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lunes, 18 de octubre del 2021

El feminismo, nuestra constante

#MujeresEnVozAlta #LaIncómoda #SiempreIncorrecta

Ser multidisciplinaria ha sido mi constante. El cambio es algo con lo que convivo y he aprehendido para ser.

Sé que esta conciencia le imprime retos permanentes y emoción a mis decisiones. Como artista y feminista, he sido parte privilegiada de procesos y provocaciones que decidí­ asumir como constantes; el cuestionamiento permanente a mis coherencias e incoherencias me han permitido responder a cada reto desde un lugar privilegiado.

Desde ese lugar, asumo también mi apoyo a las compañeras artistas Amorales. Acompañar y acuerparnos es una decisión polí­tica. En estos momentos del Metoo, OjosEnLaUES, YoLesCreo, NiUnaMenos, DerechoAdecidir, Las17yMás y las 4Causales encuadran un presente de todo un planteamiento polí­tico que viene sumándose al reconocimiento de los derechos fundamentales de nosotras, las mujeres.

A finales de mayo se acusó a esta Colectiva de artistas feministas por presuntas calumnias contra Ricardo Alfonso Mendoza Alberto. Como lo aclara el #AlertaDefensoras que se activó ante este posible intento de detener u amedrentar sobre la actividad polí­tica y denuncias de casos de agresiones sexuales en el ejercicio y docencia teatral, la IM-Defensoras y la Red Salvoreña de Defensoras, así­ como Colectivos de mujeres y artistas diversas y feministas nos hemos activado para exigir resguardo a las mujeres que luchamos con otras y por todas.

Descontextualizar esta denuncia de una persona acusada de agredir a participantes de talleres de teatro es obviar la lucha feminista. Realizar denuncias de manera artí­stica es un derecho innegable que no me parece justo visibilizar desde la ignorancia cómoda del término “presunción de inocencia”.  Yo les creo a las ví­ctimas. Les creo sin juzgar.

El sistema impuesto ha normalizado el amor romántico, las violencias sexuales, el feminicidio, la violación a niñas y adolescentes, el acoso callejero, el sexismo en el ámbito profesional, la violencia psicológica, la violencia institucional en la presunción de inocencia del acusado de agresión y la complicidad de las instancias correspondientes al perseguir el delito donde consta que la mayorí­a de sentencias han sido enfocadas en el cuestionamiento de la ví­ctima y en la honorabilidad del acusado y no en el delito.

En casos como los nuestros donde utilizamos el arte, las leyes y nuestras voces para denunciar la violencia machista, hemos construido una voz colectiva para luchar juntas contra un sistema que privilegia y utiliza el privilegio masculino para funcionar; donde, al denunciar se responde con ataques, acoso y agresión directa, pública y amenazante; esto, con el evidente fin de volvernos vulnerables utilizando a las mismas instituciones para realizarlo.

No estamos solas. Las Amorales no están solas. Todas somos Amorales, somos Elda, somos Sonia, somos las estudiantes de la UES, somos las de centros escolares agredidas por sus propios docentes, hermanos, padrastros o personas cercanas a la familia; somos las adolescentes violadas, las mujeres que sufren violencia obstétrica. Somos las mujeres. Nos tienen miedo, porque no tenemos miedo. Somos todas.

El nuevo gobierno tiene retos coyunturales, sistémicos y atemporales. El reto frente a las mujeres está en las respuestas contundentes a esa permanencia y normalización de un sistema patriarcal visible de manera estructural en toda la sociedad o su rechazo inmediato. Esta violencia especí­fica debe ser erradicada para que los privilegios de pocas, sean derechos de todas y no se instrumentalice la legislación para revictimizar y criminalizar nuestro posicionamiento polí­tico y público como artistas feministas. Derechos para todas y todos, en equidad desde la diferencia y en igualdad de derechos. La lucha, es nuestra constante.

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