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domingo, 16 agosto 2026

El Niño se encamina hacia una intensidad que podría batir todos los récords

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 Por Alonso Rosales

El fenómeno de El Niño que actualmente se desarrolla en el océano Pacífico tropical avanza hacia una intensidad sin precedentes en los registros modernos. De acuerdo con las proyecciones más recientes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe cerca de un 70 % de probabilidad de que este episodio supere la intensidad de los grandes eventos registrados desde 1950.

La principal señal de alarma es la velocidad con la que se está calentando la superficie del Pacífico. Los modelos climáticos coinciden en proyectar que el fenómeno alcanzará su máxima intensidad entre finales del otoño y comienzos del invierno, con anomalías de temperatura superiores a las previstas inicialmente.

La NOAA estima que las temperaturas de la superficie del mar en la región de referencia de El Niño podrían superar en 2,5 grados Celsius el promedio histórico, un nivel que colocaría al actual episodio por encima del fenómeno de 1982-1983, considerado hasta ahora uno de los más intensos registrados.

El Niño es una oscilación natural del sistema climático que se produce cuando las aguas del Pacífico tropical central y oriental experimentan un calentamiento extraordinario. Ese exceso de calor modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvia, temperatura y presión a miles de kilómetros de distancia.

Sus consecuencias pueden manifestarse de manera muy diferente según la región. Mientras algunas zonas pueden enfrentar lluvias torrenciales e inundaciones, otras pueden experimentar sequías prolongadas, temperaturas extremas o alteraciones en sus ciclos agrícolas. Sudamérica, Australia, Indonesia y distintas regiones de Norteamérica se encuentran entre las áreas que históricamente han experimentado importantes efectos asociados al fenómeno.

Un fenómeno en territorio desconocido

La particularidad de este episodio no reside únicamente en su posible intensidad récord. Los científicos también deben analizarlo dentro de un planeta considerablemente más cálido que hace varias décadas.

El calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero está elevando las temperaturas de fondo de los océanos y de la atmósfera. En consecuencia, El Niño se superpone ahora a una tendencia climática de largo plazo que ya favorece temperaturas globales más elevadas.

Esta combinación dificulta establecer con precisión cuáles serán las consecuencias finales. Un El Niño extraordinariamente intenso no significa automáticamente que todos sus efectos serán récord en todas las regiones, pero sí incrementa la probabilidad de que se manifiesten con mayor fuerza algunos de sus impactos habituales.

Los especialistas también advierten que la influencia del fenómeno podría ser particularmente importante durante el otoño y el invierno del hemisferio norte, cuando El Niño suele ejercer una mayor influencia sobre la circulación atmosférica.

2027 bajo vigilancia climática

Uno de los aspectos que genera mayor interés científico es la posible repercusión del fenómeno sobre las temperaturas globales. El Niño tiende a elevar temporalmente la temperatura media del planeta al liberar hacia la atmósfera parte del enorme volumen de calor acumulado en el océano.

Si esta dinámica coincide con la tendencia de calentamiento global, el resultado puede ser un incremento excepcional de las temperaturas mundiales. Por ello, los científicos consideran altamente probable que 2027 se convierta en uno de los años más cálidos jamás registrados, mientras que 2026 también podría situarse entre los años récord.

Más allá de las cifras, el actual episodio constituye un importante laboratorio natural para la ciencia climática. Su evolución permitirá estudiar cómo interactúan los ciclos naturales del Pacífico con un planeta que continúa calentándose y, al mismo tiempo, evaluar con mayor precisión los riesgos asociados a fenómenos climáticos extremos.

El desafío para la comunidad científica será determinar hasta qué punto este “Súper El Niño” representa una anomalía excepcional dentro de la variabilidad natural o una manifestación de un sistema climático cada vez más alterado por el calentamiento global.

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