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martes, 27 de julio del 2021

El Planeta de los Simios Polí­ticos (I)

La trilogí­a moderna del Planeta de los Simios (Rupert Wyatt: ‘Rise of the Planet of the Apes´, 2011; y Matt Reeves: ‘Dawn of the Planet of the Apes´, 2014 y ‘War for the Planet of the Apes´, 2017) es una macrometáfora que engloba a la perfección la construcción de la identidad e imagen polí­tica. César es un simio, que aunque ficticio, sirve como hilo conductor para ilustrar el proceso de maduración ideológica y liderazgo polí­tico al frente de un nuevo pueblo racional en el mundo: los simios.

Las cintas, al igual que sus predecesoras (1968, 1970, 1971, 1972 y 1973), son una clara crí­tica a las ideas occidentales de pertenencia, identidad y civilización. Sin embargo, la construcción del lí­der y protagonista cambia de una versión a la otra. La primera saga plantea el conflicto desde la perspectiva humana, mientras que la segunda, la actual que nos ocupa, muestra el proceso desde el punto de vista de los simios.

El crecimiento y evolución polí­tica de César, lí­der del levantamiento de los simios para escapar de la crueldad y opresión humana, puede explicarse desde tres puntos claves que podrí­an dar luces para interpretar las estrategias de construcción de imagen e identidad polí­ticas usadas hoy en dí­a.

Remarco que los primeros dos puntos contienen detalles sobre la historia y primeras dos pelí­culas. La tercera parte contiene spoilers (detalles) sobre la última entrega: “War for the Planet of the Apes”. Quien aún no ha visto la pelí­cula o no quiera saber nada sobre el final de esta trilogí­a podrá decidir si sigue leyendo o no este artí­culo.

Consciencia e identidad

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Durante la primera pelí­cula podemos ver no solo el origen de César como animal y su desarrollo intelectual debido a un suero que una industria farmacéutica prueba en simios. Además, es posible ver su nacimiento como animal polí­tico, que podrí­a decirse sucede cuando este comprende su lugar dentro de la sociedad humana, antes que dentro de la comunidad de primates.

¿Por qué? Porque una de las primeras caracterí­sticas del ser polí­tico radica en su definición como lo que NO es. Por ejemplo, la sociedad salvadoreña actual. Las últimas encuestas dicen que la mayor parte de la población no se identifica con ninguno de los partidos mayoritarios. La sociedad, al menos la encuestada, ha decidido qué es lo que NO es: partidista.

Pero volviendo a la pelí­cula, César se da cuenta de que no es humano, que no pertenece, aunque quiera, a su lógica social y a su cí­rculo de aceptación.

El lugar dentro de las estructuras sociales define la propia ideologí­a generalmente en negativo. Los discursos polí­ticos están plagados de este tipo de ideas. “Nosotros no somos como ellos…”, “No somos como los de siempre…”, “Somos diferentes…”, etc.

Liderazgo y pertenencia

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La segunda fase tiene que ver con lo que viene después de la definición polí­tica, y es la creación de un lazo de pertenencia. Esta vez, sí­ es lo que sucede cuando César está junto al resto de simios, cuando logra posicionarse como su lí­der y consumar su ideologí­a en la práctica.

En este punto, la pertenencia, el “no ser igual que”, se interioriza. La militancia y la identidad son factores claves para que el lí­der pueda desenvolver su rol social.

La defensa de la territorialidad se vuelve un punto clave además. La confrontación y lucha por defender los propios principios y pasarlos como “los correctos” se vuelve más fuerte, ya que la ideologí­a se convierte en un modo de vida para los personajes de la pelí­cula. Además, esta parte de la historia destaca la irracionalidad de la confrontación entre especies (¿partidos polí­ticos?).

Spoilers: Relevo polí­tico y consolidación ideológica

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El recorrido de César es una obra a tres actos: identidad, conflicto y llegada a la tierra prometida. La tercera parte de la cinta es un éxodo bí­blico reinterpretado por primates: el pueblo oprimido liberado por un mesí­as que se redime, atraviesa un desierto (siempre como sí­mbolo de prueba purificadora) y llega a la tierra prometida. Igual que el libro bí­blico, Moisés/César no podrá entrar a este paraí­so. César debe cerrar allí­ su cí­rculo como lí­der. ¿Por qué?

César representa al lí­der polí­tico de confrontación, a uno que forjó su ideologí­a y visión social a partir del conflicto, de la guerra. La paz debe ser liderada por otros personajes. Esto puede verse en las pelí­culas de 1968 (Planet of the Apes) y 1970 (Beneath the Planet of the Apes), donde una clase especí­fica de simios gobierna su sociedad.

Pasar esto al contexto salvadoreño podrí­a ayudar a identificar algunos puntos importantes, como el hecho de que actualmente el paí­s está dividido entre las dos fuerzas partidarias que siguen representando a los dos bloques que antes se enfrentaron de manera violenta. No debe sorprender la falta de entendimiento y de racionalidad. Su búsqueda consiste en un interés partidario: la destrucción de la imagen del adversario.

Algo similar a lo que César vive con el coronel McCullough, su antagónico en la última pelí­cula. Se trata de dos visiones opuestas. En la pelí­cula nunca se posiciona ninguna de las dos como “la correcta”, porque ambos luchan por defender a su propia especie. Sin embargo, una vez superada esta fase, el héroe debe salir para convertirse en í­cono ideológico.

Al final de la cinta, justo antes de que César muera por la herida de una flecha, se sienta y mira a su ‘pueblo´ alegrarse por su arribo a la tierra prometida. Allí­, Maurice, el orangután amigo de César, le dice: “Tu hijo sabrá quién fue César… y lo que hizo”.

Más allá del dramatismo de la escena, esto conecta directamente con la pelí­cula de 1968, en la que hay continuas referencias al legado de César como lí­der. Es venerado por los simios como un santo. Su legado y valor polí­tico se abstrae como normativa ideológica, igual que lo que pasó en la Rusia soviética tras la muerte de Lenin.

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