Por Alonso Rosales
Nueva York se convierte esta semana en el escenario de uno de los enfrentamientos diplomáticos más tensos entre Estados Unidos e Irán. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, llegó a Nueva York para participar en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, donde tiene previsto pronunciar su discurso este miércoles 23 de septiembre.
Su presencia adquiere una dimensión particular porque Irán y Estados Unidos continúan enfrentados militarmente y porque una investigación internacional respaldada por Naciones Unidas acaba de señalar posibles responsabilidades estadounidenses en dos ataques contra instalaciones civiles iraníes.
Antes de viajar, Pezeshkian afirmó que utilizará la Asamblea General para defender las posiciones de Irán y denunciar las injusticias sufridas por el pueblo iraní. También hizo referencia al tema central de la Asamblea, “confianza”, para cuestionar el funcionamiento del sistema internacional y el peso que tienen las grandes potencias sobre las decisiones internacionales.
Uno de los episodios que previsiblemente estará presente en el debate es el ataque del 28 de febrero contra la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab, provincia de Hormozgán.
Según registros locales citados por investigaciones internacionales, 156 personas murieron, entre ellas 120 estudiantes. No fueron 168 niñas, como se ha difundido en algunas versiones del relato. Entre los estudiantes fallecidos había 47 niñas y 73 niños.
La tragedia de Minab ha adquirido además una dimensión jurídica internacional. Una misión independiente de investigación creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU concluyó que existen motivos razonables para considerar que Estados Unidos cometió crímenes de guerra en ese ataque y en otro contra un complejo deportivo en Lamerd. Los investigadores señalaron que las fuerzas estadounidenses no habrían adoptado las precauciones necesarias para verificar adecuadamente los objetivos.
Washington, sin embargo, rechaza esa interpretación. Una evaluación estadounidense citada por CBS sostuvo que Estados Unidos probablemente fue responsable del ataque contra la escuela, pero que el blanco no habría sido atacado deliberadamente y que pudo existir un error relacionado con información de inteligencia desactualizada.
Mientras Pezeshkian prepara su intervención, Washington también ha incrementado la presión económica sobre Teherán.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que desde el 23 de septiembre las aerolíneas iraníes enfrentarán nuevas restricciones internacionales. Advirtió que aeropuertos, empresas de combustible y otros proveedores que continúen prestando servicios a esas compañías podrían quedar expuestos a sanciones secundarias y perder acceso al sistema financiero basado en el dólar.
La medida demuestra que la disputa ya no se desarrolla únicamente en el terreno militar. También se libra en el sistema financiero, el transporte aéreo, el comercio internacional y, ahora, en el escenario diplomático de Naciones Unidas.
Pero hay algo que Washington no puede controlar completamente: el contenido del discurso que el presidente iraní pronuncie ante los representantes de los Estados miembros.
Pezeshkian llega a una Asamblea General donde también estará presente el presidente Donald Trump y donde la guerra con Irán ocupa uno de los principales espacios de la agenda internacional. Reuters informó además que Teherán ha transmitido, a través de mediadores, condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz y reactivar negociaciones si disminuye la presión militar y económica estadounidense.
Así, el mensaje iraní ante Naciones Unidas no será simplemente una denuncia de los ataques sufridos. Será también una disputa por la interpretación internacional de la guerra: Washington defenderá su posición y sus objetivos de seguridad, mientras Teherán intentará colocar en el centro a las víctimas civiles y las conclusiones de la investigación internacional.
Minab y Lamerd, por tanto, se han convertido en algo más que nombres dentro de la guerra. Son ahora parte de una batalla diplomática y jurídica sobre responsabilidad, proporcionalidad y protección de los civiles.
Y mientras las sanciones buscan limitar la capacidad internacional de las aerolíneas iraníes, la delegación de Teherán ya tiene asegurado algo que ninguna sanción financiera puede cancelar: un espacio en la Asamblea General de Naciones Unidas para presentar ante el mundo su versión de la guerra.
Fuentes: Reuters, Associated Press (AP), CBS News, Al Jazeera, Naciones Unidas y fuentes de la investigación internacional sobre Irán.


