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El negocio de la deuda se agota

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Ante la crisis económica, "China y Rusia fortalecieron sus sistemas económicos internos, desarrollan tecnologías, explotaciones naturales, reducen sus deudas, acumularon oro": Ernesto Panamá.

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El fin del respaldo del oro al dólar se da en 1971 cuando el presidente Nixon anuncia desde la Casablanca, que el dólar abandona la paridad de 35.00 dólares por onza.

A partir de entonces se vive la llamada época de la “moneda fiduciaria global”, período económico alimentado por “el endeudamiento” dirigido por el Banco Internacional de Pagos (BIP) cuyos propietarios llegan a adueñarse de 48 de 52 de los bancos centrales del mundo y son quienes controlan el dólar, el euro, la libra esterlina, las monedas fiduciarias cuya emisión es controlada y utilizada para endeudar a los gobiernos de las naciones “más poderosas” del mundo, incentivados a gastar más de lo que producían, invertir en armamento, promoviendo la corrupción, el endeudamiento y la sumisión a los intereses de la industria bancaria y armamentista.

La locura del negocio del endeudamiento, época que hemos vivido, ha durado 51 años llegando a que los gobiernos miembros de las siete economías más grandes del planeta adeuden a la banca central entre el 70 y 120 % de su producto interno bruto (PIB). Lo mismo ha sucedido con los gobiernos conocidos como “occidentales” que se ven obligados a actuar en contra de sus nacionales, para satisfacer la codicia y poder de sus acreedores sustentado en el expansionismo militar.

Es importante comprender que la supervivencia de este sistema dependió de dos vertientes, la necesidad constante de impresión de moneda fiduciaria y la generación de conflictos bélicos para fabricar armas y volver productivo el negocio armamentista.

Disruptivo en este sistema ha sido que los multimillonarios ingresos han favorecido únicamente al 1 % de la población mundial.

El país expansionista por excelencia ha sido los Estados Unidos de norte américa. China y la Federación Rusa habiendo develado el oscuro proceder de su enemigo deciden dar prioridad al desarrollo integral de sus nacionales elevando el nivel de vida de sus ciudadanos.

Esta asimetría operativa observada y seguida por otras naciones como Arabia Saudita, Brasil, Sur África, India, Turquía, Irán, otros países africanos y asiáticos en la actualidad convergen en la necesidad de establecer un nuevo “orden mundial” sistema que, con la reciente caída de los gobiernos de Estonia, Bulgaria, Reino Unido e Italia evidencian que el sistema de la deuda, el chantaje y la explotación llegan a su fin.

China y Rusia fortalecieron sus sistemas económicos internos, desarrollan tecnologías, explotaciones naturales, reducen sus deudas, acumularon oro y militarmente con menos presupuesto logran ventajas militares aún no desarrolladas por occidente.

La desventaja militar occidental no permite exponerse a una confrontación directa, por lo que la forma más barata de ocultar su despilfarro es perder la guerra sacrificando al pueblo ucraniano.

Es vergonzoso como los sistemas de “inteligencia” occidental no pudieron prever el daño que las naciones occidentales sufrirían al imponer sanciones a la Federación Rusa y que estos garrafales errores precipitarían la caída de gobiernos, no previeron las acciones que los países que creyeron tener bajo su dominio tomarían. Brutal fue la incapacidad de prever la fortaleza de monedas con respaldo del oro, el que se demandaría el pago de materias primas en rublos, yuanes y fue estúpido no considerar que quien es el mayor productor de fertilizantes, tierras raras, trigo, saldría airoso luego de diez mil sanciones y ahora deban empezar a reducir sanciones para evitar que el dominó de caída de gobiernos occidentales continúe.

Es incomprensible como el canciller alemán, continúa haciendo sufrir a su pueblo al obedecer al orate de Joe Biden, quién considera más rival comercial a Alemania, que nación aliada, someter a Europa como fuera sometida tras la segunda guerra mundial es el objetivo de la banca central y el complejo armamentista.

Helmuth Scholz, aún puede evitar la caída de su gobierno simplemente ordenando habilitar el uso de North Stream II. La pregunta para responder ¿Es el pueblo alemán más importante que el negocio de comprar gas caro a los EE. UU.?

Esta respuesta la tendremos en menos de una semana.

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Ernesto Panamá
Ernesto Panamá
Columnista de ContraPunto, Escritor salvadoreño; Máster en Edición, con 13 obras publicadas

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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