extractivista. Y, en tercer lugar, representa la fuerza del poder que se construye desde abajo, la dignidad insurrecta que germina y se expande, cuando el pobre cree en el pobre.

La amenaza latente de las empresas transnacionales, con la lógica de ampliar sus mercados para la acumulación de capital, está impulsando el modelo extractivista a nivel mundial, lo cual está deteriorando la biodiversidad y ocasionando conflictos ambientales, desalojos de las comunidades de sus territorios, y asesinatos de quienes se oponen como una manera de intimidar. En El Salvador les hemos dicho no queremos minerí­a, no queremos extractivismo, porque el desarrollo no es eso, no es matar la naturaleza, es cuidarla. Optamos por la vida y no por la muerte del capital.

Un pueblo pequeño, pero con una dignidad inmensa de la gente humilde, se ha convertido en un ejemplo de dignidad rebelde y amor a la vida, amor a los cerros, a las montañas, a los rí­os, a los pájaros, a las flores. Es necesario, también, que en toda Centroamérica y en el mundo se prohí­ba la explotación de los bienes comunes de la naturaleza.

Y lo más importante este ha sido un  triunfo de los más de diez años de lucha de las comunidades organizadas del norte del paí­s, de Cabañas, Chalatenango, un triunfo de los humildes. Desde 2014 a 2017 se realizaron 5 consultas populares en 5 municipios (Arcatao, San José Las Flores, San Isidro Labrador, Nueva Trinidad y Cinquera) que serí­an afectados directamente, en todos triunfó el No a la minerí­a. Es así­, que se ha puesto de manifiesto la fuerza de lo que los zapatistas llaman que el pueblo mande y el gobierno obedezca, porque esa es la verdadera polí­tica, la democracia real. Sobre todo, ha sido fruto de la sangre derramada, la sangre de cinco compañeros y compañera que fueron asesinados por oponerse a la minerí­a;  pero su sangre se convirtió en semilla.

Además de enfrentar al monstruo, a la hidra, a la par de resistir, hay que crear, crear otra realidad. Porque al capitalismo se le detiene ahí­, sembrando vida, sembrando la alegrí­a rebelde e insumisa. Sembrando otra polí­tica, otra economí­a, otro modo de relacionarnos con la naturaleza, sembrando otra vida posible. Aquí­ se respira lucha, que se siga respirando por mucho tiempo.

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