jueves, 12 de mayo del 2022
spot_img

El ejemplo no cunde en México

¡Sigue nuestras redes sociales!

spot_img

Por Rubén Aguilar Valenzuela

En el grupo más cercano del presidente López Obrador, incluso al seno de su familia, el ejemplo que quiere dar como un supuesto hombre austero e incapaz de un acto de corrupción, no cunde.

El presidente por elección personal vive en una de las casas más lujosas del país, Palacio Nacional. Nada que ver con la modesta cabaña, dentro de Los Pinos, que ocuparon los presidentes Fox y Calderón.

Estaba en sus manos la decisión de vivir en ese mismo espacio. No lo quiso. Se fue a vivir a un palacio donde por 300 años vivieron los virreyes de la Nueva España. Expresión de la opulencia colonial. Vivir en un palacio, a más de incómodo, no es un ejemplo de austeridad.

Se puede argumentar que el presidente solo vive en una parte de ese palacio y que lo hace porque ahí vivió Benito Juárez, con el que se compara. Que tiene una carga simbólica, para la sociedad mexicana. Que es una estrategia política. Sin conceder, doy por buena su austera decisión.

¿Cómo justificar la opulencia de su hijo mayor? Vivir en Houston, Texas, en una casa con alberca, cine privado, media docena de cuartos, de baños y jardín, no es ejemplo de austeridad. Todavía queda poco claro si alguna vez pagó o no la renta de la casa al contratista de Pemex que supuestamente se la rentó. Si lo hizo debe ganar una millonada, porque el propio López Beltrán dice que le costó 5,600 dólares al mes. Lo que equivale a 120,000 pesos cada 30 días. ¿Cuánto se debe ganar para pagar esa renta? ¿Cuántos mexicanos pueden pagar rentas de ese precio?

El presidente puede hacer todos los esfuerzos del mundo, para dar ejemplo a sus hijos de austeridad, pero no está garantizado, no es su responsabilidad, que los hijos o alguno de los hijos no siga su ejemplo. Es posible que un padre viva como fracaso personal, que los hijos, o uno de ellos, no haya asumido los valores que se le quiso transmitir.

La fama de corrupto del actual director de la CFE, Manuel Bartlett, es pública y de muchos años. Se han mostrado, una y otra vez, propiedades, 30 casas, que hablan de un nivel de ingreso que nunca tuvo como funcionario público. ¿De dónde lo sacó, para hacerse de ese patrimonio propio de un hombre rico? Ante la evidencia el presidente en lugar de separarlo de su cargo y ordenar una investigación siempre sale en su defensa. ¿Se es cómplice de corrupción si se defiende a un corrupto?

La corrupción no solo es robar recursos públicos o aprovecharse del cargo para tomar ventajas económicas. Hay otras muchas maneras de ser corrupto. La violación de una mujer es un delito y también un acto de corrupción. El acoso sexual a una mujer es un delito y también un acto de corrupción.

El presidente a dos personajes de su círculo cercano los ha defendido en clara complicidad patriarcal. Lo hizo con Félix Salgado Macedonio e ignoró las pruebas que presentaron en su contra las mujeres que violó. No ha sido llevado a la justicia. Lo hizo con Pedro Salmerón, acusado de abuso sexual por sus alumnas. Tampoco ha sido llevado a la justicia. ¿Se es cómplice de corrupción si se defiende a un violador y a un acosador sexual?

Hay muchas evidencias para mostrar que en funcionarios públicos que ahora ejercen distintos tipos de funciones, el ejemplo del presidente no cunde. Para el presidente debe ser frustrante. En campaña, pero también ya en el gobierno, una y otra vez dijo que los problemas de opulencia y corrupción de parte de los funcionarios públicos se resolvían con el ejemplo. No es así. Por lo menos no del suyo.

Comparte este contenido en:
Rubén Aguilar Valenzuela
Columnista y analista de ContraPunto. Doctor en Ciencias Sociales, con una Licenciatura y Maestría en Sociología y Estudios de Desarrollo Institucional; exfuncionario del gobierno mexicano.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

spot_img

También te puede interesar

spot_img

Últimas noticias